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Pablo Blanco cerró su etapa en el Senado defendiendo el régimen fueguino y la libertad de prensa

El senador fueguino se despide tras seis años en el Congreso con un mensaje de gratitud hacia la prensa y una defensa firme del régimen de promoción industrial.

Pablo Blanco cerró su etapa en el Senado defendiendo el régimen fueguino y la libertad de prensa

El senador fueguino se despide tras seis años en el Congreso con un mensaje de gratitud hacia la prensa y una defensa firme del régimen de promoción industrial.

En sus últimas horas como senador nacional, Pablo Blanco ofreció una entrevista a Guillermo Lacaze, en la que repasó su gestión, agradeció el acompañamiento de los medios de comunicación y reflexionó sobre los desafíos de Tierra del Fuego ante un escenario político y mediático centralista. “Los medios fueron partícipes de mi accionar en el Senado”, dijo al inicio de la charla, al destacar la importancia del periodismo local y nacional en la difusión de su trabajo legislativo.

Con tono sereno, Blanco reconoció que “mi obligación era agradecerles a todos”, incluyendo tanto a periodistas nacionales como a los de los medios fueguinos. Subrayó la necesidad de mantener un vínculo respetuoso con la prensa: “Merece el mismo respeto el periodista del medio más grande de Buenos Aires como el del último pueblito del país”.

El legislador dedicó buena parte de la conversación a reivindicar la defensa del régimen de promoción industrial de Tierra del Fuego, cuestionado frecuentemente desde la Capital Federal. “El régimen está permanentemente criticado”, explicó, y recordó que enfrentó “discusiones subidas de tono con economistas que no entienden que detrás de los números hay circunstancias humanas y sociales”. En ese sentido, instó a los futuros representantes a “no abandonar la defensa de la provincia en los medios nacionales”.

Consultado sobre el conocimiento de la Ley 19.640, Blanco valoró la trayectoria de quienes, como Rosana Bertone, Matías Rodríguez y el fallecido Tito Stefani, la estudiaron y defendieron a fondo. “Espero que quienes representen a Tierra del Fuego tomen ese compromiso como una tarea fundamental”, expresó con preocupación ante el riesgo de que se diluya su conocimiento.

En la parte más política de la entrevista, el senador lamentó no haber logrado la sanción de la ley que limitaba los DNU. “Me voy sin que eso sea ratificado por el Senado”, admitió, marcando una de las deudas de su paso por la Cámara Alta. También cuestionó al Gobierno Nacional por su visión “porteño-centrista y clasista”, al sostener que “no gobierna para todas las provincias”.

Sobre su futuro, Blanco confirmó que seguirá vinculado a la Unión Cívica Radical, aunque fuera de la arena electoral. “Debemos trabajar en reformular nuestro partido político y devolver lo que recibimos de él”, señaló. Aclaró además que continuará residiendo en Río Grande, su ciudad de origen, aunque dividirá su tiempo con Buenos Aires.

El cierre del diálogo con Guillermo Lacaze dejó un mensaje político más amplio: la crisis de los partidos y la falta de debate interno. El conductor advirtió que “los partidos políticos se han vaciado de discusión”, una reflexión que el propio Blanco compartió al remarcar la necesidad de docencia política dentro del radicalismo. “La vocación política debe recuperar su sentido original, no puede ser solo un medio para obtener trabajo o contratos”, coincidió el entrevistado.

La despedida de Pablo Blanco del Senado deja una mezcla de balance, gratitud y advertencia: sin medios que informen y representantes que defiendan sus leyes, Tierra del Fuego corre el riesgo de perder voz en el escenario nacional.

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