
"Propofest": qué se sabe de las fiestas clandestinas con anestésicos que investiga la justicia argentina
Dos profesionales de la salud murieron en circunstancias similares en Buenos Aires y la justicia investiga una presunta red de sustracción de medicamentos hospitalarios para uso en fiestas privadas.
La muerte de dos profesionales de la salud en el barrio porteño de Palermo, con pocas semanas de diferencia y en circunstancias similares, abrió una investigación judicial que expuso una presunta trama de sustracción de anestésicos hospitalarios para su uso en reuniones privadas. La prensa argentina bautizó a estos encuentros como "Propofest".
Dos muertes, un patrón
El primer caso se conoció el 20 de febrero, cuando fue hallado el cuerpo del anestesiólogo Alejandro Zalazar, de 30 años, en su departamento. El médico, que se desempeñaba en el Hospital de Niños Ricardo Gutiérrez de Buenos Aires, fue encontrado con una vía colocada en el pie derecho, elementos para inyecciones, medicamentos anestésicos y una bomba de infusión —equipo utilizado para administrar drogas intravenosas—.
Las investigaciones determinaron que los fármacos hallados pertenecían al Hospital Italiano de Buenos Aires. Semanas después, la dirección del centro confirmó que las sustancias habían salido de sus almacenes y suspendió a dos empleados: el anestesiólogo Hernán Boveri y la residente Delfina Lanusse, quienes enfrentan cargos por administración fraudulenta de medicamentos y tienen prohibida la salida del país.
El segundo caso ocurrió el viernes santo, cuando familiares del enfermero Eduardo Betancourt, de 44 años, alertaron a las autoridades tras varios días sin poder contactarlo. Su cuerpo fue encontrado a menos de cinco cuadras del lugar donde había aparecido Zalazar, rodeado de fentanilo, propofol, jeringas y guantes de látex —sustancias de uso exclusivamente hospitalario—.
Qué son las "Propofest"
La investigación judicial reveló que los anestésicos sustraídos habrían sido utilizados fuera de cualquier contexto médico, sin indicación clínica ni monitoreo especializado. Según documentos judiciales, los fármacos se empleaban en fiestas privadas organizadas por un grupo reducido de profesionales de la salud.
En audios difundidos por la prensa local, atribuidos a médicos, se habla de "viajes controlados": por sumas que algunos medios estiman en hasta 3.000 dólares, se ofrecía a los participantes alcanzar estados de relajación extrema mediante la administración de sedantes. Para ello se utilizaban bombas de infusión y se designaba a una persona para asistir ante una eventual apnea, uno de los efectos secundarios más graves de estos fármacos.
Otra línea de investigación apunta a que los sedantes eran empleados en fiestas sexuales. Para eludir los controles antidoping obligatorios en el sector sanitario, la presunta trama habría emitido certificados médicos falsos.
"Sabía de más"
El entorno de Betancourt rechazó cualquier vínculo del enfermero con las Propofest y sugirió que su muerte podría haber sido provocada por personas involucradas en el escándalo. "Sabía de más y armaron una escena de película", declaró Daniela Fernández, amiga del fallecido, al diario La Nación. "Solo sé que él no quiso ser parte de algo; hay mucha gente de alto estatus, mucha plata involucrada", agregó.
La investigación está actualmente a cargo de la Fiscalía y un tribunal porteño. Ninguna de las versiones sobre la participación de Zalazar en las fiestas ha sido confirmada oficialmente.
Un escándalo que no es el primero
El caso se suma a otra crisis reciente del sistema sanitario argentino: a fines de 2024, unas 87 personas murieron tras recibir fentanilo contaminado en distintos centros de salud del país. Las investigaciones determinaron que al menos 300.000 ampollas resultaron contaminadas con bacterias ultrarresistentes y fueron distribuidas en varios hospitales.
Fuente: BBC News Mundo / La Nación / TN