
Garófalo: "La industria fueguina trata de sobrevivir en un escenario que no le es favorable"
El titular y apoderado de CAFIN, Alberto Garófalo, analizó en FM La Isla la caída de la actividad industrial fueguina, el impacto de la apertura económica y el futuro del FAMP. Planteó una reconversión que preserve empresas, capacidad instalada y empleo.
La industria fueguina atraviesa un escenario marcado por la caída de la demanda, una mayor competencia de productos importados y dificultades crecientes para sostener la capacidad instalada. Para Alberto Garófalo, titular y apoderado de la Cámara Fueguina de la Industria Nacional (CAFIN), la situación no afecta de la misma manera a todos los sectores, pero obliga a las empresas a buscar alternativas para permanecer en Tierra del Fuego.
En diálogo con Guillermo Lacaze, Garófalo describió un panorama complejo y puso el foco tanto en las condiciones económicas actuales como en las limitaciones que enfrenta la industria para incorporar nuevos productos y reconvertir su estructura.
"Estamos frente a una situación muy compleja, por una serie de motivos, pero básicamente la industria fueguina trata de sobrevivir en un escenario que no le es favorable", afirmó. Entre las razones mencionó "la caída de la demanda", la liberalización de la economía y una mayor competencia proveniente del exterior.
Garófalo señaló que mientras algunas compañías encuentran alternativas para mantenerse, otras enfrentan mayores dificultades. En ese escenario ubicó particularmente al sector textil, al que describió como "muy disminuido", mientras que aseguró que la electrónica está "haciendo malabares para poder continuar en Tierra del Fuego".
Sectores con dificultades para recuperar su posición
El representante de CAFIN rechazó una lectura uniforme de la situación industrial. "Esto no es lineal para todos, hay rubros en los que se ha hecho muy difícil competir y va a ser difícil recuperar la posición del pasado", explicó.
Como ejemplo mencionó a las confeccionistas y la competencia de los productos que ingresan a través de aplicaciones, frente a los cuales consideró que actualmente "no hay cómo competirle".
En relación con la discusión sobre los beneficios fiscales, Garófalo sostuvo que el debate no debería centrarse simplemente en la existencia o no de subsidios, sino en qué actividades y objetivos decide respaldar el Estado.
"En realidad podríamos decir que el tema subsidio ya no se puede poner sobre la mesa en la medida que estamos frente al RIGI, que en términos de subsidio implica muchísimo más que Tierra del Fuego; en todo caso la discusión es hacia dónde queremos orientar esos subsidios", planteó.
Para el titular de CAFIN, esa discusión se refleja en las distintas respuestas que reciben actualmente los sectores industriales fueguinos. En el caso textil, sostuvo que persiste la incertidumbre sobre su futuro y mencionó la falta de definiciones respecto del decreto 592, mientras que para la electrónica señaló que se habilitaron modificaciones en los procesos productivos que permiten mejorar su competitividad frente a los productos importados.
El reclamo por nuevos procesos productivos
Uno de los problemas que Garófalo volvió a señalar es la falta de autorización para incorporar nuevos procesos productivos, una demanda que CAFIN viene planteando como herramienta para que las empresas puedan diversificarse y utilizar la capacidad instalada.
"No hay nuevos y el que más cerca está en el tiempo de lo que está fabricando hoy está haciendo un producto que se lo aprobaron hace 25 años", sostuvo.
Según explicó, los cambios tecnológicos y el reemplazo permanente de productos hacen cada vez más difícil sostener plantas industriales cuando las compañías no pueden incorporar nuevas líneas de producción.
"Entonces, así es muy difícil mantener operando la capacidad instalada que hoy tienen las empresas y por eso está tan disminuida", afirmó.
Garófalo vinculó ese proceso con la pérdida de peso de las operaciones fueguinas dentro de los grandes grupos económicos. Explicó que anteriormente las empresas radicadas en Tierra del Fuego funcionaban como matrices desde las cuales se generaban ganancias que luego permitían diversificar inversiones, mientras que actualmente esa relación se modificó.
"Ahora esas inversiones son mayores fuera de la provincia que las que están dentro de la provincia", señaló, y relacionó ese cambio directamente con la caída de la rentabilidad de la producción fueguina.
