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Cierre del Hospital Bonaparte: ¿Un retroceso para la salud mental en Argentina?

El Gobierno de Javier Milei, ordena el cierre del único hospital nacional especializado en salud mental y adicciones, provocando un fuerte rechazo en el ámbito de la salud mental y entre diversos sect

Cierre del Hospital Bonaparte: ¿Un retroceso para la salud mental en Argentina?

El Gobierno de Javier Milei, ordena el cierre del único hospital nacional especializado en salud mental y adicciones, provocando un fuerte rechazo en el ámbito de la salud mental y entre diversos sect

El Gobierno de Javier Milei, ordena el cierre del único hospital nacional especializado en salud mental y adicciones, provocando un fuerte rechazo en el ámbito de la salud mental y entre diversos sectores políticos y sociales. Crecen las preocupaciones sobre el impacto en la atención pública y el futuro de la ley nacional de salud mental.

El licenciado Leonardo Gorbacz, psicólogo y coautor de la ley de salud mental vigente, expresó por FM La Isla su preocupación y rechazo a la reciente decisión del gobierno de cerrar el Hospital Lara Bonaparte, el único centro nacional dedicado exclusivamente a la salud mental y el tratamiento de adicciones. La medida, dispuesta por el ministro de Salud Mario Lugones, ha generado una reacción negativa de gran magnitud, tanto en el ámbito de la salud mental como en distintos sectores sociales y políticos, quienes señalan la gravedad de la situación en un contexto de creciente demanda de atención y falta de recursos.

Impacto en el sistema de salud mental y desprotección de los más vulnerables

Gorbacz señaló que el cierre del hospital se da en un momento crítico para la salud mental en el país: "Desde hace tiempo, se ha reconocido la creciente importancia de la salud mental y el aumento tanto en la cantidad como en la complejidad de los problemas relacionados, pero la respuesta del sistema no ha estado a la altura de esa demanda". Según el psicólogo, el aumento de casos de consumo problemático y de trastornos mentales en todo el país ha desbordado la capacidad de respuesta del sistema de salud pública, que ya enfrentaba limitaciones.

El Hospital Lara Bonaparte, fundado en 1973 bajo el nombre de CENARESO, ha sido un referente en el tratamiento de adicciones y en la atención de emergencias de salud mental a nivel nacional. En 2016, se adaptó a la normativa vigente con una importante reforma para adecuarse a la ley de salud mental, y desde entonces ha brindado atención a comunidades vulnerables en la zona de Parque Patricios y a través de un servicio de urgencias 0800 con alcance en todo el país. "Cerrar este hospital no solo significa dejar sin atención a miles de personas, sino también eliminar un espacio fundamental de formación y coordinación para el resto del país", enfatizó Gorbacz.

La medida, prevista para oficializarse el 8 de octubre con la llegada de los telegramas de despido a los empleados, ha sido criticada por profesionales de la salud mental, organizaciones sociales, y representantes políticos. "No se trata simplemente de cerrar un edificio, sino de interrumpir una red de servicios esenciales que garantizaban acceso a tratamientos especializados", explicó el psicólogo, resaltando el papel fundamental que cumple el hospital en una zona de alta vulnerabilidad social y en articulación con otras provincias.

Un ajuste que agrava la crisis sanitaria

El cierre del Hospital Bonaparte forma parte de un contexto más amplio de políticas de ajuste que han afectado profundamente al sistema de salud público. Las recientes subas en las tarifas de prepagas y la exclusión de medicamentos esenciales del Vademécum gratuito han llevado a un aumento en la cantidad de personas que deben abandonar los servicios privados y recurrir a la atención pública, lo cual ha incrementado la demanda de hospitales públicos ya sobrecargados. "El ajuste que está llevando a cabo este gobierno golpea con especial dureza a las personas más vulnerables, quienes no solo han perdido acceso a la salud privada, sino que ahora se enfrentan a un sistema público debilitado", afirmó Gorbacz.

La situación se vuelve aún más crítica en el área de la salud mental, donde el sistema público ya venía mostrando importantes deficiencias. "El sistema de salud mental siempre fue más limitado en comparación con otras áreas de la salud pública, y ahora, con el aumento de la demanda, esta decisión del gobierno va totalmente a contramano de lo que se necesita", comentó el experto.

En varias regiones del país, la salud mental no cuenta con recursos suficientes en hospitales públicos, lo que hace aún más difícil el acceso a tratamientos de calidad. El cierre del Bonaparte, según Gorbacz, implica dejar sin atención a personas que, en muchos casos, no tienen alternativas. "Esta es la gente que después vemos en las calles, sin contención familiar ni recursos económicos, y que termina siendo institucionalizada de manera inapropiada en centros psiquiátricos, sin un enfoque de rehabilitación", señaló.

Incertidumbre sobre el futuro de la ley de salud mental

La controversia por el cierre del Hospital Lara Bonaparte se suma a la preocupación de muchos profesionales sobre el futuro de la ley de salud mental, que se ha visto amenazada por intentos de reforma desde la asunción del actual gobierno. Gorbacz recordó que desde el comienzo de la gestión se buscó modificar la ley de manera regresiva, eliminando controles que protegen a las personas con problemas de salud mental contra internaciones prolongadas y sin supervisión adecuada. "La ley nacional de salud mental garantiza derechos fundamentales para las personas con trastornos mentales, pero los intentos de reforma buscaban facilitar las internaciones forzadas, sin los controles que hoy existen", explicó.

El psicólogo señaló que, aunque estos intentos de reforma fracasaron en su momento, la preocupación persiste. "Estamos en la semana del Día Mundial de la Salud Mental, y tememos que el gobierno vuelva a la carga con modificaciones que perjudiquen aún más la situación. Nadie en su sano juicio espera que el gobierno haga algo positivo por la salud mental en este momento, pero al menos pedimos que no empeoren la situación", dijo Gorbacz. La posibilidad de que el Ejecutivo recurra a un decreto de necesidad y urgencia (DNU) para implementar cambios ha generado aún más incertidumbre entre los profesionales.

Respuestas y solidaridad desde las provincias

El cierre del Hospital Bonaparte ha generado una ola de apoyo institucional y social en rechazo a la medida. Diversas provincias, especialmente las patagónicas, se han manifestado a través de la mesa de autoridades de salud mental, resaltando la importancia del hospital y su rol a nivel nacional. "La expresión de las provincias patagónicas fue muy bien recibida en el campo de la salud mental. Es importante que las autoridades locales reconozcan el trabajo del Bonaparte, porque esto no es solo una pelea de Buenos Aires, sino un tema que afecta a todo el país", destacó Gorbacz.

La medida también ha sido vista como un golpe a las esperanzas de una política de salud mental de alcance federal. "El cierre del Bonaparte dinamita cualquier posibilidad de construir un sistema de salud mental a nivel nacional, y envía una señal de que el gobierno se desentiende de esta responsabilidad", concluyó Gorbacz.

Mientras la incertidumbre persiste sobre el futuro del Hospital Bonaparte, el impacto de su cierre ya se siente en el ámbito de la salud mental y en la sociedad en general. Con el aumento de la demanda de atención y un sistema público debilitado, la preocupación crece sobre cómo enfrentar la creciente crisis en la atención de la salud mental en Argentina. Los profesionales y organizaciones de salud mental esperan que el gobierno reconsidere la medida y priorice el bienestar de la población en un momento tan delicado.

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