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"Milei arremete contra la élite en Expo EFI: ¿Adhesión ideológica o interés económico?"

Bajo el aplauso de banqueros y empresarios, el Presidente descargó su retórica más agresiva contra políticos, sindicatos y medios.

"Milei arremete contra la élite en Expo EFI: ¿Adhesión ideológica o interés económico?"

Bajo el aplauso de banqueros y empresarios, el Presidente descargó su retórica más agresiva contra políticos, sindicatos y medios.

El Presidente Javier Milei volvió a encender la polémica en el Foro Expo EFI, un encuentro clave del sector financiero, donde lanzó diatribas contra lo que llamó "empresarios prebendarios, políticos corruptos, periodistas ensobrados y sindicalistas parasitarios". Sus palabras, que en otro contexto hubieran generado rechazo en los círculos de poder, esta vez fueron recibidas con risas y ovaciones por parte de ejecutivos bancarios sentados en primera fila.

El escenario, observado por más de 1.200 asistentes —entre magnates, economistas y líderes empresariales—, dejó una pregunta flotando en el aire: ¿Por qué la burguesía argentina celebra los insultos presidenciales? ¿Se trata de un alineamiento ideológico con la batalla cultural, o simplemente de un cálculo frío para asegurar sus ganancias?

El aplauso de los beneficiados

Una lectura superficial sugeriría que quienes pagaron $250.000 por entrada son los mismos actores del sector especulativo, principales favorecidos por las políticas de Milei. Sin embargo, la complicidad va más allá: incluso industrias gravemente afectadas por la liberalización importadora y el desplome de la demanda —como la construcción y el consumo masivo— han optado por no confrontar.

Ejemplo emblemático es la Unión Industrial Argentina (UIA), que bajo el liderazgo de Martín Rappallini evitó choques con el Gobierno, a pesar de que las pymes enfrentan una crisis sin precedentes. En el Día de la Industria, Milei los tildó de "prebendarios" y los relegó frente al agro. Aun así, muchos bajaron la cabeza: algunos por temor a represalias, otros porque ven en el discurso agresivo un mal necesario para lograr sus objetivos.

"Macri fue un cobarde; esto había que hacer"

La comparación con el expresidente Mauricio Macri surgió en diálogos con este medio. "Mauricio fue un cagón, esto tenía que hacerse", confesó un alto directivo de la UIA, alineado con el Gobierno. Lo que le reprochan a Macri es no haber ido hasta las últimas consecuencias en dos puntos clave:

  1. Reducir el Estado a su mínima expresión, eliminando controles sobre el sector privado.

  2. Aprobar reformas laborales y fiscales que recorten costos empresariales.

"Las ventas fluctúan, los gobiernos pasan, pero nunca vimos a alguien dispuesto a todo —incluso a quemar su futuro político— por cumplir nuestras demandas", admitió un referente de la Cámara Argentina de Comercio (CAC).

El fenómeno global: Democracia vs. Resultados

El comportamiento no es exclusivo de Argentina. En Estados Unidos, el gobierno de Donald Trump mostró cómo las corporaciones pueden aliarse con líderes disruptivos para impulsar agendas. Elon Musk y otros CEOs de Silicon Valley apoyaron medidas polémicas, priorizando ganancias sobre estabilidad institucional.

En el país, el establishment parece haber adoptado la premisa de que, sin victoria en la batalla cultural, no se sostendrán los cambios que anhelan. Natalio Mario Grinnman (CAC) pide "paciencia" ante la caída de ventas, mientras grandes cadenas como La Anónima (de los Braun) respaldan sin fisuras al Gobierno.

La paradoja de los "ñoños republicanos"

Uno de los momentos más reveladores fue cuando Milei descalificó a los "ñoños republicanos" que critican su avance sobre la independencia de los poderes. Irónicamente, muchos de quienes hoy lo aplauden integraban el Foro de Convergencia Empresaria, creado en la era kirchnerista para defender las instituciones.

Miguel Blanco (ex Swiss Medical, hoy en la Sindicatura General) y abogados del Colegio de Capital que antes denunciaban "ataques a la Justicia" hoy callan ante los decretos que designan jueces.

El riesgo invisible: La escalada de violencia

Pocos empresarios parecen percibir que la retórica incendiaria de Milei alimenta un clima de tensión social. "Somos parte del problema. Como burguesía, tenemos responsabilidad en la democracia", reflexionó un ejecutivo disidente, en clara minoría frente al avance de los ultras.

Mientras tanto, el país se divide entre quienes creen que este es el único camino y quienes advierten que, tras el incendio discursivo, solo quedará ceniza.

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