El futuro del FAMP
Otro de los ejes de la entrevista fue el Fondo para la Ampliación de la Matriz Productiva Fueguina (FAMP). Durante la conversación, Guillermo Lacaze señaló que FM La Isla había accedido a información sobre el inicio de un protocolo de liquidación del Fondo, según la cual continuarían las obras de infraestructura que ya recibieron desembolsos, no se aprobarían nuevos proyectos y los que todavía no fueron aprobados serían archivados. Lacaze agregó además que dos de los grandes grupos empresarios de la provincia, Newsan y Mirgor, ya estarían planteando alternativas para que el fondo les devuelva los recursos aportados.
Ante ese planteo, Garófalo sostuvo que quienes siguieron el funcionamiento del FAMP ya advertían dificultades en su implementación. "Si estuvimos cerca de todo el entramado del FAMP, notábamos que la autoridad de aplicación no estaba cómoda con el FAMP", señaló.
El industrial relacionó la situación con una mirada del Gobierno nacional respecto del impacto que podría generar la Base Naval Integrada de Ushuaia sobre la economía fueguina.
"Yo creo que esto tiene que ver con una visión, para mí simplista, donde la base naval va a significar realmente una explosión de ocupación por lo que va a generar, por lo que va a derramar sobre la actividad en su área y que por lo tanto no es necesario invertir fondos adicionales en la ampliación de la matriz productiva", sostuvo.
Garófalo advirtió, sin embargo, que ese eventual impacto no resolvería la situación de toda la provincia. "Esto obviamente es una visión más limitada porque no alcanza Río Grande, por ejemplo, y ahí tenemos un problema", afirmó.
Sobre la estructura de los aportes, precisó que el fondo se integró con un 60% de aportes de las empresas —que es la porción que Newsan y Mirgor estarían reclamando que se les devuelva— y un 40% correspondiente a inversiones propias de las compañías, destinadas a actividades ajenas al subrégimen industrial. Sobre este último tramo, explicó que la previsión es que esos proyectos continúen, aunque con posibilidades de readecuación de plazos y montos.
Garófalo recordó además que el destino de esos fondos ya había generado controversia en el pasado: "había habido una denuncia en el marco del Parlamento donde esos fondos además habían sido utilizados para la compra de títulos públicos, generación de intereses, y obviamente las operaciones entre el Banco Central y el Tesoro de la Nación. Por consiguiente, aquellos que sosteníamos que esos fondos no estaban y no iban a aparecer más, algo de razón nos dieron en ese momento".
"La transformación debe hacerse con las empresas adentro"
Frente a la pérdida de herramientas y el deterioro de la actividad, Garófalo consideró que todavía existe margen para discutir una reconversión del modelo industrial fueguino, pero sostuvo que esa transformación debe preservar tanto las empresas instaladas como el empleo.
Para fundamentarlo volvió sobre los incentivos que el propio Estado nacional concede a otros sectores mediante regímenes como el RIGI. Según planteó, si el país está dispuesto a asumir un costo fiscal para promover determinadas actividades por su capacidad exportadora o de generación de divisas, la discusión sobre Tierra del Fuego debería centrarse en definir qué objetivos justifican sostener incentivos para la industria provincial.
"Tenemos que interpretar que entonces ya no estamos frente a una cuestión de principio de que los subsidios son malos, sino que deben ir a un objetivo que sea aceptado por el gobierno de todos", sostuvo.
En ese sentido, remarcó la posición que CAFIN viene planteando frente al futuro del régimen: "nosotros desde CAFIN insistimos en que la transformación debe hacerse con las empresas adentro y nuestra vieja postura es facilitar para que pueda haber una reconversión de la industria instalada manteniendo su capacidad, incluso ampliándola en determinados casos y preservando la ocupación".
Garófalo consideró que esa es la discusión que debe darse antes de que la pérdida progresiva de actividad termine afectando definitivamente la estructura productiva construida durante las últimas décadas.
"Si el régimen languidece perdemos lo que aún nos queda básicamente como generador de trabajo y como inversión hundida después de 50 años", advirtió.
Ante la consulta sobre si Tierra del Fuego ya se encuentra frente a ese escenario, Garófalo evitó darlo por inevitable y planteó cuál considera que debe ser el papel del sector empresario: "nuestra obligación es generar propuestas para que exista una alternativa y no lleguemos a ese final".