
Nueva Oleada de Aumentos en Alimentos: Precios Suben hasta un 9% Pese a los Pedidos del Gobierno
Empresas del sector alimenticio incrementan sus listas en productos básicos, duplicando la inflación. A pesar de las reuniones oficiales y los llamados a la contención.
A escasas cuatro semanas del reclamo gubernamental para frenar los incrementos en góndolas, las compañías volvieron a enviar a supermercados y comercios de proximidad ajustes de precios que superan ampliamente el índice inflacionario. Según datos del rubro minorista, los hipermercados y distribuidores mayoristas ya manejan alzas de hasta el 9% en productos como harinas y aceites. Este fenómeno de remarcaciones aceleradas se produce en un contexto de caída abrupta en las ventas e, incluso, de resultados financieros negativos para las principales firmas del sector. En resumen, la administración de Javier Milei no solo no consigue reactivar el consumo —debido al deterioro salarial—, sino que ni siquiera la estabilidad artificial del dólar logra contener la escalada de precios.
"Lo que el Gobierno no comprende es que la inflación real dista mucho del 1% o 2%, y menos aún del 0%", afirmó a este medio un ejecutivo de una de las principales cadenas mayoristas, que admitió carecer de margen o inventario para acatar el pedido de la Casa Rosada: rechazar las actualizaciones de precios. Esta situación se desencadenó tras ajustes preventivos realizados después del acuerdo con el Fondo Monetario Internacional (FMI) y la liberalización del cepo cambiario. Mientras el Ejecutivo insistía en que no había ocurrido una devaluación, las empresas rebatían que un tipo de cambio a $1.200 implicaba una depreciación del 10% al 12%.
Reuniones y Advertencias sin Efecto
Hace pocos días, el ministro de Economía, Luis Caputo, convocó a los representantes de los grandes supermercados agrupados en la Asociación de Supermercados Unidos (ASU) para agradecerles por no aceptar nuevas subas. En ese encuentro, "Toto" admitió las dificultades para frenar los reajustes impulsados por las empresas de la Coordinadora de Productores de Alimentos (Copal). Según trascendió, las más inflexibles son las molineras y aceiteras, que resisten los llamados a la moderación.
Los hechos parecen darle la razón. Esta semana, Aceitera General Deheza (AGD) distribuyó listas con incrementos del 6%, mientras que Molino Cañuelas aplicó alzas del 7% en harinas, 9% en aceite de oliva y 4,5% en aceite de girasol. Bunge y Molinos Río de la Plata —esta última, elogiada públicamente por Caputo por haber retirado temporalmente sus aumentos— también ajustaron sus precios en un 4,5%. Además, según información obtenida por este diario, bebidas (con y sin alcohol) y galletitas dulces registraron subidas superiores al 5%.
Cabe destacar que la harina ya había experimentado un salto abrupto (12%-15%) en marzo. Se trata, así, de aumentos en capas que el ministro no logra detener. Si bien los controles de precios tampoco dieron resultado en gestiones anteriores, resulta llamativo que un gobierno libertario recurra a herramientas que históricamente criticó por su ineficacia.
Molinos en Crisis: Pérdidas por Contener Precios
Tras el rechazo de los supermercados a sus ajustes y el respaldo de Caputo a los minoristas, Molinos reportó números rojos en su último balance. La empresa atribuyó el déficit del primer trimestre a que sus precios "subieron por debajo de los costos".
En su informe, la compañía detalló: *"Los costos unitarios de venta crecieron un 24% frente a un aumento nominal de precios del 8,4%, lo que derivó en una pérdida neta de 5.460 millones". Sus ingresos netos alcanzaron 199.548 millones, un 25,9% menos en términos reales que en igual período del año pasado.
Aunque Molinos logró un incremento del 6,1% en el volumen vendido en el mercado local, aclaró que este avance fue anulado por la caída real de precios, que solo se ajustaron un 8,4% nominal frente a una inflación del 55,9%. Pese a ello, la firma sostuvo que, en un escenario de consumo debilitado (con una merma del 8,6% intertrimestral, según consultoras), priorizó "mantener el posicionamiento de sus marcas y la accesibilidad para los consumidores", lo que le permitió ganar participación de mercado.
Conclusión:
La puja entre el intento oficial de contener precios y la presión de costos de las empresas profundiza la crisis económica. Con un consumo en picada y empresas en crisis, el desafío del Gobierno para estabilizar la economía se vuelve cada vez más complejo