
JP Morgan advierte sobre los riesgos de la política económica de Milei y recomienda reducir exposición en Argentina
El informe del influyente banco estadounidense cuestiona el dólar barato, alerta sobre la fuga de divisas y anticipa presiones cambiarias en un contexto electoral incierto.
El banco estadounidense JP Morgan, reconocido como una de las entidades financieras más influyentes del mundo y cuna de gran parte de los actuales funcionarios del Ministerio de Hacienda que lidera Luis Caputo, emitió un contundente análisis en el que cuestiona la sostenibilidad del plan económico del Gobierno de Javier Milei. El documento, dirigido exclusivamente a inversores globales, desencadenó un aluvión de reacciones en el ámbito financiero y generó malestar en las altas esferas del Palacio de Hacienda, donde preocupa su posible impacto en los mercados.
Bajo el título "Argentina: Taking a breather" ("Argentina: Tomarse un respiro"), el informe —elaborado por tres economistas especializados en mercados emergentes— sostiene que, pese a reconocer avances en la desinflación y el ajuste fiscal, los riesgos cambiarios y políticos obligan a adoptar una postura más cautelosa. Entre sus advertencias más destacadas, señala que el tipo de cambio artificialmente bajo podría derivar en una mayor fuga de divisas, especialmente por el aumento del turismo al exterior, y subraya la incertidumbre que genera la proximidad de las elecciones de octubre.
El fin de la "bicicleta financiera"
Uno de los puntos más alarmantes del reporte es su llamado a abandonar el carry trade, una práctica mediante la cual los inversores aprovechan las altas tasas en pesos para luego convertirlas en dólares. Esta recomendación implica un desarme progresivo de posiciones en moneda local, lo que refleja una marcada desconfianza hacia la estabilidad cambiaria futura. El propio JP Morgan, que meses atrás había respaldado con optimismo la salida del cepo, ahora insta a reducir la exposición ante lo que considera un escenario volátil.
"Creemos en el potencial de mediano plazo, pero preferimos esperar", señala el documento, que destaca como factores preocupantes el agotamiento de los ingresos por exportaciones agropecuarias —cuya liquidación alcanzó su pico y comenzará a declinar— y el creciente drenaje de reservas por turismo, que ya supera los 5.500 millones de dólares en lo que va del año.
Preocupación en el sector privado y en el Gobierno
La publicación del informe no pasó desapercibida en el oficialismo. Fuentes cercanas al Ministerio de Hacienda confirmaron que se realizaron llamados urgentes a las oficinas de JP Morgan en Nueva York, donde ejecutivos del banco habrían admitido el malestar generado por la filtración. "Nos mataron", habría sido la frase de uno de ellos, en alusión al contraste entre las críticas del reporte y el discurso oficial, que insiste en descartar una devaluación.
La relación entre el Gobierno y el banco añade otra capa de tensión: varios de los principales colaboradores de Caputo, incluidos el viceministro José Luis Daza y el vicepresidente del Banco Central, Vladimir Werning, provienen de JP Morgan. Incluso Facundo Gómez Minujín, actual director del banco en el país y presidente de la Cámara de Comercio Argentino-Estadounidense (AMCHAM), habría expresado en privado sus reservas sobre la estrategia oficial, especialmente de cara a los comicios de octubre.
La sombra del Riesgo País
JP Morgan no solo es un actor clave en el análisis financiero, sino también el encargado de calcular el Índice de Riesgo País, que mantiene a Argentina en niveles excepcionalmente altos para la región: más de 700 puntos básicos, frente a los 100 de países vecinos como Chile. Esta brecha, según expertos, refleja las dudas persistentes sobre la capacidad del Gobierno para sostener el tipo de cambio sin agotar reservas o recurrir a medidas restrictivas.
El informe concluye con un mensaje claro: aunque el programa económico ha mostrado resultados iniciales en el control de la inflación, los desafíos cambiarios y la incertidumbre política exigen un replanteo. La pregunta que queda flotando —y que el sector privado se hace con creciente inquietud— es cómo hará el oficialismo para navegar las presiones sin sacrificar sus metas de estabilidad en un año electoral.