
Desregulación de la yerba mate: luces y sombras tras el Decreto 812/25
El Decreto 812/25 elimina la regulación de precios del sector yerbatero, pero productores advierten riesgos de concentración, pérdida de precio sostén y menor protección frente a los grandes actores.
El Gobierno nacional oficializó el Decreto 812/25, firmado por el presidente Javier Milei, el jefe de Gabinete y el ministro de Economía Luis Caputo, mediante el cual se reglamenta la Ley 26.564 y se redefinen las funciones del Instituto Nacional de la Yerba Mate (INYM).
Con esta medida, el organismo deja de fijar valores mínimos para la hoja verde y la yerba canchada, eliminando su rol en la intervención sobre los precios y cantidades de producción. Según la postura del Gobierno, durante años el INYM operó como un factor de cartelización en un mercado competitivo, perjudicando al consumidor. A partir de ahora, deberá concentrarse únicamente en la calidad del producto y su promoción, adoptando un esquema similar al del Instituto Nacional de Vitivinicultura (INV).
La decisión se enmarca dentro del proceso de desregulación económica impulsado por el DNU 70/23. De acuerdo a datos oficiales, la producción total creció 29% en 2024, alcanzando un récord histórico, mientras que las exportaciones aumentaron casi 17%. También se remarca que el precio en el mercado interno cayó alrededor de 44% en términos reales, mejorando el acceso para millones de familias argentinas.
Sin embargo, el escenario genera preocupación en sectores productivos. Productores pequeños y medianos advierten que, sin una instancia de negociación de precios ni mecanismos regulatorios, quedan expuestos al poder de negociación de los grandes actores industriales y comerciales, que dominan la etapa de procesamiento y distribución. También se alerta sobre la posible desaparición del precio sostén, clave para garantizar estabilidad económica en zonas rurales.
Especialistas señalan que, si bien los precios bajaron para el consumidor, esa reducción no se habría traducido en mejores ingresos para los productores, sino que respondió a una dinámica de competencia en la etapa industrial y a la caída del consumo interno. Temen que la desregulación favorezca la concentración del mercado, priorizando grandes operadores y dificultando la sustentabilidad de pequeños productores que sostienen la actividad en Misiones y Corrientes.