
Agustín Pérez sobre la crisis laboral: “Son personas que están sufriendo, no son números”
El subsecretario de Salud de Río Grande analizó las consecuencias sociales y emocionales de la pérdida de empleo y las familias que evalúan abandonar la ciudad. También se refirió a las dificultades financieras del Municipio, la inversión sanitaria prevista para 2027 y las acciones de prevención en salud mental.
La crisis laboral que atraviesa Río Grande no solamente afecta los ingresos de las familias, sino también sus proyectos de vida, sus vínculos y su salud emocional. Así lo planteó el subsecretario de Salud municipal, Agustín Pérez, quien se refirió a las consecuencias de la pérdida de empleo y a la situación de vecinos que, después de años de residencia en la ciudad, consideran regresar a sus provincias de origen ante la falta de oportunidades laborales.
En comunicación con FM La Isla, el funcionario y médico psiquiatra analizó el impacto social de la crisis económica, luego de que el intendente Martín Perez revelara que numerosas familias se acercaron a la Municipalidad para solicitar pasajes que les permitieran abandonar Río Grande.
Pérez sostuvo que detrás de las estadísticas de desempleo existen historias familiares atravesadas por la incertidumbre, la pérdida de ingresos y la necesidad de reconstruir proyectos personales en circunstancias adversas.
“A mí me toca recibir por ahí gente que ha perdido su trabajo en el consultorio, son personas que sufren, familias que están sufriendo, que la están pasando muy mal”, expresó, al describir situaciones que observa también desde su actividad profesional.
El desarraigo y las consecuencias de tener que abandonar la ciudad
Uno de los ejes centrales de la conversación fue el impacto emocional que puede provocar en una familia la decisión de abandonar el lugar donde construyó su vida.
Pérez recordó que Río Grande se desarrolló a partir de sucesivas corrientes migratorias de personas que llegaron desde distintas provincias en busca de oportunidades laborales y mejores condiciones de vida. Muchas de esas familias se establecieron definitivamente, tuvieron hijos y nietos, y construyeron vínculos que forman parte de su identidad.
“No es tan sencillo tomar la decisión de volverse. ¿Volverse a dónde? Si hay personas que hace muchísimos años que están en la ciudad, ya son parte de Río Grande, ya tienen hijos de Río Grande, inclusive algunos nietos de Río Grande”, señaló.
El funcionario explicó que, para quienes llevan décadas viviendo en Tierra del Fuego, regresar a la provincia de origen puede significar un nuevo desarraigo, porque las condiciones personales, familiares y sociales ya no son las mismas que cuando decidieron emigrar.
“Imaginate lo traumático que es para una persona tener que dejar algo para volverse a un lugar que ya no es, tampoco es su lugar”, reflexionó.
Pérez también compartió su propia experiencia familiar al recordar que sus padres llegaron desde Entre Ríos y construyeron su vida en Río Grande. A partir de ese ejemplo, insistió en que la decisión de marcharse no puede interpretarse únicamente como una búsqueda de mejores ingresos.
Para el subsecretario, el hecho de que familias arraigadas soliciten ayuda para abandonar la ciudad constituye una de las expresiones más difíciles de la situación social actual.
La pérdida del empleo y la dificultad de reconstruir un proyecto de vida
Pérez relacionó el deterioro laboral con la caída de la actividad productiva y cuestionó las políticas económicas nacionales, particularmente aquellas que, según su evaluación, favorecen las importaciones en detrimento de la producción local.
Durante la entrevista hizo referencia a la pérdida de 10.000 puestos de trabajo en Río Grande, cifra que utilizó para dimensionar las consecuencias de la crisis sobre una ciudad de aproximadamente 110.000 habitantes.
Sin embargo, insistió en que el problema no puede reducirse a indicadores económicos.
“Imaginate una persona que estaba muy bien, de clase media, y de repente pierde su ingreso, un hombre de más de 40 años, que tiene que rehacer su vida, buscar otro destino. Qué difícil que es para una persona reinventarse en esta situación, porque no es que uno pierda el laburo y mañana consigue otro automáticamente”, expresó.
El funcionario señaló que las dificultades pueden ser especialmente importantes para trabajadores de mediana edad con responsabilidades familiares, que enfrentan mayores obstáculos para reincorporarse al mercado laboral.
En ese contexto, cuestionó que las discusiones económicas se concentren exclusivamente en estadísticas y variables financieras, sin contemplar las consecuencias sobre las personas.
“Son personas que están sufriendo”, remarcó, al defender la necesidad de sostener políticas de acompañamiento para quienes atraviesan la pérdida de sus ingresos.
Pérez también planteó que recuperar los puestos de trabajo requiere tiempo, inversiones y condiciones productivas que no se reconstruyen de manera inmediata.
