
Identifican al agente de Prefectura que dejó sin visión a un manifestante durante la represión a jubilados
Un exhaustivo análisis audiovisual reveló el rostro del efectivo que disparó a corta distancia contra Jonathan Navarro, hincha de Chacarita, con un arma antidisturbios prohibida para ataqe.
La reconstrucción minuciosa realizada por el colectivo Mapa de la Policía permitió identificar al agente de Prefectura Naval que, durante la protesta de jubilados del 12 de marzo, hirió gravemente a Jonathan Navarro, dejándolo con pérdida total de la visión en un ojo. Aunque su rostro ya fue detectado en imágenes clave, su nombre sigue bajo reserva por la falta de colaboración de la fuerza.
El arma utilizada fue un fusil disuasivo Byrna TCR, diseñado para disparar proyectiles de gas pimienta a 300 km/h. Pese a que su manual prohíbe expresamente apuntar a la cabeza, torso o espalda —por el riesgo de daños irreversibles o muerte—, el prefecto accionó el gatillo a apenas cinco metros de distancia, impactando directamente en el rostro del joven. El informe, que será elevado al juzgado de María Servini, confirma un patrón de violencia sistemática: tres minutos antes, en el mismo operativo, el fotógrafo Pablo Grillo estuvo al borde de la muerte por una granada de gas lacrimógeno lanzada por el gendarme Héctor Guerrero.
Coordinación represiva y responsabilidades políticas
Las pruebas audiovisuales demuestran que ambos ataques —ejecutados por fuerzas distintas pero en simultáneo— respondieron a un mismo protocolo. "No es casualidad que dos agentes actuaran de idéntica manera contra civiles desarmados", señala el análisis de Mapa de la Policía, integrado por organizaciones como el CELS y CORREPI. La Prefectura admitió ante Servini que el uso de esas armas requiere "órdenes expresas del jefe de grupo", en este caso, el prefecto mayor Héctor Cabrera.
La ministra Patricia Bullrich, quien comandó el operativo con 607 efectivos de fuerzas federales, insistió en calificar a los manifestantes —en su mayoría ancianos y simpatizantes de clubes de fútbol— como "barrabravas", sin presentar pruebas. La movilización dejó 114 detenidos (luego liberados) y 672 heridos, según la Comisión Provincial por la Memoria, la cifra más alta en lo que va del año.
El costo de la solidaridad
Navarro, un joven de 26 años, había acudido a la protesta indignado por el ajuste a los jubilados: "A mi padre un medicamento le costaba un cuarto de su pensión", relató. Hoy, con el globo ocular reventado, enfrenta secuelas irreversibles: "No puedo agarrar un vaso que me acercan, pero no me arrepiento de haber apoyado a los abuelos".
Las imágenes del domo Entre Ríos del Congreso captaron al prefecto infraganti: caminaba en puntas detrás de la primera fila, con un casco marcado en blanco —identificativo de quienes portaban fusiles Byrna— y guantes negros. Pese a la claridad de las pruebas, la fuerza no entregó los legajos para cotejar su identidad.
Armas "menos letales", consecuencias permanentes
El manual del Byrna TCR, adjuntado por la querella, advierte que los proyectiles pueden causar cáncer, malformaciones o ceguera, especialmente en niños y ancianos. "El disparo a corta distancia provocó el estallido del globo ocular", confirmó el Cuerpo Médico Forense.
El abogado Pablo Zapulla, representante de Navarro, exigió investigar la cadena de mando: "La simultaneidad de los ataques revela una decisión política que autorizó la violencia ilegítima". Mientras, el colectivo ciudadano sigue sumando pruebas: ya aportaron datos clave en casos como la muerte de Facundo Molares o el gasamiento a una niña en otra marcha.
La frase que lo resume
En el parte interno del operativo, las fuerzas federales ironizaron con una frase de Maradona: "Hay que ser muy cagón para no defender a los jubilados". Lo que no aclararon es que, ese día, los únicos atacados fueron ellos.