
Hallazgo de 482 kilos de cocaína en buque de las Islas Marshall: el rol clave del capitán y las sombras del narcotráfico internacional
La droga fue descubierta por el comandante del barco en una heladera destinada a provisiones. Las autoridades judiciales lideraron el operativo, mientras el gobierno intentó capitalizar políticamente
En un insólito episodio que expone las grietas del control fronterizo, un cargamento de 482 kilos de cocaína fue hallado en el buque Ceci, de bandera de las Islas Marshall, atracado en el puerto de la empresa Vicentin. El descubrimiento no surgió de un operativo policial, sino de la perspicacia del capitán de la nave, quien detectó un polvo blanco en una de las heladeras destinadas a almacenar alimentos para la tripulación.
El hallazgo: una denuncia sin intervención estatal
Según relató el comandante del barco, la droga estaba oculta en 16 paquetes dentro de la cámara frigorífica de carne, donde debían conservarse víveres para los 21 tripulantes durante 20 días. Al notar la sustancia sospechosa, el capitán alertó a la naviera, que a su vez contactó a un abogado vinculado a la Unidad de Información Financiera (UIF). Este intermediario derivó el caso al fiscal federal Claudio Kishimoto, quien ordenó el allanamiento con apoyo de Prefectura y Aduana.
El procedimiento judicial confirmó que se trataba de cocaína pura, distribuida en ladrillos marcados con la leyenda "Your Name" y una corona. Además, en uno de los bultos se encontraron dispositivos de rastreo GPS, balizas acuáticas, chalecos salvavidas y una red, lo que sugiere que el plan consistía en arrojar los paquetes al mar para su recolección por parte de narcotraficantes.
Bullrich en el ojo de la tormenta
Pese a que las fuerzas de seguridad no intervinieron en el descubrimiento, la ministra Patricia Bullrich se trasladó a la zona para fotografiarse en una lancha cercana al buque, en un intento por vincularse con el éxito del operativo. Sin embargo, las autoridades judiciales le advirtieron que su presencia violaba los protocolos de preservación de la escena, por lo que debió limitarse a dar vueltas alrededor de la embarcación.
La funcionaria omitió explicar cómo ingresó semejante cantidad de droga al país, especialmente considerando que las fronteras están bajo custodia de las fuerzas que dirige. Críticos señalan que el control se ha debilitado por el despliegue de efectivos en tareas de represión a manifestaciones, como los conflictos con jubilados.
El hilo internacional: el PCC y la ruta del Atlántico
La investigación apunta a que el cargamento estaba destinado al Primer Comando Capital (PCC), la poderosa organización criminal brasileña que domina el tráfico en la región. Según fuentes judiciales, la droga —proveniente de Bolivia, Perú o Paraguay— sería trasladada hacia las afueras del puerto de Montevideo, para luego ser redistribuida a Europa.
Este modus operandi refleja un cambio de estrategia: en lugar de ingresar directamente a terminales portuarias, los narcos utilizan puntos ciegos en aguas internacionales, dificultando su rastreo. La zona del Río de la Plata y el Atlántico Sur se ha convertido en un corredor clave para el PCC, que también controla cárceles en Brasil y Paraguay.
Detenciones y próximos pasos
De los 21 tripulantes (todos filipinos), 20 fueron arrestados. El único liberado fue el capitán, ya que su denuncia lo exime de sospechas. No obstante, la pesquisa se centra en un empleado con acceso a las heladeras, considerado posible cómplice.
El foco ahora está en rastrear la barcaza que suministró los alimentos contaminados, así como en coordinar con agencias antinarcóticos de otros países. La Procunar (Procuración Especializada en Narcotráfico) ya inició consultas internacionales, aunque históricamente estos casos terminan con la captura de "peces pequeños" —transportistas o marineros—, mientras los cabecillas permanecen impunes.
Lo que queda claro es que el episodio revela fallas estructurales: la droga entró sin ser detectada, y su hallazgo fue obra de un civil, no del Estado. Mientras la justicia sigue el rastro del dinero y las conexiones criminales, la pregunta que flota es: ¿cuántos cargamentos similares logran pasar?