
Cristina Fernández de Kirchner evalúa candidatura legislativa en medio de tensiones internas en el peronismo bonaerense
La exmandataria se mostró dispuesta a competir por una banca provincial si el gobernador Kicillof insiste en separar las elecciones. La pulseada por las fechas electorales profundiza la fractura.
La expresidenta Cristina Fernández de Kirchner (CFK) encabezó un encuentro clave el pasado domingo en el municipio de Ezeiza, donde compartió una cena con intendentes del Conurbano y referentes de La Cámpora. Durante la reunión, la líder política dejó en claro que está "lista para jugar" y que, de ser necesario, asumirá la postulación como diputada provincial por la Tercera Sección Electoral. Sin embargo, su decisión final dependerá de una variable crucial: si el gobernador Axel Kicillof mantiene su intención de desdoblar los comicios provinciales y nacionales.
La grieta interna: elecciones unificadas vs. separadas
El conflicto por la calendarización electoral ha dividido aguas al interior del Frente de Todos. Mientras Kicillof y un grupo de jefes comunales impulsan que los bonaerenses voten antes que en las nacionales, el kirchnerismo y La Cámpora exigen que ambas elecciones sean el mismo día. En tanto, el massismo, aliado del Gobernador, propone lo opuesto: que las provinciales se realicen después, argumentando que un adelantamiento sería un "suicidio político" al exponer a Kicillof a los ataques del gobierno nacional.
El trasfondo de la pulseada es claro: el control del poder legislativo y la conducción del peronismo. Sectores afines al mandatario denuncian que "el método" kirchnerista —con Máximo Kirchner y CFK decidiendo las listas— ha marginado a sus referentes. "Son pocos los legisladores que responden a Axel", admitió un intendente oficialista. Por eso, apuestan a que, con elecciones separadas, los candidatos locales superen en votos a una eventual fórmula kirchnerista.
La Cámpora vs. la Gobernación: el choque se agudiza
La tensión escaló este lunes cuando Teresa García, diputada cercana a CFK, se cruzó con el ministro de Gobierno bonaerense, Carlos Bianco, luego de que este acusara al kirchnerismo de querer "avanzar sobre las atribuciones del Gobernador" con un proyecto para unificar las elecciones. García lo desestimó: "Que lean los fundamentos", espetó.
Desde el entorno de Cristina subrayan que los 45 intendentes que apoyan el desdoblamiento apenas sumaron 1,3 millones de votos en las PASO, contra los 4,3 millones que obtuvo Kicillof en su reelección. "Muchos municipios, pocos votos", ironizaron.
¿Ruptura definitiva?
En la cena —a la que asistieron intendentes como Mayra Mendoza (Quilmes), Federico Otermín (Lomas de Zamora) y Gustavo Menéndez (Merlo)—, CFK advirtió que, si Kicillof insiste en su postura, ella competirá, lo que marcaría una fractura irreversible. "Axel debe definirlo, pero no habrá elección concurrente", anticipó un jefe comunal. Y añadió: "No tememos al quiebre; con Milei en caída y la economía empeorando, nuestro futuro está en discusión".
El domingo también marcó el regreso público de la exmandataria, tras su última aparición en la UBA, donde alertó sobre la "descomposición institucional" y pidió "repensar la estatalidad". Horas después, su abogado, Carlos Beraldi, aseguró que CFK "nunca tiene miedo" y desafió a la Corte: "No aceptaremos un fallo a espaldas de la ley".
Mientras el peronismo se desgarra, La Libertad Avanza —sin estructura local— también aboga por elecciones unificadas para capitalizar el descontento nacional. El tablero está servido: la pulseada por la lapicera definirá quién manda en el peronismo post-Cristina.