
Mónica Acosta alerta sobre el desmantelamiento industrial en Tierra del Fuego y la urgencia de defender la producción local
Al cerrar, Acosta llamó a resistir desde todos los espacios: "No es momento de escepticismo. Desde la fábrica, el Estado o la universidad, debemos defender lo que nos une: el derecho a vivir y trabaja
La referente de la cooperativa Renacer y exlegisladora fueguina criticó las políticas nacionales que favorecen las importaciones en detrimento de la industria electrónica fueguina, advirtiendo sobre despidos, despoblamiento y la pérdida de soberanía productiva.
En un contexto de creciente incertidumbre para la industria fueguina, Mónica Acosta, referente de la cooperativa Renacer y exlegisladora provincial, encendió las alarmas sobre el impacto de las medidas del gobierno nacional que, según denunció, aceleran el desmantelamiento del sector electrónico en Tierra del Fuego. Durante una entrevista radial, Acosta destacó cómo la eliminación de protecciones arancelarias y la promoción de importaciones están liquidando puestos de trabajo y profundizando la crisis económica en la provincia.
«Nos enfrentamos a un ataque directo a la soberanía productiva de Tierra del Fuego», afirmó Acosta. Señaló que, tras la quita de restricciones a productos como celulares y electrodomésticos, ya se perdieron el 20% de los empleos en el ensamblado de teléfonos, y anticipó más cierres de fábricas para fin de año. «El gobierno nacional decidió sacrificar nuestra industria sin importarle las familias que dependen de ella», sostuvo.
La dirigente apuntó especialmente contra el ministro de Economía, Luis Caputo, y el secretario de Industria, José Ignacio de Mendiguren, a quienes acusó de «mentir» al prometer que no se afectaría la producción local. Recordó que, pese a las garantías iniciales, se retiraron medidas clave que protegían a fabricantes fueguinos de la competencia desleal de productos importados. «Hoy nos dejan sin herramientas para competir, mientras las empresas ya reciben ofertas para trasladarse a otros parques industriales del país», reveló.
Acosta también cuestionó la narrativa oficial que responsabiliza a los costos logísticos de Tierra del Fuego por los precios de los electrónicos. «Nadie discute la trazabilidad real: los tributos nacionales y la especulación empresarial son los verdaderos problemas», afirmó, y detalló que, solo en Ingresos Brutos, Buenos Aires retiene un 5% adicional sobre las ventas de productos fueguinos distribuidos en el país.
Más allá de lo económico, la exlegisladora vinculó el desmantelamiento industrial con un plan «para despoblar la provincia». «Quieren que nos vayamos, que abandonemos esta tierra. Por eso es urgente unirnos todos: sindicatos, cooperativas y políticos, más allá de las diferencias partidarias», exhortó.
En un pasaje emotivo, Acosta apeló a la identidad fueguina: «Costó décadas formar técnicos y desarrollar cadenas de valor. No podemos permitir que decidan por nosotros desde Buenos Aires». También se refirió al rol de los jóvenes, a quienes instó a rechazar proyectos extractivistas como la salmonicultura industrial: «Ellos entienden que defender su territorio es defender su futuro».
Al cerrar, Acosta llamó a resistir desde todos los espacios: «No es momento de escepticismo. Desde la fábrica, el Estado o la universidad, debemos defender lo que nos une: el derecho a vivir y trabajar en esta tierra». Su mensaje dejó en claro que, pese a los vientos adversos, la lucha por la industria fueguina recién comienza.