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El campo logró lo impensado: Milei cedió ante la presión y bajó las retenciones

En un giro inesperado, el Gobierno libertario aflojó su ajuste fiscal para el sector agropecuario tras intensas negociaciones. La falta de dólares y el temor a un estallido rural forzaron la decisión.

El campo logró lo impensado: Milei cedió ante la presión y bajó las retenciones

En un giro inesperado, el Gobierno libertario aflojó su ajuste fiscal para el sector agropecuario tras intensas negociaciones. La falta de dólares y el temor a un estallido rural forzaron la decisión.

En un escenario económico marcado por el ajuste y la restricción fiscal, el campo argentino demostró una vez más su capacidad de lobby. Frente a la amenaza de un cierre conflictivo de la Exposición Rural, el presidente Javier Milei y su ministro de Economía, Luis Caputo, mantuvieron múltiples reuniones con líderes del sector en apenas una semana. El objetivo era claro: evitar un escenario de abierto rechazo hacia un mandatario que había prometido reducir impuestos al agro y hasta ahora no cumplía.

Las conversaciones fueron tensas. Los funcionarios halagaron a los ruralistas, los llamaron "el corazón del plan económico" e incluso les pidieron favores. Pero las palabras no alcanzaron. Hasta que no hubo una señal concreta de alivio impositivo, los productores mantuvieron su postura firme. Finalmente, el Ejecutivo cedió: anunció una reducción de retenciones para la carne y la soja, entre otros productos. Una medida que contrasta con el ajuste aplicado a jubilados y otros sectores vulnerables.

El miedo a la falta de dólares
La decisión no fue gratuita. El Gobierno atraviesa una crítica sequía de divisas, y el campo es clave para garantizar el ingreso de dólares que sostengan la estabilidad cambiaria. Según versiones de quienes participaron de las negociaciones, Milei terminó resignando recaudación fiscal a cambio de un respiro político. Entre las concesiones, se incluyó el control sobre la lista de invitados al cierre de la Rural, la exclusión de la vicepresidenta Victoria Villarruel del acto principal e incluso un simbólico aplauso de los empresarios ganaderos.

El ambiente en el sector agropecuario era de abierto descontento. En grupos de WhatsApp como Gurú Agro y Gurú Ganadero, circularon duras críticas hacia Caputo, a quien acusaron de desconocer la realidad del campo. Algunos dirigentes, como la histórica referente "Techi" Cavoti, pidieron firmeza: "Nadie quiere desestabilizar, pero hay que ser más firmes", advirtió.

La interna rural y los favores políticos
Nicolás Pino, presidente de la Sociedad Rural Argentina (SRA), emergió como un actor clave en las tratativas. Aunque en el pasado fue cercano al PRO, su discurso durante la exposición adoptó un tono marcadamente libertario. Según trascendió, Milei le habría ofrecido un futuro cargo ministerial como parte de la estrategia para calmar los ánimos.

Sin embargo, no todos en el campo apoyaron la estrategia de Pino. Marcos Pereda, otro fuerte referente del sector y crítico del Gobierno, mantiene vínculos con el expresidente Mauricio Macri y fue socio de Caputo en el fondo de inversión Invernea. La grieta dentro de la dirigencia agropecuaria quedó al descubierto, con posturas divididas entre quienes negociaron con el oficialismo y quienes exigen medidas más drásticas.

El costo político de ceder
La decisión de bajar retenciones no estuvo exenta de polémica. Mientras el campo celebraba, Milei defendió con orgullo el veto al aumento jubilatorio, dejando en claro quiénes financiarán los beneficios otorgados al sector agroexportador. Una postal que refleja la desesperación oficial por asegurar dólares y mantener controlada la inflación de cara a las próximas elecciones.

En definitiva, el episodio dejó en evidencia dos cosas: el poder de presión del campo como actor económico y la fragilidad de un Gobierno que, pese a su discurso de firmeza, terminó negociando bajo presión. Una muestra más de que, en la política argentina, las convicciones a menudo chocan con la realidad.

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