
EE.UU. y los Libertarios: Una Alianza que Expone el Juego de Poder en América Latina
El embajador designado por Trump, Peter Lamelas, y los libertarios argentinos revelan una sintonía peligrosa con los intereses estadounidenses, mientras crece la injerencia en asuntos judiciales .
Las recientes declaraciones del embajador propuesto por la administración de Donald Trump, Peter Lamelas, han dejado al descubierto la crudeza con la que Washington pretende manejar su relación con América Latina. Sin tapujos ni diplomacia, el funcionario expresó posturas que, aunque no eran nuevas en los círculos de poder, nunca antes habían sido enunciadas con tanta desfachatez desde un cargo político.
El discurso de Lamelas refleja la misma ideología supremacista que históricamente ha guiado los intereses corporativos, las operaciones de espionaje y las estrategias belicistas del Pentágono. En el ámbito local, el reciente encuentro libertario en el hotel Quórum de Córdoba no hizo más que llevar el neoliberalismo a su extremo, mostrando una clara consonancia con los postulados del Círculo Rojo. Ambas expresiones, la del embajador estadounidense y la de los libertarios argentinos, convergen en una misma visión del orden global: la sumisión ante los designios de Washington.
La Sombra de Miami sobre la Política Exterior Estadounidense
Al igual que Marco Rubio, responsable de las relaciones internacionales de EE.UU., Lamelas representa el sector más intransigente de la política norteamericana. Ambos, de origen cubano-estadounidense, provienen de una comunidad con fuerte influencia en Florida, pero que genera rechazo en otras minorías latinas por su historial de extremismo. Rubio, exsenador y financiado por el magnate buitre Paul Singer, intentó en 2012 bloquear fondos del Banco Mundial para Argentina, siguiendo los intereses de su aliado financiero.
Estos antecedentes ayudan a entender las palabras de Lamelas sobre Cristina Kirchner y el Poder Judicial argentino. El embajador habló como si tuviera injerencia directa sobre magistrados locales, sugiriendo que la condena de una expresidenta sin pruebas suficientes sería una demostración de fuerza. Sus declaraciones no son solo una advertencia para la exmandataria, sino también un mensaje intimidatorio para cualquiera que ose desafiar los intereses de Washington.
Presión Económica y Alineamiento Automático
Mientras Lamelas hablaba sin filtros, la Cámara de Comercio Argentino-Norteamericana (AmCham) difundió sus exigencias: reformas laborales y tributarias, además de la libre transferencia de ganancias al exterior. El embajador incluso anunció que recorrería las provincias para evitar acuerdos con China. Solo cinco gobernadores rechazaron su intromisión; el resto guardó silencio, como si aceptaran el rol de meros ejecutores de una agenda extranjera.
Esta actitud se enmarca en una estrategia regional más amplia. Donald Trump salió en defensa de Jair Bolsonaro, condenado por intento de golpe en Brasil, y amenazó con sanciones económicas contra el país. Rubio, por su parte, advirtió a los jueces que intervienen en el caso. El paralelismo con los años 60 y 70 es evidente: si antes EE.UU. cooptaba ejércitos latinoamericanos, hoy busca influir en los sistemas judiciales para proteger sus intereses.
Lawfare: La Nueva Cara del Imperialismo Judicial
La persecución política mediante causas judiciales, conocida como lawfare, ha sido una herramienta clave en la región. El fallecido juez Claudio Bonadio y el brasileño Sergio Moro, responsables de los procesos contra Cristina Kirchner y Lula Da Silva, mantenían estrechos vínculos con las embajadas estadounidenses. Hoy, varios expresidentes enfrentan situaciones similares: Pedro Castillo está preso en Perú, Rafael Correa exiliado en Ecuador, y Evo Morales perseguido en Bolivia.
En Argentina, el gobernador Axel Kicillof desarticuló un operativo de oficiales de la Bonaerense que planeaban acciones desestabilizadoras durante las elecciones. La prensa corporativa intentó presentarlo como una represalia política contra el candidato libertario Maximiliano Bondarenko, un excomisario con una trayectoria sospechosa. Sin embargo, las pruebas apuntan a una trama más profunda: los exonerados buscaban generar un clima de protesta policial para afectar al gobierno provincial.
Elecciones Bajo Presión
Bondarenko, un desconocido en La Matanza, ha escalado rápidamente en la política gracias a sus conexiones con Patricia Bullrich y sectores de la Bonaerense. Su esposa, Gisela Silva, fue designada en un cargo millonario en la Anses, lo que revela un entramado de favores y privilegios. Si realmente fuera víctima de persecución, ¿por qué actuaron recién ahora, después de diez años de actividad política?
Este episodio no es aislado. En el pasado, operaciones mediático-judiciales han influido en elecciones, como el caso de Aníbal Fernández, difamado como "La Morsa" en una maniobra orquestada por servicios de inteligencia y periodistas. Con la seguridad como bandera, La Libertad Avanza podría recurrir a estrategias similares en la campaña bonaerense.
Lo ocurrido confirma que, detrás de la retórica libertaria, se esconde una peligrosa alineación con los intereses más reaccionarios de Estados Unidos. Mientras tanto, los sectores judiciales y de seguridad siguen siendo campos de batalla en una guerra silenciosa por el control político de la región.