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"La salud mental depende de las condiciones de vida": Leonardo Gorbacz analizó el deterioro social y cuestionó el proyecto de reforma del gobierno

El psicólogo y autor de la ley de salud mental advirtió que el proyecto oficial es un ajuste encubierto y que agravará el acceso a la atención, mientras las consultas crecieron un 70% sin que los recursos humanos acompañen ese aumento.

"La salud mental depende de las condiciones de vida": Leonardo Gorbacz analizó el deterioro social y cuestionó el proyecto de reforma del gobierno

El psicólogo y autor de la ley de salud mental advirtió que el proyecto oficial es un ajuste encubierto y que agravará el acceso a la atención, mientras las consultas crecieron un 70% sin que los recursos humanos acompañen ese aumento.

Leonardo Gorbacz, psicólogo y autor del primer proyecto de ley de salud mental en Argentina, dialogó con FM La Isla sobre el momento crítico que atraviesa la disciplina: un estudio reciente registró un crecimiento del 70% en las consultas de salud mental, con casi la mitad de los argentinos atravesando cuadros de ansiedad, angustia u otras crisis. La causa, el proyecto oficial para modificar la ley vigente y lo que ese proyecto implica en la práctica fueron los ejes centrales de la conversación.

Por qué se deteriora la salud mental

Ante la consulta sobre las causas del fenómeno, Gorbacz arrancó con una premisa: "La salud mental depende de las condiciones de vida de las personas. Se deteriora la salud mental en términos de que hay más problemas, y los que tienen ya una patología lo expresan de manera más agravada."

Esas condiciones de vida, describió, van más allá del acceso a las necesidades básicas. "También tiene que ver con el tiempo libre, con los espacios de recreación, con la forma de relación entre las personas, la confianza o desconfianza que prima en una sociedad. Y algo muy importante: qué mirada de futuro tiene esa sociedad." Esa mirada, dijo, hoy no existe. "Esa expectativa fue barrida."

Identificó dos grandes amenazas que atraviesan la subjetividad colectiva. Por un lado, la crisis económica. Por otro, el avance de la inteligencia artificial. "Lo primero que uno piensa es que lo que se va a llevar por delante es el trabajo de cada uno, y eso pone en peligro el sustento." Para los jóvenes, señaló, el impacto es especialmente duro: "La única forma de sostener un proyecto vital en la juventud es mirar hacia adelante, que valga la pena estudiar, dedicarse a algo, porque hay un futuro. Todo eso está amenazado."

A eso se suma la fragmentación social. "El otro hoy no es alguien que puede construir algo conmigo solidariamente. Hoy el otro es un competidor o un potencial delincuente al que le tengo miedo de que me robe lo poco que tengo. Hay quienes hablan de que ya no existe una sociedad, sino una acumulación de individuos, y eso nos hace absolutamente infelices y vulnerables a que esa infelicidad se exprese en síntomas psicopatológicos."

El proyecto oficial y lo que oculta

Sobre la modificación de la ley de salud mental enviada al Congreso, Gorbacz fue claro al situar el debate. Hay dos vertientes: quienes sostienen que la ley no necesita modificarse sino implementarse —posición que comparten 18 provincias, 30 organizaciones de la sociedad civil y 10 facultades de psicología— y quienes, desde algunos sectores de la psiquiatría vinculados a clínicas privadas, apoyan los cambios del gobierno.

Las modificaciones concretas que señaló como más problemáticas son dos. La primera: el proyecto elimina la obligación del Estado nacional de colaborar económicamente con las provincias, que la ley vigente establece. "Eso es ajuste. Nadie puede decir que retirar la responsabilidad de apoyo económico por parte del gobierno nacional va a mejorar el sistema." La segunda: exige que toda internación tenga la firma de un psiquiatra. "En muchos lugares del país no hay posibilidad de tener psiquiatra las 24 horas los 30 días del mes de guardia. En lugar de facilitar las internaciones, esto va a dificultarlas." Y los números lo respaldan: hay un psiquiatra cada diez psicólogos en el país. "No puedo hacer un sistema basado en un profesional que escasea."

El mensaje del ansiolítico

En uno de los momentos más potentes de la entrevista, Gorbacz recordó un folleto que recibió cuando trabajaba en el Hospital de Ushuaia. "La propaganda de un ansiolítico decía algo así como: no podemos cambiar el mundo pero podemos aliviar el sufrimiento que nos causa observarlo. Hoy ese mensaje está en su máxima expresión: no se puede cambiar el mundo, va a seguir siendo injusto y cada vez más desigual, así que si te sentís mal en lugar de participar en la actividad política o en alguna propuesta colectiva, quédate solo y tomate un psicofármaco."

Qué se puede hacer

Consultado sobre las salidas posibles, Gorbacz no las buscó en el sistema de salud sino en la política y en el tejido social. "Nada es inevitable en el curso de la vida de los pueblos. Si los pueblos se organizan y deciden ponerle límite a ciertas cosas o construir una sociedad más vivible para todos, donde el centro no sea la tecnología sino el ser humano, probablemente podamos cambiar algo." Y apuntó también a la responsabilidad individual: "Reflexionar sobre cuánto tiempo se le dedica a la familia, cuánto tiempo se pasa mirando una pantalla, de qué manera uno se deja influir por discursos violentos en las redes. Atar cabos, vincular una cosa con la otra. Porque si no, pareciera que los problemas de salud mental son un virus que circula y que uno no tiene nada que ver. Uno sí tiene algo que ver."

Sobre el rol de los discursos públicos, fue directo: "Cada vez que uno escucha al presidente de la nación insultar a un periodista, a un ciudadano, a quien fuera, eso naturaliza hacia abajo la violencia y suceden las cosas que vemos todos los días."

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