
"Hoy tengo miedo de quedarme en la calle": un trabajador de Autofarma relató el cierre definitivo en vivo
Un empleado de la cadena habló al aire con FM La Isla mientras se confirmaba el cierre total de todas las sucursales en la Patagonia. Son 190 trabajadores afectados, 40 en Tierra del Fuego, con tres meses de sueldos impagos. OSEF debía alrededor de $5.000 millones y no pagó ninguna de las cuotas acordadas.
Miguel Ruiz del Valle estaba en Río Grande cuando se enteró. No por un telegrama ni por una comunicación formal de la empresa, sino por los mensajes que llegaban desde Río Gallegos, donde sus compañeros se habían concentrado frente a la farmacia para exigirle una explicación al dueño. En ese momento, en comunicación con el periodista Guillermo Lacaze en FM La Isla, confirmó lo que nadie quería escuchar: Autofarma cerraría todas sus sucursales en la Patagonia.
"Hoy hubo una conciliación en Río Gallegos donde el dueño confirmó el cierre total de todas las farmacias de la empresa. Era lo que no queríamos ninguno, lo que no buscábamos", dijo Ruiz del Valle, con la voz quebrada.
190 trabajadores, 40 en Tierra del Fuego
El cierre afecta a las aproximadamente 10 sucursales que aún permanecían abiertas en toda la Patagonia, con un total de 190 trabajadores activos. En Tierra del Fuego son 40: 20 en Río Grande y 20 en Ushuaia.
La situación de los empleados es crítica. Llevan tres meses sin cobrar el sueldo y además se les debe el aguinaldo. "Todos los compañeros estamos endeudados hasta la cabeza porque este atraso nos golpeó fuerte a todos y hoy con más razón. Estamos todos debiendo alquileres, debiendo tarjetas y ahora directamente la empresa alega que no tiene fondos y da el cierre", relató.
La empresa no ofreció una fecha de pago de indemnizaciones ni de los sueldos adeudados. La única perspectiva concreta para los trabajadores pasa por la Secretaría de Trabajo, que deberá gestionar los pagos mediante embargos y liquidación de activos, un proceso que, como advirtió Ruiz del Valle, "no demora dos días, suele demorar mucho tiempo".
La única certeza al momento de la entrevista era que la Caja de Previsión de Río Gallegos pagaría la semana siguiente lo que adeuda, pero ese monto no alcanzaría ni para cubrir el 30% de un salario mensual. Y les deben tres.
OSEF, en el centro de la crisis
La cadena de responsabilidades que desembocó en el cierre tiene un actor central: OSEF, la Obra Social del Estado Fueguino, que acumula una deuda de alrededor de $5.000 millones con Autofarma por prestaciones brindadas a sus afiliados.
Según relató Ruiz del Valle, hace aproximadamente un mes se alcanzó un principio de acuerdo por el cual OSEF pagaría la deuda en siete cuotas de $390 millones, con un descuento adicional del 10% sobre el total. El presidente de OSEF, Gustavo García, difundió públicamente ese acuerdo como un logro de gestión.
Sin embargo, el acuerdo nunca se concretó. OSEF no pagó ninguna de las siete cuotas ni tampoco los meses corrientes de abril y mayo, que sí fueron abonados a otras farmacias que integran el sistema. "Ese fue el acuerdo que García había promocionado en todas las redes y no se dio", señaló el trabajador.
En paralelo, OSEF derivó a FACAF —el organismo que audita la facturación de las farmacias— una denuncia por presunta sobrefacturación, algo que Ruiz del Valle rechazó de plano: "Es una tomada de pelo hacia los empleados, porque se factura con número de receta y con el monto, no puede haber ni doble facturación ni sobrefacturación".
Ante la insistencia del sindicato y del Ministerio de Trabajo, y con el cierre del mes el martes 19, la empresa tomó la decisión de no acumular más deuda y cerrar de inmediato.
"No sé si vamos a cobrar"
Ruiz del Valle describió la situación con una crudeza que difícilmente pueda resumir ningún indicador económico: "Hoy en día yo tengo miedo de quedarme en la calle. Esta situación es así: hoy estoy entre la desesperación y la ansiedad de saber qué va a pasar con nosotros, porque no tenemos novedad de cuándo vamos a cobrar, no tenemos novedad de si vamos a cobrar."
Al cierre de la entrevista, los trabajadores fueguinos aún esperaban la comunicación formal de la empresa para saber si debían presentarse a trabajar al día siguiente o si encontrarían la puerta cerrada.