
Rivarola anticipó la normalización de la CGT Río Grande: "Es momento de empezar a trabajar en firme"
Daniel Rivarola, secretario general del Centro de Empleados de Comercio, confirmó que distintos gremios comenzaron a reorganizar la central obrera y estimó que el proceso de normalización podría concretarse en octubre. Desempleo, reforma laboral, unidad sindical y representación política aparecen entre los principales ejes de la nueva etapa.
La CGT Río Grande comenzó a transitar un proceso de reorganización después de un período de menor actividad de su conducción. Distintos sindicatos retomaron el diálogo y avanzan en una convocatoria que apunta a normalizar la central, renovar autoridades y recuperar una presencia conjunta frente al deterioro del empleo y los cambios que atraviesa el mundo del trabajo.
Daniel Rivarola, secretario general del Centro de Empleados de Comercio, explicó en diálogo con Guillermo Lacaze que todavía existe un mandato prorrogado, pero que esa misma prórroga habilita a los sectores a solicitar la renovación cuando exista acuerdo. Ante esa posibilidad, varios gremios comenzaron a reunirse sin esperar una convocatoria del secretariado vigente.
"Hubo medio una autoconvocatoria de las partes que nos interesa seguir trabajando", explicó. Entre los sectores que impulsaron inicialmente el proceso mencionó a Camioneros y Comercio, aunque remarcó que existen otras organizaciones involucradas —entre ellas ASIMRA — y que la intención es ampliar la participación al conjunto de los gremios confederados.
El desempleo y la inestabilidad volvieron a reunir a los gremios
La reactivación de la CGT no responde solamente al vencimiento de los mandatos. Rivarola reconoció que detrás del acercamiento existe un diagnóstico compartido sobre la situación laboral y económica.
"Cuando empezás a charlar y todos los sectores te están manifestando situaciones similares con el desempleo, la inestabilidad y lo que pasa en el país, nos une", señaló. Y sintetizó el escenario con una definición: "lamentablemente, es como uno dice, te une el espanto".
El dirigente sostuvo que el primer paso será recuperar el diálogo entre las organizaciones para conocer qué sucede en cada actividad. A partir de allí, planteó la necesidad de evaluar una estrategia común y eventualmente un plan de lucha frente a las políticas que afectan a los trabajadores.
"Primero nos une esa necesidad de hablar y de dialogar y contarnos qué nos pasa. Después, obviamente, unidos, resistir y ver qué plan de lucha se puede establecer", afirmó. Para Rivarola, la central debe recuperar una presencia que perdió durante el último tiempo y demostrar que el movimiento sindical "no está tan dividido o tan disuelto como se plantea".
Un triunvirato y la normalización prevista para octubre
Rivarola estimó que representantes de la conducción nacional de la CGT podrían llegar a Río Grande durante octubre para avanzar formalmente con la normalización. La intención de los sindicatos es mantener el esquema de triunvirato, siguiendo el modelo de conducción nacional.
El dirigente consideró que tener tres gremios al frente de la central permite expresar con mayor claridad la unidad que buscan reconstruir. "Tres secretarios generales a cargo de distintos gremios comprometidos es una demostración mayor de unidad", explicó.
La convocatoria, además, apunta a incorporar a todos los sindicatos confederados. Rivarola negó que existan enfrentamientos irreconciliables entre las organizaciones y atribuyó buena parte del distanciamiento de los últimos tiempos a una falta de comunicación interna.
"Creo que no tenemos diferencias entre las organizaciones gremiales hermanas, ninguno. Y creo que tampoco hay temas personales de un dirigente con otro. Lo que tenemos es la falta de fluidez de comunicación", sostuvo. La nueva etapa, afirmó, deberá permitir que todos los dirigentes puedan opinar, participar y acompañar independientemente del lugar que ocupen dentro de la estructura de la CGT.
"La CGT va a estar por encima de cualquier arreglo"
Uno de los puntos centrales de la reorganización será la relación entre la central obrera y la política provincial. Consultado sobre las distintas pertenencias políticas que atraviesan a la dirigencia sindical de Río Grande y cómo podrían convivir dentro de una CGT unificada, Rivarola sostuvo que esas posiciones individuales no deberían condicionar a la central. Aclaró, además, que su propio paso por otro cargo público en el pasado no fue a través del gremio ni de la central obrera, sino producto de su propia trayectoria política.
Frente a esas distintas pertenencias, Rivarola sostuvo que la CGT deberá preservar una posición propia: "independientemente de los corazones de cada dirigente, la CGT va a estar por encima de cualquier arreglo", definió. Según explicó, cada dirigente o sindicato podrá mantener sus decisiones políticas particulares, pero esas posiciones no deberán trasladarse automáticamente a la central obrera.
"La CGT tiene que trabajar en forma unánime, sin el apoyo político individual de ninguno, sino con el apoyo político sindical de todos los dirigentes para los trabajadores", sostuvo. Y aclaró que quien decida tomar un camino político individual "lo hará, pero no lo hará en nombre de la CGT".
La reforma laboral y el enfrentamiento con Nación
La reorganización también tiene como telón de fondo las modificaciones laborales impulsadas a nivel nacional y el deterioro del aparato productivo de Río Grande. Consultado sobre ese escenario, Rivarola ubicó allí una de las primeras discusiones que deberá afrontar la central.
"Es el primer tema que tenemos para trabajar profundamente: enfrentarnos al Gobierno nacional y a todo lo que nos saque derechos", afirmó.
Entre los próximos frentes de conflicto, Rivarola anticipó una eventual disputa en torno a lo que definió como "salario dinámico": una modificación que, según explicó, apuntaría a eliminar las escalas salariales uniformes dentro de una misma empresa, para que sea el empleador quien determine de manera discrecional qué trabajadores perciben una remuneración mayor. "Todas estas cosas son realmente tremendas para el mundo del trabajo", sostuvo.
El dirigente también hizo una autocrítica sobre la respuesta sindical y consideró que la falta de una actuación conjunta facilitó el avance de la reforma laboral. Pero planteó que la estrategia no puede agotarse en movilizaciones o medidas de fuerza: para Rivarola, el movimiento obrero necesita recuperar representación en los ámbitos donde se modifican las leyes.
"La reforma laboral salió justamente por esta falta de presencia obrera dentro de las cámaras", sostuvo, y consideró indispensable contar con dirigentes preparados para disputar las decisiones en los espacios de poder.
"Al momento de las decisiones quedan los que votan en contra del obrero"
Ese diagnóstico llevó la conversación hacia el futuro político del movimiento sindical. Rivarola consideró que los trabajadores necesitan representación particularmente en el Congreso de la Nación, donde se discuten las normas que afectan directamente sus derechos.
"El Movimiento Obrero tiene que estar presente en la Cámara de Diputados y Senadores", afirmó. Si bien reconoció que existen discusiones que pueden darse en ámbitos provinciales o municipales, sostuvo que la representación nacional resulta determinante cuando están en juego modificaciones de la legislación laboral.
Para Rivarola, esa participación política debe construirse desde una representación propia de los trabajadores y no limitarse al papel que suelen asignarles los espacios partidarios durante las campañas electorales.
"Hay que discutir la política, porque somos parte, porque somos la mayoría que votamos los obreros", señaló. Y cerró con una crítica al vínculo que históricamente mantienen algunos sectores políticos con los sindicatos: "nos vienen a buscar por nuestro gimnasio, nos vienen a buscar por nuestras canchas, por nuestros salones, por nuestros padrones, y al momento de las decisiones quedan los que votan en contra del obrero".