
Prinos alertó por el cierre de comercios y comparó la situación con la crisis de 2001
En FM La Isla, el flamante presidente del Colegio de Martilleros y Corredores Públicos, Ricardo Prinos, advirtió sobre la cantidad de locales vacíos y la falta de demanda para alquilarlos. Aseguró que en 43 años en la provincia nunca vio una caída “tan brusca y tan frenada” y vinculó la situación con la pérdida de poder adquisitivo y la parálisis industrial.
La multiplicación de locales comerciales vacíos en Río Grande comienza a mostrar una de las caras más visibles de la caída de la actividad económica. Comercios que cierran, espacios que permanecen durante meses sin nuevos interesados y emprendedores que abandonan los alquileres tradicionales para trasladarse a ferias forman parte de un escenario que, según el referente inmobiliario Ricardo Prinos, no tiene antecedentes recientes por la velocidad con la que se produjo.
En diálogo con Guillermo Lacaze en FM La Isla, Prinos describió un mercado comercial prácticamente detenido y aseguró que la situación contrasta incluso con otros períodos difíciles que atravesó la ciudad.
“Yo hace 43 años que estoy en la isla y he pasado por diferentes épocas, pero nunca he vivido una cosa tan brusca y tan frenada como lo que se está viendo ahora”, afirmó.
El problema, explicó, no pasa solamente por los locales que quedan disponibles sino por la ausencia de nuevos comerciantes dispuestos a ocuparlos. “No es que se van de un lugar para ir a otro. Se van y quedan los locales vacíos. Y no tenés demanda”, señaló.
Locales vacíos y una demanda que desapareció
Prinos explicó que el comportamiento actual es diferente al de otros momentos del mercado inmobiliario comercial. Cuando un negocio cerraba o cambiaba de ubicación, normalmente aparecía otro interesado en ocupar ese espacio. Ahora, según describió, esa renovación prácticamente desapareció.
El referente inmobiliario vinculó directamente ese fenómeno con la caída de las ventas y la pérdida del poder adquisitivo. Sin consumo suficiente, sostuvo, mantener una estructura comercial con alquiler, servicios y otros costos fijos se vuelve cada vez más difícil.
“Si no hay ventas, no hay poder adquisitivo, la gente no puede comprar y el comercio no puede sostenerse”, resumió al analizar la cadena que termina reflejándose en los locales desocupados.
La situación también modificó la negociación entre propietarios e inquilinos. Prinos indicó que existen casos en los que se intenta reducir o congelar temporalmente el valor de los alquileres para evitar que los comercios abandonen los inmuebles, aunque advirtió que esa alternativa tampoco alcanza cuando el problema principal es la falta de ventas.
Comerciantes que dejan el local y se trasladan a las ferias
Uno de los cambios que Prinos observa con mayor preocupación es el traslado de algunos comerciantes hacia ferias y espacios con costos considerablemente menores.
La decisión permite eliminar uno de los gastos fijos más importantes de un comercio tradicional. “Hay mucha gente que está dejando los locales y se está yendo a las ferias porque no tiene el costo de alquiler”, explicó.
Fue en ese punto de la entrevista donde apareció el paralelismo con la crisis de 2001. Ante la comparación planteada por Guillermo Lacaze con aquel período, cuando las ferias también se convirtieron en una alternativa para muchas familias y pequeños comerciantes, Prinos coincidió con el diagnóstico.
El fenómeno muestra, para el referente inmobiliario, que la dificultad ya no se limita al mercado de alquileres. La menor ocupación de locales aparece como consecuencia de un problema más amplio, relacionado con la capacidad de consumo y la sustentabilidad de los negocios.
El alquiler de viviendas resiste, pero también siente la crisis
El comportamiento de los alquileres residenciales presenta algunas diferencias. Prinos explicó que la vivienda mantiene una demanda que no existe actualmente en el segmento comercial, aunque las dificultades económicas también repercuten sobre los hogares.
En ese mercado, la necesidad habitacional sostiene cierto movimiento, pero las familias deben destinar una proporción cada vez más importante de sus ingresos a cubrir alquileres, servicios y otros gastos básicos.
El escenario obliga tanto a propietarios como a inquilinos a buscar acuerdos para sostener los contratos, en un contexto en el que los ingresos no evolucionan al mismo ritmo que los costos.
“Se tiene que reactivar la industria”
Hacia el final de la entrevista, Prinos ubicó el problema comercial dentro de la situación económica general de Río Grande y puso especialmente el foco sobre la industria.
Consultado sobre qué debería ocurrir para comenzar a revertir el escenario, respondió: “Se tiene que reactivar la industria”.
Para Prinos, la actividad fabril tiene un efecto directo sobre el empleo, los ingresos y, en consecuencia, sobre el movimiento del comercio y del mercado inmobiliario. En ese sentido, describió al sector industrial como “totalmente paralizado” y sostuvo que sin una recuperación de esa actividad resulta difícil pensar en una reactivación más amplia de la economía local.
La cantidad de persianas bajas y carteles de alquiler se convierte así en un indicador cotidiano de un proceso que atraviesa distintos sectores. Para Prinos, detrás de cada local que queda vacío existe una combinación de menor consumo, pérdida de poder adquisitivo, costos difíciles de sostener y una actividad industrial debilitada, factores que hoy condicionan las posibilidades de recuperación del comercio de Río Grande.