
Río Grande marca tendencia en tiempos de recesión: marucha al asador
Una carnicería de Río Grande ofrece bolsón “parrillero” con marucha para asado, reflejando cómo la recesión económica redefine el tradicional asado argentino.
El asado, históricamente símbolo de encuentro y abundancia, se convirtió en una expresión directa de la coyuntura económica. La recesión actual, marcada por una caída del consumo, salarios rezagados e inflación persistente, impacta de lleno en lo que hoy se lleva a la parrilla.
En Río Grande, una reconocida carnicería local lanzó un bolsón denominado “parrillero” que incluye marucha como corte principal para la parrilla, una pieza que históricamente se destinaba a guisos o cocciones lentas.
La decisión responde a la caída del consumo y a la necesidad de ofrecer alternativas más accesibles ante la recesión y el deterioro del poder adquisitivo. Los tradicionales cortes como asado de tira, vacío, mollejas, chinchulines y salchicha parrillera quedan relegados por alternativas más económicas, hoy la propuesta se ajusta a lo posible y no necesariamente a lo tradicional.
El asado ya no se discute por su punto de cocción sino por su punto de resignación, donde el consumidor evalúa qué puede sostener.
Este tipo de armado busca “mantener vivo el ritual del asado”, aunque con una composición más económica. El bolsón “parrillero” sintetiza ese cambio: conserva la costumbre, pero resignifica el contenido de la parrilla.
En contextos de ajuste, el gasto en carne vacuna se reconfigura primero en calidad y luego en cantidad. La aparición de alternativas como esta no solo evidencia una estrategia comercial, sino también el impacto social de la crisis económica.
Aunque la tradición del asado sigue encendida, la llama ya no representa lo mismo. Hoy funciona más como indicador económico que como celebración social, dejando en claro que la recesión no solo atraviesa los números: también llega al fuego de cada hogar.