“Construir trabajo lleva muchos años, destruirlo lleva tan poco”, sintetizó, al comparar el esfuerzo necesario para desarrollar una empresa y generar empleo con la rapidez con que esas oportunidades pueden desaparecer.
La caída de los recursos y el sostenimiento de los servicios municipales
El subsecretario también se refirió a las dificultades financieras que enfrenta el Municipio de Río Grande para sostener sus prestaciones en un contexto de mayor demanda social y menores ingresos.
Explicó que la caída de la actividad económica repercute en la recaudación, mientras que los atrasos y la disminución de recursos coparticipables condicionan el funcionamiento de las distintas áreas municipales.
“Nosotros nos vemos comprometidos en todas las áreas del Municipio, no solamente en el área de salud, comprometidos en las exigencias también que hay hacia el Municipio por parte de la sociedad y los vecinos”, señaló.
Pérez cuestionó la interrupción de programas nacionales vinculados con la salud, la discapacidad y las políticas de cuidado, y sostuvo que esa situación obliga a buscar nuevas alternativas de financiamiento y articulación institucional.
En ese sentido, mencionó la participación de profesionales, organismos y entidades que colaboran con distintas iniciativas municipales. También vinculó esa búsqueda de recursos con las IV Jornadas Municipales sobre Cuidados Igualitarios, desarrolladas durante la jornada en Río Grande.
El funcionario defendió la decisión de continuar prestando servicios pese a las restricciones económicas y coincidió con el planteo del intendente Martín Perez sobre la necesidad de no resignarse frente a la crisis.
Salud municipal: 270 mil prestaciones anuales y $18.000 millones previstos para 2027
Al analizar el funcionamiento del sistema sanitario local, Pérez destacó que el Municipio sostiene 15 dispositivos de salud, que brindan aproximadamente 270.000 prestaciones anuales.
Según explicó, el proyecto de presupuesto para 2027 contempla una inversión cercana a los $18.000 millones destinada a mantener y ampliar la atención sanitaria.
“Eso es casi lo que hoy se le debe al Municipio como coparticipación. Entonces estamos hablando de un año entero en inversión en salud en un Municipio que brinda 270 mil prestaciones al año”, expresó, al comparar el presupuesto sanitario proyectado con los fondos que la administración local reclama a la Provincia.
Pérez sostuvo que el funcionamiento de esos establecimientos requiere recursos para infraestructura, profesionales, equipamiento y continuidad de los tratamientos.
“Eso es dinero, eso es inversión del Estado y eso realmente no es un gasto, es una inversión”, afirmó, al defender el sostenimiento del sistema público de atención.
Entre los dispositivos mencionó el Centro Municipal de las Infancias, Mamá Margarita, los espacios de salud mental y el Centro de Abordaje Integral de Consumos Problemáticos.
En particular, señaló que el Municipio cuenta con más de 40 profesionales trabajando en salud mental y destacó la importancia de mantener los servicios destinados al acompañamiento psicológico y psiquiátrico de la población.
También se refirió a las dificultades para recuperar los costos de las prestaciones cuando los pacientes no cuentan con cobertura médica. Explicó que, si bien el Municipio puede gestionar recuperos ante obras sociales y prepagas, existen situaciones en las que debe afrontar íntegramente los gastos de atención.
Prevención del suicidio, salud mental y nuevas capacitaciones
Hacia el final de la entrevista, Pérez repasó las actividades que desarrolla la Subsecretaría de Salud y las acciones previstas para los próximos meses.
El funcionario confirmó que se encuentra en desarrollo un curso de prevención del suicidio, al que le restan dos módulos para su finalización. También anunció el inicio de una capacitación sobre neurodesarrollo, con participación de profesionales vinculados con el Centro Municipal de las Infancias.
“Nosotros estamos permanentemente generando cosas. Como te decía recién, no nos conformamos con la resignación y bueno, está todo mal. Nosotros creemos que se puede construir otro tipo de ciudad, otro tipo de país, otro tipo de provincia”, sostuvo.
Además, mencionó la continuidad de las campañas de prevención del cáncer de mama y de próstata, junto con los programas de salud integral de las personas mayores y salud bucal.
Pérez consideró que estas iniciativas forman parte de una estrategia destinada a sostener la atención sanitaria y fortalecer la prevención, incluso frente a las limitaciones financieras.
En ese marco, insistió en que las políticas de salud pública deben contemplar tanto la atención de las enfermedades como las consecuencias sociales y emocionales de la crisis económica.
Para el subsecretario, la pérdida de trabajo y la posibilidad de abandonar una ciudad después de muchos años de arraigo representan situaciones que requieren una respuesta que vaya más allá de los indicadores económicos, especialmente cuando afectan a familias que deben reconstruir sus proyectos de vida.