
"Milei reconfigura su círculo íntimo en medio de tensiones internas"
El Presidente ajusta el esquema de poder y suma a Francos como figura clave, mientras persisten las diferencias entre el ala política y la gestión.
La advertencia resonó meses atrás en los pasillos de la Casa Rosada: "Entraríamos en un sendero desconocido". La frase, pronunciada por un alto funcionario, reflejaba la preocupación ante un eventual choque público entre los sectores cercanos al asesor presidencial Santiago Caputo y aquellos alineados con Karina Milei. Hoy, esa posibilidad ya no es una hipótesis distante, sino un escenario que el Gobierno busca contener mediante una reestructuración de su núcleo duro.
El llamado "triángulo de hierro", compuesto originalmente por Javier Milei, su hermana Karina y Caputo, mutó hacia una nueva figura geométrica: un tetraedro que incorpora al jefe de Gabinete, Guillermo Francos. El cambio no es menor. Por un lado, el Presidente se ubica simbólicamente por encima de los demás vértices; por otro, la inclusión de Francos como cuarto elemento señala un intento de equilibrar fuerzas en un Gabinete marcado por tensiones.
El origen de las fisuras
Las diferencias emergieron con fuerza en el terreno electoral. Mientras el sector afín a Caputo prioriza una estrategia que garantice avances legislativos clave para 2026, el ala liderada por Karina Milei insiste en consolidar La Libertad Avanza como fuerza territorial, incluso con figuras cuestionadas. "Hay que hacer unidad aunque duela", admitió un funcionario cercano al Presidente, en alusión a candidaturas como la del misionero Adrián Núñez, envuelto en acusaciones mediáticas.
El mensaje de Karina en redes sociales fue claro: "Quien cuestione a quienes llevan esa bandera no está criticando un armado; está cuestionando al Presidente mismo". La advertencia, dirigida tanto al interior como al exterior del Gobierno, buscó frenar las disputas, pero también dejó en evidencia la fractura.
Francos, el árbitro
En este contexto, la figura de Francos cobró relevancia inesperada. Descrito por Milei como "el mejor jefe de Gabinete de la historia", su rol trasciende la mera gestión administrativa. Funcionarios lo describen como un "nexo fundamental" entre las facciones en pugna, capaz de mediar entre el ala más ideológica y la pragmática. Esta semana, recibió por separado a Karina y a Caputo, reforzando su imagen de mediador.
Sin embargo, su ascenso genera interrogantes. "No hay explicaciones certeras", admiten en la Rosada, aunque algunos apuntan a su perfil dialoguista en un Gabinete "talibanizado". Su presencia, según analistas internos, busca evitar que las tensiones escalen, aunque nadie descarta que el esquema sea provisorio.
Elecciones y futuro
El clima preelectoral agudizó las contradicciones. Mientras Caputo concentra esfuerzos en asegurar reformas estructurales, los referentes cercanos a Karina, como los Menem y Sebastián Pareja, avanzan en la construcción de alianzas provinciales. La pulseada no es solo por candidaturas, sino por el control de áreas claves del Ejecutivo.
En medio de las especulaciones, una certeza: el Gobierno ya piensa en el "día después" de los comicios. "Va a comenzar una etapa distinta... en todo sentido", anticipa una fuente oficial. Mientras tanto, Milei intenta trasladar el foco hacia la seguridad, buscando opacar los rumores de interna. "Es un asunto terminado", insisten desde su entorno. Pero en los pasillos, pocos dudan de que los próximos meses pondrán a prueba la solidez del nuevo tetraedro.