
El costo del ajuste: El nuevo programa económico profundiza la recesión y el deterioro del poder adquisitivo
El Gobierno presentó un paquete de medidas con fuerte sesgo contractivo. Con una banda de flotación entre $1.000 y $1.400 por dólar, la devaluación llegaría al 30%.Las decisiones ya generan presión inflacionaria, pérdida de ingresos reales y caída del empleo.
El ministro de Economía, Luis Caputo, y el presidente Javier Milei anunciaron una nueva fase del programa económico que busca consolidar el ajuste fiscal. El paquete incluye medidas monetarias y cambiarias que, si bien buscan estabilizar la macroeconomía, generan efectos contractivos inmediatos en la actividad, el empleo y el poder adquisitivo.
Marco cambiario y monetario
Uno de los pilares del nuevo esquema es la modificación del régimen cambiario. El tipo de cambio oficial mayorista, que al 10 de abril era de $1.077,38, pasa a moverse dentro de una banda de flotación entre $1.000 y $1.400 por dólar. Actualmente se ubica en torno a los $1.097,50 para la venta, pero podría escalar hasta el techo del rango establecido por el Banco Central.
En ese escenario, la devaluación proyectada sería del 29,9%, un salto significativo para una economía fuertemente indexada al dólar.
Este movimiento no solo encarece los bienes importados, sino que se traslada de manera casi directa a los precios internos, en especial alimentos, combustibles y productos industrializados.
En la conferencia de prensa del 11 de abril, el ministro Luis Caputo declaró: “La reacción del lunes es irrelevante, absolutamente. Nosotros tenemos diseñado un programa que es absolutamente sólido. Y lo de corto plazo es volatilidad.”
Por su parte, el presidente Javier Milei afirmó en cadena nacional: “Eliminamos el cepo cambiario de la Argentina para siempre.”
Ambas declaraciones evidencian el tono celebratorio del oficialismo, aunque contrastan con el efecto inmediato que ya se percibe en góndolas, tarifas y empleo.
El programa económico presentado por el Ejecutivo consolida una fase de estabilización con fuerte sesgo recesivo. Aunque apunta a ordenar las cuentas fiscales y liberar el mercado cambiario, traslada el mayor costo del ajuste a la ciudadanía, sin mecanismos de protección claros ni señales de recuperación a corto plazo.