
García: “El presupuesto no alcanza ni para funcionar”
El vicerrector de la Universidad Nacional de Tierra del Fuego, Juan Ignacio García, advirtió sobre el fuerte ajuste presupuestario, la caída salarial y la pérdida de docentes en la institución.
El vicerrector de la Universidad Nacional de Tierra del Fuego, Juan Ignacio García, describió un escenario crítico en el sistema universitario, marcado por la falta de presupuesto, la caída del salario y la pérdida sostenida de personal docente y no docente.
En declaraciones a FM La Isla, explicó que los recursos actuales apenas alcanzan para cubrir los sueldos, lo que deja a la universidad pública en Tierra del Fuego sin capacidad para afrontar gastos básicos de funcionamiento. En ese sentido, advirtió que la situación compromete el desarrollo normal de las actividades, ya que la institución no solo cumple funciones académicas, sino también de investigación, extensión y acompañamiento a los estudiantes.
Uno de los puntos más preocupantes, señaló, es el deterioro del salario docente universitario. Según detalló, los trabajadores perdieron alrededor de un tercio de su poder adquisitivo en los últimos meses, y para recuperar el nivel que tenían a fines de 2023 sería necesario un incremento cercano al 50%. Este escenario, explicó, ya genera consecuencias concretas dentro de la universidad.
“Estamos teniendo muchas renuncias de docentes y no docentes”, afirmó, y precisó que muchos profesionales optan por migrar a otros sectores donde encuentran mejores condiciones. Incluso, en algunos casos, los docentes universitarios en Tierra del Fuego logran ingresos más altos fuera del ámbito académico, ya sea en el sistema educativo provincial o en otros organismos públicos.
A pesar de este contexto, García destacó que la universidad continúa funcionando y que, incluso en jornadas de paro, se mantiene abierta. Según explicó, el alto nivel de adhesión a las medidas de fuerza responde a decisiones individuales y no a un cierre institucional.
Por último, se refirió al clima interno y subrayó que la vida universitaria mantiene su carácter democrático, con espacios de debate abiertos y pluralidad de posiciones. En ese sentido, consideró que, incluso en un contexto de conflicto, la posibilidad de discutir ideas y sostener el intercambio es parte esencial del funcionamiento de la universidad y de la crisis universitaria en Argentina.