
Francisco Adorni, hermano del vocero presidencial, asume un nuevo cargo clave en Defensa bajo la órbita de Luis Petri
El contador público, recientemente ascendido con un salario duplicado, ahora presidirá el Instituto de Ayuda Financiera, organismo que maneja pensiones militares.
En un movimiento que refuerza su influencia dentro del Ministerio de Defensa, Francisco Jorge Adorni, hermano del portavoz presidencial Manuel Adorni, fue designado al frente del Instituto de Ayuda Financiera (IAF), una entidad estratégica encargada de administrar los fondos de retiros y pensiones del personal castrense. La decisión, impulsada directamente por el ministro Luis Petri, consolida el rápido ascenso del funcionario, quien en apenas meses pasó de ser un asesor secundario a ocupar puestos clave con remuneraciones en alza.
El nombramiento no está exento de polémica. Mientras el Gobierno nacional avanza con un ajuste sin precedentes en el sector público, que ya derivó en miles de despidos, Adorni no solo mantuvo su lugar en la estructura estatal, sino que vio incrementarse su salario de manera sustancial. De percibir 2,6 millones de pesos, su sueldo escaló a 4 millones tras ser promovido como titular de la Unidad de Auditoría Interna de Defensa. Ahora, con su llegada al IAF, su rol adquirirá aún mayor relevancia, ya que el organismo no solo gestiona el pago de beneficios a más de 300 mil miembros de las fuerzas armadas, sino que también supervisa una cartera de inversiones y préstamos internos.
La designación también abre interrogantes sobre el futuro de otras dependencias. Fuentes cercanas al ministerio sugieren que Adorni podría estar involucrado en la eventual clausura del ente de Construcción de Vivienda para la Armada, una institución que opera bajo la órbita del IAF. De concretarse, la medida se sumaría a una serie de reformas impulsadas por el oficialismo, caracterizadas por el recorte de programas y la reducción de gastos.
El vínculo entre Petri y Adorni parece ser determinante en esta escalada. El contador, con más de dos décadas de experiencia en el sector público, abandonó su puesto en el Consejo de la Magistratura bonaerense —donde se desempeñaba desde 2003— para sumarse a la actual administración. Desde entonces, el ministro no ha escatimado en respaldarlo: primero lo incorporó como asesor y, en cuestión de semanas, lo catapultó a posiciones de mayor jerarquía.
El IAF, por su parte, está bajo la lupa. La salida de Bettina Surballe, anterior presidenta del directorio —quien fue reubicada en el Instituto de Obra Social de las Fuerzas Armadas (Iosfa)— dejó un espacio que Petri optó por cubrir con su aliado. El cambio se produce en un contexto delicado para las obras sociales estatales, tras la renuncia de Roberto Fiochi, cuestionado por restricciones en las prestaciones y una deuda millonaria.
Con este nuevo paso, Francisco Adorni consolida su presencia en el corazón de la política de Defensa, en una carrera ascendente que contrasta con el ajuste aplicado en otras áreas del Estado. Su trayectoria, marcada por la cercanía con el poder, seguirá siendo observada de cerca, especialmente si avanza la reestructuración de organismos militares.