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Masiva movilización en Plaza de Mayo en defensa de la Memoria, la Verdad y la Justicia

Miles de ciudadanos se congregaron para recordar el último golpe de Estado y rechazar el negacionismo del gobierno

Masiva movilización en Plaza de Mayo en defensa de la Memoria, la Verdad y la Justicia

Miles de ciudadanos se congregaron para recordar el último golpe de Estado y rechazar el negacionismo del gobierno

“Contamos con la fortaleza de la historia de nuestra nación, y por ello (Javier) Milei y (Victoria) Villarruel intentan negar el genocidio y desarticular los avances en materia de Memoria, Verdad y Justicia”. A su lado, Estela de Carlotto asiente con determinación. Las mujeres que enfrentaron la dictadura más sanguinaria ahora desafían a un Gobierno que minimiza los crímenes de lesa humanidad y busca provocarlas, pero esta vez no están solas. Ese fue el mensaje contundente que la multitud que recorrió las calles de Argentina dejó al cumplirse 49 años del último golpe de Estado.

El gobierno de La Libertad Avanza (LLA) intentó marcar la agenda en una jornada especialmente sensible para la sociedad. Inicialmente, difundió un video protagonizado por el politólogo Agustín Laje, en el que se planteaba la idea de una guerra interna y la existencia de verdades ocultas. Luego, el vocero presidencial Manuel Adorni anunció con grandilocuencia la desclasificación de archivos militares –decisión ya establecida mediante un decreto firmado en 2010 por Cristina Fernández de Kirchner– y declaró que el Ejecutivo presentaría el asesinato de un militar como un caso de lesa humanidad ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH).

Los organismos de derechos humanos interpretaron estos anuncios como maniobras provocadoras, pero no lograron empañar lo verdaderamente trascendental: miles de personas se movilizaron para reafirmar su compromiso con la memoria, la verdad y la justicia.

Clamor por la apertura de archivos y la identidad robada

En la Plaza, Elia Espen, Madre de Plaza de Mayo, reiteró su pedido de apertura total de los archivos estatales desde 1974 hasta 1983, con el fin de avanzar en la identificación de los responsables de los crímenes más atroces. “Seguimos exigiendo saber dónde están”, remarcó.

El anuncio de Estela de Carlotto sobre la restitución de dos nuevos nietos en los últimos meses despertó una ovación. Con 139 casos resueltos, las Abuelas continúan su incansable búsqueda desde 1977. En el escenario, junto a Carlotto, estaba Buscarita Roa, quien llegó del brazo de su nieta Claudia Victoria Poblete.

“La apropiación de menores es una desaparición forzada y, hasta que no se conozca su identidad real, el crimen persiste”, enfatizó Carlotto. También denunció el desmantelamiento de la Comisión Nacional por el Derecho a la Identidad (Conadi) y el desfinanciamiento del Banco Nacional de Datos Genéticos (BNDG), organismos clave para la restitución de identidad de los nietos y nietas robados durante la dictadura.

No son los únicos espacios en riesgo. La motosierra presidencial también amenaza los sitios de memoria, la Secretaría de Derechos Humanos y el acceso a archivos fundamentales para las causas de lesa humanidad.

El pueblo en la calle, unido y resiliente

El Premio Nobel de la Paz Adolfo Pérez Esquivel denunció el crecimiento de la pobreza, el deterioro de la salud pública, la entrega de los recursos naturales y el embate contra la educación. “La educación del pueblo no se vende, se defiende”, coreaban los manifestantes.

Cecilia De Vincenti, hija de Azucena Villaflor, entró a la Plaza con una bandera que porta los rostros de los desaparecidos. Conmovida, expresó: “Los 30.000 están aquí con nosotros”.

Alicia Furman, hermana del desaparecido Oscar Furman, relató con pesar cómo una compañera le dijo: “A vos te arrebataron un hermano y tu cumpleaños”. Pero ella eligió otra mirada: “Son miles los que vienen a saludarme”, dijo, señalando a la multitud.

Taty Almeida, siempre presente, recibió incontables muestras de afecto. A su lado, Vera Jarach y Clara Weinstein compartieron su alegría por ver a tantos jóvenes comprometidos con la lucha.

“Nos preocupan todos los derechos humanos”, aseguró Bella Friszman, madre de Nora Friszman y referente de la Asamblea Permanente por los Derechos Humanos (APDH). Junto a ella, Fabián Grillo, padre del fotógrafo Pablo Grillo –quien sufrió graves heridas tras recibir un impacto de la Gendarmería– expresó su indignación y fortaleza.

La unidad como bandera

Graciela Lois, referente de derechos humanos, celebró la magnitud de la marcha y destacó que sin la represión del protocolo de Patricia Bullrich, la gente puede manifestarse en paz.

Osvaldo Barros, sobreviviente de la ESMA, resaltó el logro de una convocatoria unificada entre la Mesa de Organismos y la mayoría de las agrupaciones del Encuentro Memoria, Verdad y Justicia (EMVJ), algo que no sucedía desde 2006. “Fue difícil, pero lo logramos. Es un paso adelante en la lucha contra Milei”, subrayó.

Mabel Careaga enfatizó que el pueblo, una vez que comienza a movilizarse, es imparable. “Es una multitud repudiando el golpe de Estado y defendiendo derechos conquistados”, sostuvo.

Taty Almeida, con su característica firmeza, cerró la jornada con una proclama que resonó en cada rincón de la Plaza: “30.000 detenidos-desaparecidos, ¡presentes!”. Y miles de manos en alto respondieron, reafirmando que la lucha por memoria, verdad y justicia sigue más viva que nunca.

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