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Bahía Blanca bajo el agua: un temporal sin precedentes golpea a la ciudad

La peor tormenta en un siglo deja seis muertos, cientos de evacuados y el colapso de servicios esenciales.

Bahía Blanca bajo el agua: un temporal sin precedentes golpea a la ciudad

La peor tormenta en un siglo deja seis muertos, cientos de evacuados y el colapso de servicios esenciales.

 

El agua lo arrasa todo. Calles convertidas en ríos, familias que lo han perdido todo en cuestión de horas, un hospital desbordado y un aire denso de incertidumbre. Bahía Blanca, una ciudad acostumbrada a los vientos fuertes y a las lluvias intensas, está enfrentando un golpe climático feroz, sin antecedentes en su historia reciente.

Desde la madrugada, el cielo descargó más de 300 milímetros de agua, una cifra que triplica la media histórica de marzo. En cada barrio, la escena es la misma: autos flotando, vecinos improvisando diques con lo que encuentran a mano y un silencio denso interrumpido solo por el sonido del agua que sigue avanzando. Pero entre tanta desolación, la noticia más dura llegó en la mañana: una mujer en la vía pública en las calles Paroissien y Rawson, cuatro personas en la zona de Sarmiento al mil y una persona en Cerri. 

El Hospital Penna, uno de los principales centros de salud de la región, sufrió inundaciones en su subsuelo. Allí, entre pasillos oscuros y el eco de las sirenas, médicos y enfermeros se vieron obligados a evacuar a recién nacidos. Una imagen desgarradora que retrata con crudeza el impacto de este desastre.

El municipio suspendió actividades, cerró escuelas y pidió a los vecinos no salir de sus casas. Pero para muchos, la advertencia llegó tarde. “Perdí todo. No me quedó nada”, dice Marcelo, un vecino del barrio Villa Mitre, mientras señala el agua que cubre su living hasta la cintura.

La respuesta oficial no tardó en llegar. Desde la Provincia, el gobernador Kicillof dispuso el envío de ambulancias y equipos de rescate, mientras que la Nación activó el protocolo de emergencia con presencia de las Fuerzas Armadas. 

Con un pronóstico que anticipa más lluvias y una ciudad todavía paralizada, la sensación es clara: lo peor aún no terminó. En los barrios más afectados, la gente no espera soluciones rápidas, pero sí pide algo urgente: que no los olviden cuando el agua finalmente se retire.

 

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