
Cristina Kirchner recibe prisión domiciliaria en medio de tensión política
La exmandataria fue notificada de su detención y deberá cumplir la condena en su residencia de Recoleta, bajo estrictas condiciones judiciales y vigilancia electrónica.
La expresidenta Cristina Kirchner quedó formalmente sometida a prisión domiciliaria este martes, en una decisión judicial que desató manifestaciones masivas en las inmediaciones de su vivienda, ubicada en el barrio de Recoleta. El Tribunal Oral Federal 2 notificó la medida horas antes de una convocatoria multitudinaria en apoyo a la líder política, quien enfrenta una condena que sus seguidores califican de persecución electoral.
El fallo establece que la titular del Partido Justicialista deberá "evitar cualquier conducta que altere la paz del vecindario o afecte la convivencia armónica de la zona". Sin embargo, la resolución no especifica qué acciones concretas podrían considerarse una violación a esta disposición, dejando su interpretación en manos de los magistrados.
Además, se impusieron restricciones a las visitas que la exmandataria podrá recibir en su domicilio. En un plazo de 48 horas, su defensa deberá presentar un listado con los integrantes de su círculo íntimo, incluyendo su equipo médico, abogados y custodia policial. Cualquier otra persona que desee ingresar al lugar deberá contar con una autorización expresa del tribunal.
Vigilancia electrónica y controles estrictos
El tribunal dispuso además la colocación de una tobillera electrónica para monitorear los movimientos de Fernández de Kirchner. La medida fue rechazada por su defensa, que la consideró innecesaria, pero los jueces argumentaron que no existían motivos suficientes para eximirla del dispositivo.
"En ausencia de argumentos sólidos o justificaciones médicas que avalen una excepción, corresponde aplicar el mecanismo de control electrónico establecido para quienes acceden a este beneficio", señaló el fallo. No obstante, el tribunal solicitó un informe adicional para evaluar si la medida resulta adecuada en este caso particular.
La decisión judicial llega en un contexto de alta polarización política, con miles de simpatizantes congregados frente a la residencia de la exmandataria, en un gesto de solidaridad que refleja la profunda división en torno a su figura. Mientras sus aliados denuncian una "persecución judicial", sus críticos celebran la aplicación de la condena, en un escenario que promete mantener la tensión en las próximas semanas.