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El Gobierno busca ocultar el impacto del acuerdo con el FMI: presiones, eufemismos y una foto polémica

Mientras avanza el pacto con el organismo internacional, el Ejecutivo instruye a empresarios y bancos a evitar términos como "devaluación". La tensión con el agro y la fuga de depósitos en dólares.

El Gobierno busca ocultar el impacto del acuerdo con el FMI: presiones, eufemismos y una foto polémica

Mientras avanza el pacto con el organismo internacional, el Ejecutivo instruye a empresarios y bancos a evitar términos como "devaluación". La tensión con el agro y la fuga de depósitos en dólares.

Con el acuerdo con el Fondo Monetario Internacional (FMI) sobre la mesa y la eliminación del cepo cambiario en un contexto de alta volatilidad, la administración nacional inició una campaña de presión hacia sectores empresariales, junto con la imposición de un glosario de términos vetados, en un intento por minimizar las consecuencias que el entendimiento con el organismo tendrá sobre la economía local.

El clima de desconexión quedó plasmado en una inusual imagen difundida por el portavoz presidencial, Manuel Adorni, donde el ministro de Economía, Luis Caputo, y su equipo aparecen celebrando con efusividad en el salón principal de la cartera. Lejos de transmitir certidumbre, la fotografía fue interpretada como una provocación, en medio de la toma de deuda y el ajuste del tipo de cambio.

El manual de lo indecible

En un movimiento orientado a controlar el relato, el presidente Javier Milei exigió evitar la palabra "devaluación" y negar que el encarecimiento del dólar se traslade a los precios. Paralelamente, allegados a Caputo mantuvieron reuniones con entidades financieras e inversores, instándolos a promover la idea de un modelo económico estable y a desprenderse de divisas para aprovechar las elevadas tasas en pesos.

Un tercer frente de acción fue la presión sobre el sector agroexportador para que acelere la liquidación de soja, una gestión que hasta ahora no ha dado frutos: los productores exigen un tipo de cambio más alto antes de liberar sus reservas.

La negación oficial y sus grietas

Sobre la flotación del peso, Milei ordenó a su equipo negar cualquier impacto inflacionario, mientras el viceministro de Economía, el chileno José Luis Daza, llevó el discurso al extremo: afirmó que la cotización de la moneda extranjera "no preocupa" al Gobierno. Sin embargo, los números no mienten: en el primer día sin restricciones, el dólar se disparó a 1.233 y el Banco Central no logro adquirir reservas, pese a que el FMI exige un acumulado de us 4.000  millones.

La situación se tornó más incómoda cuando el expresidente Mauricio Macri, en una entrevista, rompió el tabú y admitió que hay una "devaluación" en curso. Desde el oficialismo lo acusan de orquestar críticas a través de sus exfuncionarios, como Luciano Laspina y Hernán Lacunza.

Depósitos en riesgo y carry trade

Ante los rumores de corralito y la fuga de depósitos en dólares, el Ejecutivo pidió a los bancos enfatizar que "el sistema es líquido". No obstante, en las últimas 72 horas, varias entidades de la Asociación de Bancos Argentinos (ABA) y la Asociación de Bancos de la Argentina (ADEBA) registraron una demanda inusual de divisas, muy superior a la de meses anteriores. Fuentes del mercado advirtieron: "El dólar está artificialmente barato".

El peligro radica en que, de mantenerse esta tendencia, el atraso cambiario podría profundizarse, generando un escenario aún más crítico en los próximos meses. Mientras tanto, el equipo económico alentó a inversores a vender dólares y pasarse a pesos para aprovechar las tasas de interés elevadas. Según trascendió, les habrían asegurado: "Hagan carry trade, porque las volveremos a subir". Inflación: entre el discurso y la realidad

Tras meses de utilizar el Índice de Precios al Consumidor (IPC) como referencia, Milei desestimó el alza de marzo, atribuyéndola a un "fenómeno puntual". Su aliado José Luis Espert salió a respaldarlo con argumentos cuestionables. En los hechos, las principales cadenas de supermercados ya analizan cómo absorber los incrementos que llegan de sus proveedores.

Empresas como Cañuelas y Aceitera General Deheza (AGD) aplicaron subas del 9%, replicadas en rubros como limpieza. La devaluación inicial superó el 10%, y los analistas anticipan: "Vendrán más ajustes".

El campo, la última batalla

El Gobierno apuesta a que los sojeros liquiden su cosecha, ofreciendo rebajas temporales en las retenciones. Pero la respuesta fue fría: "Hasta que el dólar no toque los $1.400, no habrá ventas", confió un productor. Para Milei, la entrada de divisas genuinas es clave en un esquema dependiente del endeudamiento. Sin embargo, el mercado ya envió su veredicto: "Este no es el precio real del dólar". Mientras tanto, la pulseada continúa, y la sociedad espera el impacto final.

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