
Reforma Tributaria: ¿Hacia un Estado sin controles?
El contador Tomás Lapadula, analizó las recientes medidas económicas y su impacto en el sistema fiscal. Desde la presunción de inocencia para los contribuyentes hasta la eliminación de controles clave
El contador Tomás Lapadula, analizó las recientes medidas económicas y su impacto en el sistema fiscal. Desde la presunción de inocencia para los contribuyentes hasta la eliminación de controles clave, el debate sobre la desregulación divide aguas.
El anuncio de las nuevas medidas económicas no sorprendió a nadie. Desde hacía semanas, circulaban rumores sobre una reforma que, según el gobierno, no debía ser instrumentalizada con fines electorales. Sin embargo, lo que llegó fue un paquete de disposiciones que, según el contador Tomás Lapadula, oscila entre lo positivo, lo cuestionable y lo directamente «espantoso».
Para Lapadula, algunas modificaciones tienen sentido, como la simplificación de declaraciones redundantes. «Si AFIP ya tiene acceso a los datos de facturación electrónica, ¿para qué exigir informes adicionales?», plantea. Sin embargo, advierte que el núcleo del problema radica en el llamado «cambio de paradigma»: la presunción de inocencia del contribuyente como norma.
«Un acto administrativo no puede redefinir qué es delito», subraya. Las leyes tributarias, explica, establecen que incrementos patrimoniales no justificados son considerados renta no declarada, con consecuencias en Ganancias e IVA. «Ahora, bajo este nuevo discurso, si alguien aparece con medio millón de dólares, el Estado dirá: ‘No me importa su origen’. Es una invitación a la desobediencia fiscal».
Mientras los mercados celebraron los anuncios con alzas del 4%, Lapadula ironiza: «¿Quién es ‘el mercado’ en Argentina? Diez jugadores grandes». Más allá de la especulación financiera, el contador alerta sobre el doble discurso. «Por un lado, se enorgullecen del superávit; por otro, desmantelan los mecanismos de recaudación. ¿Quién pagará impuestos mañana?», enfatizó.
Uno de los puntos más polémicos es la eliminación de controles sobre operaciones sospechosas. «Antes, un gasto en efectivo de $250.000 requería identificación. Ahora el límite subió a $10 millones. ¿Qué impedirá que alguien mueva $9.999.999 sin dejar rastro?», cuestiona. Además, critica la desregulación de profesiones como la de escribano: «Cualquier abogado podrá actuar como tal, sin responsabilidad sobre lo que certifique».
El fantasma del lavado y la desprotección institucional
Lapadula recuerda que, en países serios, el combate al crimen organizado se centra en perseguir el dinero. «Nuestro presidente dice: ‘No me interesa de dónde sale la plata’. Es preocupante, más cuando el FMI ya expresó cautela». También menciona la incoherencia de celebrar la privacidad frente al fisco mientras empresas como Facebook monetizan datos personales.
Sobre el rol de los bancos, el contador anticipa incertidumbre: «Si ya no deben reportar operaciones, ¿cómo se protegerán ante eventuales investigaciones?». Y aunque valora que no se exijan declaraciones juradas a los clientes, señala un vacío legal: «Si un contribuyente deposita $700.000 y afirma que son ahorros, ¿qué certifico yo como contador? No hay forma de verificarlo».
Amodo de cierre, el profesional señaló «Antes, un jefe de AFIP juraba perseguir evasores; hoy los llaman héroes». Mientras el consumo se desploma y la fuga de dólares persiste, la pregunta queda flotando: ¿Estamos ante una modernización o un desmantelamiento?