
Marzioni: "No hay desarrollo acuícola si no cuidamos el ambiente"
El subsecretario de Pesca y Acuicultura de Tierra del Fuego presentó el Plan Estratégico de Desarrollo Acuícola, confirmó una carta de intención con una empresa internacional para genética de truchas y anticipó proyectos de mitilicultura en Río Grande.
El subsecretario de Coordinación de Pesca y Acuicultura de la provincia, Diego Marzioni, presentó el Plan Estratégico de Desarrollo Acuícola y Pesquero ante el Consejo Federal de Inversiones y confirmó que el gobernador Gustavo Melella firmó una carta de intención con una empresa internacional interesada en desarrollar un proyecto de genética de truchas en Tierra del Fuego. Además, anticipó que otras empresas están en tratativas para firmar acuerdos similares en las próximas semanas.
En comunicación con el periodista Guillermo Lacaze, Marzioni explicó que el plan cierra un proceso iniciado en 2020 que culminó con la reglamentación de la Ley 1601 de Acuicultura, sancionada en diciembre de 2025. "Pasamos de un régimen a un sistema integral de desarrollo acuícola, que atiende a todos los eslabones de la cadena productiva: genética, investigación, capacitación y producción aplicada", describió.
La ventanilla única
Uno de los cambios centrales del nuevo esquema es la creación de una ventanilla única de ingreso para los proyectos acuícolas. Marzioni explicó que esto no implica reducir controles sino simplificar la relación entre el productor y el Estado. "No con varios actores, sino con un actor único que recibe administrativamente el proyecto y coordina con el resto de las áreas técnicas", precisó. Las exigencias ambientales, hídricas y sanitarias se mantienen intactas y están respaldadas por las leyes ambientales provinciales vigentes.
Las especies y los lugares
El plan contempla el desarrollo de salmonicultura — truchas y salmones —, mitilicultura — mejillones —, algacultura y cultivo de erizos, sin restricciones por especie pero con límites claros por zona. El canal Beagle y las reservas naturales de la provincia quedan excluidos de cualquier desarrollo. La herramienta clave para determinar dónde operar es la evaluación ambiental estratégica, que mediante relevamientos técnicos, científicos y oceanográficos definirá en qué lugares y a qué escala se puede desarrollar cada actividad.
Las escalas y lo que se le exige a cada empresa
El decreto reglamentario establece tres escalas de desarrollo — artesanal, comercial e industrial — con requisitos diferenciados para cada una. "No le podemos pedir los mismos requisitos a un pescador artesanal que a un gran emprendimiento comercial e industrial", aclaró Marzioni.
A las empresas de mayor escala, el Estado provincial les exige algo más que una concesión de agua o tierra: deben explicar de qué manera se integrarán a la cadena productiva acuícola provincial. "Les preguntamos cuál va a ser su aporte en investigación, en capacitación y formación de nuestra gente, y cuáles son los beneficios participativos que va a tener la provincia en ese proyecto", detalló. "La provincia quiere ser parte, no quiere ser mero espectador", subrayó.
Los proyectos preexistentes
Los emprendimientos que ya están en funcionamiento — como el cultivo de truchas en Puerto Almanza y los proyectos de Newsan Foods — se encuadrarán en la nueva normativa sin transición traumática. "La carga de transformar esos proyectos dentro de la nueva ley es de la provincia, no de los emprendedores", aclaró Marzioni.
La infraestructura provincial
La provincia cuenta con un centro de desarrollo pesquero y acuícola orientado a la investigación, la seguridad sanitaria y la genética, y tiene una estación de piscicultura que está siendo relevada para presentar un proyecto de modernización. "La provincia ha invertido fuertemente en función de la investigación y la genética", destacó el subsecretario.
Las perspectivas para Río Grande
Marzioni identificó a la zona norte de la provincia como una de las dos regiones estratégicas para el desarrollo acuícola, junto con la zona centro. "La zona norte tiene una gran fuerza como prestadora de servicios, con centros productivos y generadores de smolt y alevines, y con potencial en la costa marina para la mitilicultura", detalló.
En ese marco, anticipó que la provincia está analizando un proyecto de mitilicultura para la zona de San Pablo y la costa atlántica, con asentamiento de planta en Río Grande. Como referencia del potencial del sector, mencionó que en Puerto Almanza se invirtieron aproximadamente USD 7 millones en infraestructura y cultivos directos, aunque todavía no comenzó la etapa productiva.
Marzioni cerró con una advertencia que considera central para todo el esquema: "No hay desarrollo acuícola si no cuidamos el ambiente. El principal activo que tiene la provincia son sus condiciones sanitarias óptimas y su entorno ambiental. Ese es el principal activo y hacia eso apuntamos".