
Crisis en el suministro de gas: la ola polar tensiona el sistema y obliga a cortes en industrias y exportaciones
El frío extremo disparó la demanda residencial y expuso falencias en la producción, lo que llevó al Enargas a implementar medidas urgentes para priorizar el abastecimiento doméstico.
El sistema gasífero argentino enfrenta una situación crítica debido a la combinación de un incremento sin precedentes en el consumo residencial y complicaciones en la producción de yacimientos clave. El Comité Ejecutivo de Emergencia del Ente Nacional Regulador del Gas (Enargas), integrado por representantes estatales y privados, se reunió de manera urgente en las últimas horas para analizar las acciones necesarias ante el déficit de suministro.
La ola de frío polar que afecta a gran parte del territorio nacional elevó la demanda de gas en hogares a niveles históricos, superando ampliamente los registros del año anterior. Según datos oficiales, este miércoles el consumo residencial alcanzó los 97,3 millones de metros cúbicos diarios, marcando un incremento del 30% respecto al promedio mensual habitual. Las bajas temperaturas, que en varias regiones descendieron bajo cero, agudizaron la necesidad de calefacción, colapsando parcialmente la red.
Ante este escenario, las autoridades decidieron aplicar restricciones inmediatas a sectores con contratos interrumpibles, como industrias y estaciones de servicio de GNC, además de reducir los envíos de gas natural a Chile. Estas medidas buscan garantizar el abastecimiento en zonas prioritarias, aunque reflejan la fragilidad del sistema, que depende tanto de la producción local como de importaciones de gas licuado.
Problemas en Vaca Muerta agravan la situación
La crisis se profundizó por una caída en la producción de gas no convencional en áreas estratégicas de Vaca Muerta, principal reserva del país. Fuentes del sector confirmaron que la inyección de shale gas a los gasoductos disminuyó en aproximadamente 17 millones de metros cúbicos diarios, exacerbando el desbalance entre oferta y demanda.
Mientras el consumo total del sistema rondó los 156 millones de metros cúbicos este miércoles, las autoridades monitorean de cerca la evolución climática y las capacidades de almacenamiento. Con una temperatura media nacional de 5°C, muy por debajo del promedio histórico para esta época, el gobierno advirtió que las restricciones podrían extenderse si persisten las condiciones extremas.
La situación pone en evidencia los desafíos estructurales del sector energético, incluso con los avances en la explotación de recursos no convencionales. Expertos señalan que, sin inversiones sostenidas en infraestructura y transporte, el sistema seguirá vulnerable ante picos de demanda como el actual. Por ahora, el foco está en mitigar el impacto en las familias, mientras industrias y socios comerciales asumen los costos de un invierno que no da tregua.