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Cristina Fernández de Kirchner moviliza al peronismo en una histórica jornada de resistencia

Desde su prisión domiciliaria, la exmandataria convocó a una multitud en Plaza de Mayo, reafirmando su compromiso con la lucha política y la unidad del movimiento.

Cristina Fernández de Kirchner moviliza al peronismo en una histórica jornada de resistencia

Desde su prisión domiciliaria, la exmandataria convocó a una multitud en Plaza de Mayo, reafirmando su compromiso con la lucha política y la unidad del movimiento.

En un escenario que parecía impensado semanas atrás, Cristina Fernández de Kirchner logró reunir a todo el arco político peronista en una masiva concentración frente a la Casa Rosada. A pesar de los intentos del gobierno de Javier Milei por desalentar la movilización mediante controles y requisas a los transportes que arribaban a la Ciudad de Buenos Aires, la convocatoria superó todas las expectativas. Según los organizadores, cerca de un millón de personas respondieron al llamado del 18J, demostrando una fuerza colectiva que resonó como un mensaje claro hacia el oficialismo.

Desde su residencia en Recoleta, donde cumple condena bajo arresto domiciliario, la expresidenta envió un contundente mensaje en audio: "Vamos a volver, con más sabiduría, más unidad y más fuerza". Minutos después, en una comunicación en vivo, enfatizó: "Nuestra razón es la de los pueblos que se niegan a ser arrasados". Sus palabras encontraron eco en una plaza colmada de militantes que, entre cánticos y banderas, revivieron el emblemático "vamos a volver", un lema que no se escuchaba con tanta intensidad desde hacía años.

Un movimiento unido frente a la proscripción

El fallo de la Corte Suprema que inhabilitó a Fernández de Kirchner para ejercer cargos públicos no hizo más que galvanizar el apoyo de sus seguidores. "¿Saben por qué no me dejan competir? Porque saben que pierden", afirmó la líder del PJ, mientras criticaba el modelo económico del gobierno: "Se cae no solo por injusto, sino porque es insostenible. Tiene fecha de vencimiento, como ya vimos en otras épocas". Su discurso, cargado de ironía y firmeza, contrastó con las imágenes de bailes y sonrisas en su balcón, gestos que, lejos de mostrar debilidad, exacerbaron a sus detractores.

La jornada también dejó en evidencia la cohesión del peronismo en un momento crítico. Figuras como el gobernador Axel Kicillof, Sergio Massa y Máximo Kirchner destacaron la necesidad de unidad frente al avance libertario. "Esto es un intento de disciplinar al campo popular, pero nuestro pueblo desborda lucha", señaló Kicillof. Por su parte, Massa compartió en redes una foto de la plaza repleta con el mensaje: "Hoy, más que nunca, unidad".

La plaza como símbolo de resistencia

La movilización no solo congregó a dirigentes políticos, sino también a sindicatos, movimientos sociales y organismos de derechos humanos. Adolfo Pérez Esquivel llamó a la "rebeldía de las conciencias", mientras Carmen Arias, de Madres de Plaza de Mayo, evocó a Hebe de Bonafini: "Acá empieza otra historia".

En un gesto que rememoró el 17 de octubre de 1945, los manifestantes culminaron la jornada con los pies en la fuente de la plaza, mezclando símbolos históricos con expresiones contemporáneas. "La resistencia peronista es con alegría, es encontrarnos. Si Cristina está fuerte, nosotros también", expresó una joven llegada desde La Plata.

Con la consigna "Cristina libre" como bandera, el peronismo demostró que, lejos de claudicar, se prepara para una nueva etapa de lucha. "Pueden encerrarme a mí, pero no a todo el pueblo", advirtió la exmandataria. Y en Plaza de Mayo, esa promesa resonó con la fuerza de quien sabe que, en política, las derrotas nunca son definitivas.

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