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Estados Unidos abandona la OMS y pone en riesgo la coordinación de la salud global

La salida formal de Washington del organismo internacional genera un fuerte impacto en la cooperación sanitaria, el financiamiento de programas clave y la respuesta ante futuras pandemias.

Estados Unidos abandona la OMS y pone en riesgo la coordinación de la salud global

La salida formal de Washington del organismo internacional genera un fuerte impacto en la cooperación sanitaria, el financiamiento de programas clave y la respuesta ante futuras pandemias.

Estados Unidos completó el 22 de enero de 2026 su retiro formal de la Organización Mundial de la Salud (OMS), una decisión que marca un punto de inflexión en la salud global. La medida, impulsada por la administración de Donald Trump mediante una orden ejecutiva firmada en su primer día de mandato en 2025, se hizo efectiva tras cumplirse el año de preaviso requerido, dejando al organismo sin su principal socio histórico.

Durante décadas, Estados Unidos fue el mayor contribuyente del organismo, aportando entre 400 y 500 millones de dólares anuales, cerca del 18 % del presupuesto total. Según reportó Al Jazeera, la salida se produce en medio de una disputa financiera, ya que Washington se retira con una deuda pendiente de más de 270 millones de dólares en cuotas obligatorias.

Este vacío financiero obliga a la OMS a una reestructuración de emergencia que afecta programas de inmunización, asistencia técnica y respuesta ante crisis sanitarias, con especial impacto en regiones de alta vulnerabilidad.

Uno de los principales riesgos señalados por especialistas es el debilitamiento de los sistemas de vigilancia epidemiológica internacional. La OMS cumple un rol central en la detección temprana de brotes, el intercambio de información sanitaria y de datos genómicos, y la coordinación de respuestas frente a amenazas transfronterizas. Sin la participación de agencias técnicas estadounidenses como los CDC, se teme una fragmentación que ralentice la reacción ante futuras emergencias.

El impacto es particularmente crítico en países de ingresos bajos y medios, donde la OMS lidera programas esenciales contra el VIH/SIDA, la tuberculosis y la malaria. La reducción de recursos amenaza con revertir avances sanitarios construidos a lo largo de décadas.

Desde el Departamento de Salud y Servicios Humanos (HHS), el Gobierno estadounidense justificó la salida al señalar una supuesta falta de independencia del organismo. En contrapartida, gran parte de la comunidad científica internacional advierte que Estados Unidos pierde influencia directa en el ámbito donde se definen las normativas sanitarias globales del siglo XXI.

En paralelo, algunos estados y gobiernos subnacionales de Estados Unidos intentan sostener lazos técnicos con redes internacionales de salud. Sin embargo, estas iniciativas carecen del peso institucional y político que otorga una membresía plena en la OMS.

El escenario internacional se enfrenta ahora a un interrogante central: cómo sostener una cooperación sanitaria eficaz y coordinada cuando uno de sus actores clave decide retirarse, en un mundo atravesado por tensiones geopolíticas crecientes y riesgos sanitarios cada vez más frecuentes.

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