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"El Gobierno insiste en recortes extremos, pero el riesgo país se mantiene en máximos: la clave está en las reservas"

Mientras el Ejecutivo profundiza el ajuste en áreas sensibles, los inversores internacionales siguen desconfiando de la solvencia argentina.

"El Gobierno insiste en recortes extremos, pero el riesgo país se mantiene en máximos: la clave está en las reservas"

Mientras el Ejecutivo profundiza el ajuste en áreas sensibles, los inversores internacionales siguen desconfiando de la solvencia argentina.

Mientras el Ejecutivo profundiza el ajuste en áreas sensibles, los inversores internacionales siguen desconfiando de la solvencia argentina. Expertos señalan que el déficit fiscal no es el principal problema, sino la falta de dólares y el creciente desequilibrio externo.

El Gobierno nacional continúa aplicando una política de austeridad extrema, con recortes que afectan servicios esenciales como el mantenimiento de la red vial y la atención en hospitales públicos. Sin embargo, estos esfuerzos no logran revertir la desconfianza de los mercados: el riesgo país se consolida por encima de los 700 puntos, un nivel alarmante que refleja las crecientes tensiones económicas.

Aunque Argentina exhibe un desempeño fiscal superior al de sus pares regionales —con un superávit primario de 0,8% del PIB en el primer semestre—, la prima de riesgo sigue siendo la más elevada de la región. En contraste, países como Chile, Perú o Uruguay, con déficits mucho más pronunciados, enfrentan costos de financiamiento significativamente menores. La paradoja tiene una explicación clave: las reservas del Banco Central.

La fragilidad de las reservas, el talón de Aquiles

Mientras Perú cuenta con reservas equivalentes al 26% de su PIB y Uruguay con el 22,5%, Argentina apenas alcanza el 4%. Esta escasez limita la capacidad de las autoridades para estabilizar el tipo de cambio y honrar compromisos en moneda extranjera. Además, la economía local, altamente dolarizada, demanda más divisas para transacciones y ahorro, lo que agrava la presión sobre el Central.

Según un informe de la Fundación de Investigaciones para el Desarrollo (FIDE), la solvencia externa —y no el equilibrio fiscal— es el factor determinante para reducir el riesgo país. "La experiencia histórica muestra que la confianza mejora cuando hay superávit en la cuenta corriente y acumulación de reservas, no necesariamente por ajustes presupuestarios", destaca el documento.

La cuenta corriente, en rojo y sin freno

El panorama externo es preocupante: el país acumula doce meses consecutivos con déficit en la cuenta corriente, un indicador que se deteriora mes a mes. El atraso cambiario, visible en el auge de viajes al exterior y el aumento de importaciones, complica aún más el escenario. Las reservas brutas, lejos de los USD 50.000 millones prometidos por el Gobierno, rondan los USD 39.052 millones, debilitando la capacidad de respuesta ante eventuales crisis.

El fantasma de la reestructuración y las elecciones

FIDE advierte que, sin acceso a financiamiento externo, el Estado no podrá cumplir con los vencimientos de deuda de 2026 (USD 19.000 millones) y 2027 (USD 20.000 millones). La apuesta oficial parece ser prolongar el actual esquema cambiario hasta las elecciones de octubre, pero las presiones sobre el dólar podrían intensificarse. "Las señales de alerta están encendidas: ¿habrá devaluación, intervención o ambas?", cuestiona el informe.

Mientras el Presidente y su equipo insisten en el superávit fiscal como bandera, el verdadero desafío —la falta de dólares— sigue sin resolverse. La incertidumbre crece, y con ella, el riesgo de que la Argentina vuelva a caer en default.

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