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Lapadula cuestionó las exigencias del FMI: “Es la misma receta de toda la vida”

El contador analizó las recomendaciones del Fondo Monetario Internacional sobre Ganancias y monotributo, cuestionó el aumento de la presión tributaria sobre trabajadores y pequeños contribuyentes y advirtió que las medidas vuelven a beneficiar a los sectores de mayores ingresos.

Lapadula cuestionó las exigencias del FMI: “Es la misma receta de toda la vida”

El contador analizó las recomendaciones del Fondo Monetario Internacional sobre Ganancias y monotributo, cuestionó el aumento de la presión tributaria sobre trabajadores y pequeños contribuyentes y advirtió que las medidas vuelven a beneficiar a los sectores de mayores ingresos.

Las recomendaciones del Fondo Monetario Internacional (FMI) para aumentar la recaudación volvieron a instalar el debate sobre el sistema tributario argentino. Entre las sugerencias aparecen cambios vinculados al Impuesto a las Ganancias, el monotributo y distintos tributos al consumo. Sin embargo, para el contador Tomás Lapadula, la discusión no puede analizarse únicamente desde los números, sino también desde la lógica política que existe detrás de esas exigencias.

En declaraciones a FM La Isla, el profesional utilizó una comparación cotidiana para explicar por qué considera equivocada la forma en que suele presentarse la relación entre Argentina y el organismo internacional.

“Yo nunca vi que un banco le ponga condiciones a un acreedor”, planteó. A modo de ejemplo, imaginó la situación de una persona que solicita un crédito para comprar un auto. El banco puede decidir si presta o no el dinero y fijar las condiciones financieras de esa operación, pero difícilmente le exija cuántos hijos debe tener, qué sucursal de su empresa debe cerrar o cuántos empleados tiene que despedir.

Para Lapadula, esa diferencia es central porque el FMI no actúa solamente como un organismo financiero. “Hace política para los dueños del FMI”, afirmó, en referencia a los países que tienen mayor peso dentro de la estructura del organismo.

Desde esa mirada, interpretó las recomendaciones sobre Ganancias, monotributo y otros impuestos como parte de una estrategia que vuelve a trasladar mayores cargas sobre trabajadores, consumidores y pequeños contribuyentes.

Más contribuyentes y la misma discusión de siempre

Uno de los principales planteos del FMI apunta a ampliar la cantidad de asalariados alcanzados por el Impuesto a las Ganancias. Actualmente pagan ese tributo entre el 7% y el 8% de los trabajadores registrados, mientras que el organismo pretende acercar ese porcentaje al 20%.

Para Lapadula, el problema no es que más personas paguen Ganancias si eso ocurre porque los salarios mejoran de manera real. El cuestionamiento aparece cuando el objetivo se alcanza reduciendo los mínimos imponibles o actualizándolos por debajo de la inflación.

“Si los sueldos empezaran a aumentar en forma real y más personas pagaran Ganancias, estaría buenísimo porque significaría que la gente cobra mejor. Ahora, si lo queremos hacer bajando los pisos o haciendo que se actualicen por debajo de la inflación, estamos hablando de otra cosa”, explicó.

Según indicó, las propuestas conocidas hasta ahora no se limitan a incorporar más contribuyentes al impuesto. También incluyen modificaciones que podrían incrementar la carga sobre bienes y servicios de consumo masivo, mientras se reducen impuestos que pagan las sociedades.

“Es la misma receta de toda la vida”, resumió.

A su entender, Argentina ya tiene una estructura tributaria donde una parte muy importante de la recaudación proviene del consumo, algo que termina afectando proporcionalmente más a quienes tienen menores ingresos.

“La mitad de la recaudación viene de impuestos al consumo. Es un sistema bastante regresivo y sobre eso no se hace nada; al contrario, se lo empeora”, sostuvo.

El RIGI, la minería y el derrame que no llega

La entrevista también derivó hacia el Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI) y las expectativas de crecimiento económico asociadas a ese esquema.

Lapadula cuestionó la idea de que las exenciones impositivas y los beneficios extraordinarios otorgados a grandes proyectos productivos se traduzcan automáticamente en desarrollo para las comunidades donde se instalan.

Como ejemplo, mencionó provincias con décadas de actividad minera que continúan exhibiendo elevados niveles de pobreza.

“Catamarca, San Juan y Jujuy tienen minería hace treinta o cuarenta años y siguen estando entre las provincias más pobres del país”, señaló.

A partir de esa experiencia, puso en duda la teoría del derrame económico que suele utilizarse para justificar este tipo de incentivos.

“No sé en qué momento va a llegar el bendito derrame. Hasta ahora no ha sucedido”, afirmó.

El contador también cuestionó que actividades vinculadas a recursos naturales reciban exenciones impositivas tan amplias cuando, por definición, no pueden trasladarse a otra jurisdicción.

“¿Cuál es el sentido de eximir de todos los tributos a una actividad que solamente puede hacerse donde está el recurso natural?”, se preguntó.

Monotributistas: más costos y menos cobertura

Otro de los ejes de la conversación fue la situación de los monotributistas, un sector que, según Lapadula, enfrenta problemas cada vez más evidentes tanto desde el punto de vista tributario como sanitario.

El contador consideró que el régimen perdió parte de su sentido original y describió una realidad que observa con frecuencia entre sus propios clientes: personas que realizan aportes para una obra social pero que luego tienen enormes dificultades para acceder a prestaciones.

“Todos los monotributistas saben que prácticamente no hay obra social que los atienda”, aseguró.

Según explicó, el aporte que realiza un trabajador independiente resulta muy inferior al que recibe una obra social por un empleado en relación de dependencia. Esa diferencia termina generando un sistema que muchas veces no logra brindar cobertura efectiva.

Como consecuencia, muchos contribuyentes pagan durante años por un servicio que no reciben y terminan recurriendo al sistema público de salud cuando necesitan atención médica.

Más monotributo porque hay menos empleo

Lapadula también cuestionó una idea que suele aparecer en los discursos oficiales: que el crecimiento del número de monotributistas es una señal de mayor actividad emprendedora.

A su entender, la realidad es bastante distinta.

“Hay más monotributistas porque hay menos empleo, no porque haya más emprendedores”, sostuvo.

Según explicó, muchas personas se inscriben únicamente porque necesitan emitir una factura para cobrar un trabajo puntual y luego abandonan el régimen porque no logran sostener la actividad. En muchos casos, agregó, ni siquiera mantienen al día sus aportes.

Esa situación se combina con otro fenómeno que atraviesa a gran parte de los hogares argentinos: el aumento sostenido de tarifas, servicios y gastos fijos que dejan cada vez menos margen para el consumo.

“Lo que pasa es que cada vez queda menos plata para consumir”, resumió.

Para el contador, cualquier reforma tributaria debería contemplar ese contexto. De lo contrario, advirtió, existe el riesgo de seguir aumentando la presión sobre trabajadores, pequeños contribuyentes y consumidores en una economía que todavía muestra señales de estancamiento, caída del consumo y pérdida de poder adquisitivo.

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