
El dólar oficial alcanza un récord histórico y agrava la crisis económica en vísperas de las elecciones
La moneda estadounidense cerró en $1.315, marcando un nuevo máximo y generando temores sobre un aumento inflacionario y una recesión más profunda. Analistas advierten similitudes con la crisis de 2018
El peso argentino continúa su marcada depreciación frente al dólar, que este miércoles alcanzó un valor sin precedentes en el mercado mayorista, cerrando en $1.315. Este incremento se produce a pesar de las medidas extraordinarias adoptadas por el Tesoro, como el aumento de las tasas de interés, lo que refleja una creciente desconfianza en la estabilidad económica.
Los especialistas coinciden en que esta escalada cambiaria podría acelerar aún más la inflación, sumando hasta dos puntos porcentuales en los próximos meses, en un escenario donde la actividad económica ya muestra signos de estancamiento. Pequeños comerciantes y emprendedores enfrentan dificultades insostenibles, con cierres masivos de negocios, tal como lo han documentado diversos testimonios recogidos en las últimas semanas.
Paralelismos con 2018, pero con mayor velocidad
La situación actual evoca recuerdos de la crisis cambiaria de 2018, cuando el entonces gobierno de Mauricio Macri recurrió al Fondo Monetario Internacional (FMI) para evitar un colapso financiero. Sin embargo, los expertos señalan diferencias cruciales: el ritmo de la depreciación es más veloz y el contexto político, en plena previa electoral, añade incertidumbre.
Christian Buteler, reconocido analista financiero, destacó que "lo que ocurrió en los últimos 45 días con las tasas equivale a lo que sucedió en 2018 en tres o cuatro meses". Por su parte, Jorge Carrera, exdirector del BCRA, subrayó que "las altas tasas y las intervenciones en el mercado futuro no bastan para contener la desconfianza si persiste el temor a una fuerte devaluación postelectoral exigida por el FMI".
Fuga de capitales y reservas en jaque
Uno de los factores que más preocupa a los economistas es el incremento exponencial en la demanda de dólares para atesoramiento, conocido como Formación de Activos Externos (FAE). Solo entre abril y junio, los ahorristas retiraron más de $9.298 millones, equivalente al 77% del desembolso realizado por el FMI.
Si esta tendencia se mantiene en julio, impulsada por el pago de aguinaldos, se estima que ya se habría consumido no solo los fondos del organismo multilateral, sino también los provenientes del Banco Mundial y del BID. "Este nivel de demanda es insostenible. Equivale a todo el superávit energético de Vaca Muerta en un año", explicó un operador de mercado.
Falta de herramientas y perspectivas sombrías
El Gobierno enfrenta un dilema complejo: la negativa a acumular reservas ha dejado al Banco Central sin margen de maniobra, mientras que la eliminación de las Letras de Financiamiento (LeFi) agravó la liquidez en pesos. A esto se suma el elevado Riesgo País, que supera los 700 puntos, dificultando el acceso a financiamiento externo.
Aunque el BCRA cuenta con recursos para afrontar los vencimientos de deuda a corto plazo, la pregunta que ronda en los mercados es si habrá capacidad para sostener el tipo de cambio en los próximos meses, especialmente si la fuga de capitales no cede. En un escenario donde la confianza se erosiona día a día, las opciones parecen cada vez más limitadas, y el fantasma de una devaluación abrupta gana terreno.