
El ingeniero Francisco Álvarez asumió como decano de la UTN en un contexto crítico para las universidades
El nuevo decano de la UTN Río Grande habló de los desafíos actuales: caída salarial, desfinanciamiento de la obra social y riesgos para la investigación.
La Universidad Tecnológica Nacional (UTN) Facultad Regional Río Grande inicia una nueva etapa con la asunción del ingeniero Francisco Álvarez como decano, tras la salida de Mario Ferreyra. “Llevo 42 años en la UTN, atravesamos los mejores y los peores momentos, y ahora me toca asumir esta responsabilidad en un contexto muy delicado”, expresó en diálogo con FM La Isla.
Álvarez recordó el camino institucional de la UTN en Tierra del Fuego, desde los tiempos en que dependía de Bahía Blanca hasta su consolidación como facultad regional en los 90. “Estaba a punto de jubilarme, pero cuando Mario me dijo que se iba, decidí asumir el compromiso al menos por una gestión”, contó.
El flamante decano describió como uno de los momentos más difíciles el cierre del profesorado durante la gestión de Fabiana Ríos: “Ese fue el peor momento, un golpe durísimo porque trabajamos años para formar docentes y de un día para el otro se rompió el convenio”.
Sobre la actualidad, señaló que la universidad enfrenta un cuadro de desfinanciamiento que afecta tanto a los salarios docentes como al funcionamiento de la obra social DASUTeN. “Estamos perdiendo un 40 o 50% del poder adquisitivo y eso repercute también en la obra social. No solo nos quedamos sin salarios, también se deteriora la cobertura médica”, advirtió.
Álvarez reconoció que la situación obliga a limitar proyectos de investigación y a depender del apoyo de la fundación de la UTN: “Lo que se ha parado mucho es el tema de ciencia y tecnología. Hoy los investigadores cobran una miseria y muchos se van al sector privado”.
Pese a las dificultades, resaltó el valor de la comunidad universitaria local y la inserción laboral de los egresados: “La mayoría de nuestros docentes son graduados. Empresas como Total, Tecnomyl o BGH absorben rápidamente a nuestros ingenieros y técnicos”.
Finalmente, adelantó que en los próximos meses se definirá el traspaso definitivo, una vez que se complete la jubilación de Ferreyra. “Algunos cambios habrá, pero la impronta seguirá siendo la de un equipo que trabaja hace décadas por la educación tecnológica en Río Grande”.