
El precio del petróleo se disparó a su nivel más alto desde 2022 y encadena consecuencias en toda la economía global
El crudo Brent llegó a superar los US$126 el barril ante la posibilidad de nuevos ataques de Estados Unidos contra Irán, con impacto directo en combustibles, alimentos, transporte e inflación.
Los precios del petróleo alcanzaron su nivel más alto desde el inicio de la guerra en Ucrania en 2022, generando alarma en los mercados globales tras conocerse que el Mando Central de Estados Unidos elaboró planes para una serie de ataques contra Irán con el objetivo de forzar un avance en las negociaciones con Teherán.
El crudo Brent subió casi un 7%, llegando a superar los US$126 el barril, antes de retroceder hasta situarse en torno a los US$116 en la sesión europea. Antes del inicio del conflicto, cotizaba cerca de los US$70, lo que representa un aumento de más del 44% respecto a ese nivel.
Una reacción en cadena
El aumento del precio del petróleo "tiene un efecto dominó no solo sobre el crudo, sino también sobre los productos vinculados al petróleo, la inflación y, básicamente, todos los aspectos de nuestra vida cotidiana", explicó Naveen Das, analista senior de petróleo en la plataforma Kpler.
Los expertos identifican al menos cinco eslabones en esa cadena:
El primero es el encarecimiento del combustible. El petróleo crudo es el componente clave de la gasolina y el diésel, por lo que el aumento al por mayor se traslada rápidamente a los surtidores.
El segundo son los derivados del petróleo. El crudo no solo es combustible: es insumo clave en plásticos, envases, productos químicos y fertilizantes. Algunas aerolíneas ya subieron tarifas o recortaron rutas. Los precios de los fertilizantes también aumentaron, con impacto directo en los alimentos. "Los envíos de urea están bloqueados y los costos se han disparado para los agricultores de todo el mundo", advirtió Susannah Streeter, estratega de Wealth Club.
El tercero es el transporte más caro. Como casi todo depende del transporte —alimentos, bienes de consumo y materias primas—, el encarecimiento del combustible incrementa los gastos de envío, que las empresas trasladan a los consumidores.
El cuarto es el aumento de la inflación. A medida que los costos se acumulan en múltiples sectores —energía, alimentos, producción, distribución—, las presiones sobre los precios se vuelven más generalizadas y persistentes. Brasil, por ejemplo, ya registra inflación por encima de su rango objetivo, con proyecciones de cerrar el año en el 4,86%.
El quinto son las repercusiones en la vida cotidiana: facturas más altas, transporte más caro y mayor costo de servicios. Si los trabajadores exigen salarios más altos para compensar, los bancos centrales podrían subir las tasas de interés, encareciendo hipotecas y préstamos.
¿Recesión mundial?
El economista brasileño André Perfeito fue directo: "Todo esto está creando las condiciones para una desaceleración, una recesión mundial. No hay muchas opciones para pensar en una solución a corto plazo".
El FMI también advirtió que una escalada prolongada del conflicto con Irán aumentaría el riesgo de recesión global, e instó a los bancos centrales a actuar con cautela ante el aumento de la inflación.
El secretario del Tesoro de Estados Unidos, Scott Bessent, defendió el rumbo adoptado: "Me preocupan menos las previsiones a corto plazo que la seguridad a largo plazo".
Fuente: BBC Mundo