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Boca Juniors sufrió: empate sin goles ante Lanús en una noche de frustración en La Bombonera

El equipo xeneize no pudo levantar cabeza tras la reciente crisis institucional y ofreció un pobre espectáculo, despertando el enojo de su propia hinchada.

Boca Juniors sufrió: empate sin goles ante Lanús en una noche de frustración en La Bombonera

El equipo xeneize no pudo levantar cabeza tras la reciente crisis institucional y ofreció un pobre espectáculo, despertando el enojo de su propia hinchada.

La cicatriz aún no cerraba. La caída en el Superclásico, sumada a la abrupta salida del entrenador Fernando Gago, seguían gravitando en el ambiente del estadio de Brandsen, que después de 21 días volvía a albergar a su equipo.

El respaldo de la afición fue incondicional desde el primer momento, en un intento por dejar atrás los fantasmas recientes. Los futbolistas, por su parte, arrancaron el encuentro con Garro con actitud decidida, buscando generar peligro. La primera ocasión llegó a los 120 segundos, cuando Miguel Merentiel rozó el esférico con delicadeza, pero su intento se marchó rozando el poste.

Sin embargo, lo que vino después distó mucho de aquel arranque prometedor. Boca perdió conexión con el área rival y le costó horrores hilvanar jugadas de peligro. El Garnet, aunque sin potencia en ataque, dominó la posesión en el mediocampo y mantuvo a raya cualquier amenaza sobre su valla.

El nivel futbolístico fue paupérrimo para ambos conjuntos, y la paciencia de los espectadores comenzó a agotarse. Los reclamos por mayor entrega surgieron desde plateas, mientras que las gradas populares continuaban empujando a los jugadores, aunque sin éxito.

La segunda parte no trajo cambios: el Xeneize insistía sin claridad, y como el Granate tampoco mostraba intenciones de atacar, el partido se convirtió en un suplicio. Las críticas se extendieron a todo el coliseo, y el malestar de la hinchada se hizo evidente con pitidos y reproches.

En medio del caos, Eduardo Salvio aprovechó un descuido para aparecer por la banda derecha y probar con un zurdazo cruzado que rozó el travesaño. El DT Almirón intentó un cambio táctico: Milton Giménez ingresó por Velasco, y Palacios retrocedió para actuar como creador. La modificación no dio resultado.

Para empeorar las cosas, Ramiro Carrera encontró un balón suelto tras un tiro de esquina y cabeceó desviado por muy poco. La exasperación alcanzó su punto máximo, con insultos dirigidos hacia los futbolistas y la dirigencia. El reloj avanzaba, y la falta de reacción dentro del terreno de juego era alarmante.

Con el final aproximándose, todo apuntaba a la tanda de penales. Belmonte probó suerte con un remate lejano en los instantes finales, pero Losada contuvo el esférico. No obstante, Lanús tuvo tres oportunidades consecutivas en el rebote, aunque sin concretar. El partido terminó sin goles, y el único festejo de Boca vino de unos pocos seguidores que, entre discusiones, buscaban explicaciones para semejante desastre.

Un presente oscuro
Con este resultado, el cuadro de La Ribera sigue sin levantar cabeza y acumula otra jornada gris, aumentando la presión sobre un equipo que parece haber perdido su identidad. La pregunta ahora es: ¿habrá reacción, o el mal momento se extenderá aún más?

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