
Cristina Fernández de Kirchner denuncia persecución política en emotivo homenaje a los fusilados de José León Suárez
La exmandataria vinculó su posible condena con la defensa de intereses económicos y llamó a la unidad del peronismo frente a lo que consideró un ataque al movimiento popular.
Bajo un clima de tensión ante la posible confirmación de su condena por la Corte Suprema, la expresidenta Cristina Fernández de Kirchner encabezó un acto en homenaje a los fusilados de José León Suárez, donde lanzó duras críticas contra el gobierno de Javier Milei y el poder judicial. Con un discurso cargado de simbolismo histórico, la líder del peronismo se definió como "una fusilada que vive" y advirtió que su eventual prisión sería "un certificado de dignidad".
Un llamado a la memoria y una advertencia
En un auditorio repleto de dirigentes peronistas, Fernández de Kirchner evocó la frase de Rodolfo Walsh para recordar los crímenes de la dictadura de Pedro Aramburu y trazó un paralelismo con su propia situación judicial. "La casualidad no es una categoría política en la historia", afirmó, en alusión a lo que considera un intento de proscripción impulsado por sectores del poder económico.
Sin mencionarlo directamente, la exmandataria se refirió al titular del diario Clarín publicado tras el atentado que sufrió en 2022: "La bala que no salió, pero la sentencia que sí saldrá". "Lo dijeron ellos, no es un invento mío. Simplemente leo y tengo comprensión de texto", ironizó, mientras especulaciones judiciales señalan que el máximo tribunal ratificaría su condena a seis años de prisión e inhabilitación perpetua para ejercer cargos públicos.
Unidad peronista en alerta
El acto sirvió también como escenario de reunificación forzada dentro del justicialismo. En un gesto sorpresivo, el gobernador Axel Kicillof llegó a la sede del PJ nacional junto a su vicegobernadora, Verónica Magario, y otros referentes bonaerenses, marcando una tregua momentánea con sectores internos como La Cámpora, con quienes mantiene fuertes tensiones.
Minutos antes, distintos sectores del peronismo habían delineado estrategias de resistencia en caso de que se concrete la condena. Hugo Yasky, entre otros, propuso la creación de un comité por la libertad de CFK, inspirado en el modelo brasileño que acompañó a Lula da Silva durante su encarcelamiento. "Están por proscribir a la principal líder de la oposición. No podemos quedarnos de brazos cruzados", sostuvieron.
El factor económico como eje
La expresidenta insistió en que su posible condena debe leerse en clave económica. "Lo que siempre quieren es terminar con modelos de redistribución del ingreso", afirmó, trazando una línea histórica que incluyó desde el derrocamiento de Yrigoyen hasta el golpe de 1976. "Hasta entonces, el protagonista de los golpes fue el partido militar; hoy no hacen falta tanques porque usan al partido judicial", denunció, calificando a la Corte Suprema como "guardia pretoriana del poder económico".
Dirigiéndose al oficialismo, la exmandataria los tildó de "cachivache" y vaticinó el fracaso de su política de ajuste: "No van a poder pagar la deuda ni mejorar salarios metiéndome presa. La gente estará peor".
Un mensaje final a las bases
Antes de retirarse, Fernández de Kirchner envió un mensaje contundente a su espacio político: "No estamos interpelando a las bases. Mientras discuten lugares en las listas, la crisis avanza". Y cerró con una metáfora: "Los ríos siempre avanzan. Si no nos unimos por mezquindad, la historia seguirá sin nosotros".
El evento culminó con una ovación cerrada y lágrimas entre los presentes, muchos de los cuales interpretaron el discurso como una posible despedida. "Puede ser el fin de la democracia como la conocimos", murmuraban algunos dirigentes al abandonar el lugar.