
Intensa la Búsqueda de Apoyos Tras la Derrota en el Senado
Milei y Caputo buscan trasladar la responsabilidad económica a los gobernadores, mientras Francos intenta recomponer alianzas fracturadas. La estrategia electoral de Karina Milei añade tensiones.
El Gobierno Acelera las Negociaciones con los Gobernadores para Frenar el Aumento de Jubilaciones
Tras el contundente revés en el Senado, la administración de Javier Milei ha iniciado una ofensiva para asegurar respaldos clave que le permitan sostener el veto presidencial a las leyes que impulsan mejoras en las jubilaciones, la moratoria previsional y la emergencia en discapacidad. Con el objetivo de evitar un nuevo traspié legislativo, el Ejecutivo intenta acercarse a los mandatarios provinciales, especialmente a aquellos vinculados al extinto Juntos por el Cambio que se distanciaron del incremento para los jubilados.
El jefe de Gabinete, Guillermo Francos, ha asumido un rol conciliador en medio de la tensión. Horas después de la sesión, afirmó que "no todos los gobernadores son iguales", en un claro intento por suavizar los discursos más agresivos del Presidente. Sin embargo, las gestiones avanzan con lentitud. Aunque la Casa Rosada aún no ha convocado formalmente a ningún mandatario, se espera que Francos inicie una ronda de reuniones individuales para evaluar posibles acuerdos.
La Estrategia que Divide al Oficialismo
Mientras el Gobierno intenta recomponer su relación con las provincias, la estrategia electoral impulsada por Karina Milei genera fricciones internas. La decisión de competir con listas propias en todos los distritos, en lugar de buscar alianzas con gobernadores afines, ha sido cuestionada por sectores cercanos a Santiago Caputo, quien considera prioritario sumar apoyos en el Congreso para evitar más derrotas.
Esta división quedó en evidencia en provincias como Corrientes, donde el oficialismo descartó una alianza con el radical Gustavo Valdés, y en Chaco, donde el acuerdo con Leandro Zdero permitió bloquear iniciativas contrarias a los intereses del Ejecutivo. La falta de coordinación entre la estrategia política y la electoral podría profundizar la crisis de gobernabilidad.
El Riesgo de un Nuevo Fracaso en Diputados
El oficialismo confía en reeditar el llamado "tercio de hierro" —los 87 diputados que respaldaron los vetos anteriores—, pero la tarea no será sencilla. La oposición, por su parte, tampoco logra reunir los 172 votos necesarios para insistir con las leyes rechazadas por Milei. Este escenario incierto convierte cada movimiento en una jugada clave dentro de un complejo tablero político.
Mientras tanto, el Presidente ha reiterado que recurrirá a la Justicia si el Congreso insiste con las normas, aunque expertos jurídicos señalan que la Corte Suprema ya ha establecido que el Legislativo tiene potestad exclusiva sobre su reglamentación interna. Con el reloj en marcha —el Ejecutivo tiene diez días hábiles para decidir si promulga o veta las leyes—, la presión sobre los gobernadores se intensifica.
Una Partida con Múltiples Frentes
La derrota en el Senado no solo expuso la debilidad parlamentaria del Gobierno, sino que también reveló el desgaste en sus propias filas. La combinación de promesas incumplidas y una estrategia electoral confrontativa ha cansado incluso a aliados naturales. En provincias como Tucumán, donde el peronista Osvaldo Jaldo busca distanciarse de las políticas de Milei, el costo electoral de apoyar al oficialismo podría ser alto.
Con la mira puesta en las elecciones de medio término, el Gobierno enfrenta un dilema: ceder ante las demandas de los gobernadores o profundizar su discurso de confrontación. La próxima sesión en Diputados, prevista para el 30 de julio, será un termómetro clave para medir su capacidad de negociación en un escenario cada vez más adverso.