
Italia restringe el acceso a la ciudadanía para descendientes de emigrantes
El gobierno limita el beneficio a dos generaciones y endurece los requisitos para evitar fraudes y "comercialización" de pasaportes.
El Ejecutivo italiano aprobó este viernes un decreto que modifica la normativa vigente sobre la concesión de la nacionalidad a descendientes de ciudadanos emigrados. La nueva disposición restringe el beneficio únicamente a aquellos que tengan un padre o abuelo nacido en territorio italiano, eliminando la posibilidad de acceder al derecho mediante bisabuelos o antepasados más lejanos.
Hasta ahora, Italia aplicaba el principio de "Ius Sanguinis" (derecho de sangre), permitiendo que millones de personas en el mundo —entre 60 y 80 millones, según estimaciones oficiales— pudieran reclamar la ciudadanía por ascendencia. Sin embargo, el Ministerio de Relaciones Exteriores argumentó que el sistema anterior facilitaba abusos y hasta la venta ilegal de pasaportes.
Cambios clave y justificación
En conferencia de prensa, el canciller Antonio Tajani explicó que la reforma busca "proteger la seriedad" de la nacionalidad:
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Límite generacional: Solo se reconocerá la ciudadanía automática hasta la segunda generación (hijos o nietos de italianos).
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Control de vínculos: Los naturalizados deberán demostrar lazos efectivos con Italia, ejerciendo derechos y obligaciones (aún no especificados) al menos cada 25 años.
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Fin de trámites consulares: Las solicitudes ya no se gestionarán en consulados, sino mediante un organismo centralizado, para agilizar procesos.
Tajani mostró ejemplos de publicidades engañosas —principalmente en español— que promovían la obtención del pasaporte como "solución laboral rápida". "No podemos permitir que se trivialice algo tan importante como la identidad nacional", afirmó.
Reacciones y próximos pasos
La medida ha generado polémica entre comunidades de descendientes en América Latina, donde miles aprovecharon la ley anterior para emigrar a la Unión Europea. Organizaciones de derechos civiles advierten que el cambio excluirá a familias con raíces italianas lejanas pero documentadas.
El decreto entrará en vigor tras su publicación en la Gaceta Oficial, aunque se esperan recursos legales para impugnarlo. Mientras, el gobierno insiste en que la reforma "equilibra tradición y seguridad", evitando que el pasaporte italiano se convierta en un "producto comercial".
¿A quiénes afecta?
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Incluidos: Hijos o nietos de italianos nacidos en el extranjero.
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Excluidos: Quienes basen su reclamo en bisabuelos o generaciones anteriores.
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Naturalizados: Deberán acreditar contacto con Italia periódicamente.
Con esta decisión, Italia se suma a otros países que han restringido políticas migratorias basadas en herencia, como Irlanda o Portugal, en un contexto global de aumento de controles fronterizos.