
El Gobierno rescata fondos a un costo exorbitante en medio de la desconfianza del mercado
El Ministerio de Economía logró recuperar $4,7 billones de pesos retenidos por los bancos, pero a cambio de comprometer tasas de interés que superan el 40% anual, duplicando la inflación.
En una maniobra de urgencia, el Gobierno nacional consiguió recuperar este miércoles cerca de $4,7 billones de pesos que permanecían en poder de la banca privada, recursos que, según la visión del ministro de Economía, Luis Caputo, podrían haber presionado el mercado cambiario y acelerado una devaluación. Sin embargo, el triunfo tuvo un precio elevado: el Tesoro se comprometió a pagar intereses mensuales del 3,3%, una cifra que, proyectada anualmente, supera el 40%, más del doble de la inflación minorista registrada en junio.
La operación, gestionada por la Secretaría de Finanzas, refleja la fragilidad de la estrategia oficial. Los bancos aceptaron ceder los fondos únicamente por plazos mínimos —entre 15 y 90 días—, evidenciando una marcada desconfianza hacia las políticas económicas. "Se quebró la confianza", admitió en privado un reconocido analista financiero. La percepción no era aislada: en el mercado de capitales, los títulos públicos sufrieron una nueva jornada de caídas, incrementando el riesgo país en un 4,5%.
Un costo insostenible
Expertos del sector advierten que la medida, aunque alivia momentáneamente la presión sobre el dólar, agrava los desequilibrios fiscales. "El Gobierno pagó un precio desmesurado por evitar una fuga hacia la divisa estadounidense. Estas tasas disparatadas no solo encarecen el financiamiento, sino que incentivan la especulación en un contexto de alto riesgo", explicó un operador bursátil con amplia trayectoria.
El escenario se complejiza aún más al observar los vencimientos inmediatos: el 31 de julio caducan $1,55 billones en Letras de Capitalización (LECAP), seguidos por otros $816.000 millones el 15 de agosto y $865.000 millones quince días después. En total, casi el 70% de lo captado deberá renovarse en los próximos 45 días, siempre que las entidades financieras acepten mantener las condiciones.
Respiración cambiaria, pero con cautela
Mientras tanto, el mercado de divisas mostró una tregua. El dólar oficial cerró con una leve baja, cotizando a $1.225 para la compra y $1.275 para la venta, mientras que el blue retrocedió un 1,9%, ubicándose por debajo de los $1.300. No obstante, los tipos de cambio financieros —como el MEP y el Contado con Liqui— también registraron descensos, en línea con la expectativa generada por la operación de rescate.
Pablo Quirno, secretario de Finanzas, celebró en redes sociales la captación de fondos, aunque omitió mencionar los plazos exiguos y las tasas abultadas. Detrás del optimismo oficial, persisten las dudas sobre la sostenibilidad de la estrategia, especialmente tras el fracaso en la colocación de bonos Bopreal para importadores, que apenas alcanzó el 1% de lo esperado.
Tensión con la banca y señales contradictorias
Caputo atribuyó a los bancos parte de la presión cambiaria, acusándolos de retener liquidez en lugar de canjear Letras Fiscales (LEFI) por LECAP. Sin embargo, horas antes, el presidente Javier Milei recibió al titular de ADEBA, Javier Bolzico, en un intento por proyectar armonía con el sector. La discrepancia entre el discurso oficial y la realidad del mercado quedó al descubierto durante la licitación, donde las entidades financieras impusieron condiciones onerosas.
Con tasas récord y plazos mínimos, el Gobierno enfrenta un dilema: contener la corrida cambiaria sin ahogar las cuentas públicas. Mientras los inversores desarman posiciones en bonos y el riesgo país trepa, la administración de Milei libra una batalla que, por ahora, parece dejar más preguntas que certezas.