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Alejandra Man advierte sobre la incertidumbre industrial: “No tenemos certeza de nada”

La subsecretaria de Industria fueguina advirtió sobre la caída de contratos en Río Grande, la inacción del Gobierno Nacional y la falta de definiciones sobre el futuro productivo.

Alejandra Man advierte sobre la incertidumbre industrial: “No tenemos certeza de nada”

La subsecretaria de Industria fueguina advirtió sobre la caída de contratos en Río Grande, la inacción del Gobierno Nacional y la falta de definiciones sobre el futuro productivo.

La subsecretaria de Industria de Tierra del Fuego, Alejandra Man, describió un escenario complejo para el sector industrial, marcado por la incertidumbre, la inacción del Gobierno Nacional y la posible caída de más de mil puestos de trabajo en Río Grande.

Consultada sobre la situación del área aduanera especial, Man explicó que aún no hay conducción formal en Nación y que esa ausencia afecta gravemente los trámites y procesos que requieren aprobación central. “No tenemos mayor información que la que ustedes tienen. La última reunión de la comisión fue la semana pasada, vinieron representantes del Ministerio de Economía, pero seguimos sin saber quién va a tomar el cargo. La subsecretaría está acéfala”, sostuvo.

Actualmente, muchas decisiones siguen dependiendo del secretario de Industria y Comercio, Pablo Lavigne, aunque la funcionaria provincial remarcó que esa modalidad es insostenible a largo plazo.

La entrevista también abordó la mesa de diálogo entre el gobierno, los gremios y las cámaras empresariales, creada para evitar despidos en el sector electrónico. Si bien la instancia no fue formalmente suspendida, Man reconoció que perdió fuerza. “Las conversaciones empezaron a tornarse en base a lo mismo, sin mucho avance. Se fue disolviendo un poco. Pero mañana retomamos con una reunión a las 12 con todos los sectores”.

Uno de los factores de mayor tensión es la entrada en vigencia de la segunda etapa del decreto 333, prevista para el 15 de enero, que prevé una reducción a cero de aranceles para productos como celulares. “Es el producto que más nos preocupa porque representa el mayor volumen de fabricación de la provincia”, indicó Man, y agregó que hoy no hay certezas de qué pasará con la producción local a partir de ese cambio normativo.

La funcionaria explicó que muchas empresas no tienen definiciones claras, ya que dependen de acuerdos con las marcas. “Todavía están esperando para ver si siguen fabricando o no. Mucho de esto depende de las negociaciones con Samsung, Motorola, entre otras. Y esas decisiones no son exclusivamente de las empresas locales”.

Además, remarcó que algunas compañías no tienen margen de maniobra. “No todas pueden dejar de fabricar y pasarse a importar. Solo dos de las quince empresas concentran entre el 30% y el 40% de la producción. El resto no tiene esas alternativas”.

Man también diferenció la situación de Río Grande respecto de Ushuaia. Señaló que perder 1.500 puestos de trabajo en una ciudad que depende casi exclusivamente de la industria no es lo mismo que una caída de 300 empleos en una economía más diversificada. “Río Grande no tiene un esquema que permita reinsertar a esos trabajadores. Es una cuestión del día a día”.

La subsecretaria fue clara respecto al alcance del problema: “Estamos hablando de la posibilidad cierta de que mil contratos solo en Río Grande se caigan al fin de año. Siempre supimos que el polo industrial está instalado en Río Grande”.

A pesar de las dificultades, Man subrayó que existen oportunidades, como los proyectos vinculados a la fabricación de módulos electrónicos para vehículos. A su entender, esa reconversión es una línea estratégica que debe potenciarse. “Hay que pensar en procesos que nos permitan especializarnos en productos con alto valor agregado. No podemos competir con China, y el mundo protege su industria”.

Consultada por la situación de las dos grandes empresas del sector, Newsan y Mirgor, reconoció que ambas han diversificado inversiones fuera de Tierra del Fuego. “Sí sé que tienen otras unidades de negocio. No sé si se perdió el interés por la provincia, pero claramente hay una mirada hacia otros sectores. Aun así, tienen mucho capital hundido acá”.

También fue crítica respecto a la distribución del FAMP (Fondo para la Ampliación de la Matriz Productiva). Explicó que, aunque la mayoría de los aportes provienen de empresas radicadas en Río Grande, las inversiones aprobadas están mayormente localizadas en Ushuaia. “Es un tema que ya se ha discutido y que no tiene solución. Las decisiones muchas veces se toman desde afuera, con funcionarios que no conocen la provincia y que la analizan desde un Excel”.

Man defendió el objetivo original del fondo, que era impulsar actividades productivas nuevas en el territorio. “La finalidad era bastante noble. Pero hoy no la estamos materializando. No hay alternativas visibles para reinsertar a quienes queden afuera de la industria electrónica”.

Sobre el cierre, dejó un mensaje moderadamente optimista: “La industria fueguina tiene muchísima posibilidad. Tenemos capacidad, empresas certificadas, gente calificada. Son muchos años de apuesta constante. Hay que sostener y esperar que el año que viene sea mejor”.

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