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River se despide del Mundial de Clubes con sabor amargo y una imagen deslucida

El equipo de Gallardo no pudo superar la fase de grupos tras una actuación irregular y errores clave que lo alejaron de la gloria internacional.

River se despide del Mundial de Clubes con sabor amargo y una imagen deslucida

El equipo de Gallardo no pudo superar la fase de grupos tras una actuación irregular y errores clave que lo alejaron de la gloria internacional.

La despedida de River Plate del Mundial de Clubes dejó más preguntas que respuestas. Lo que comenzó con un planteo valiente frente al Inter de Italia terminó en frustración, con un equipo que no logró sostener su nivel y que, además, se marchó con una imagen desdibujada. El episodio final, con Gonzalo Montiel persiguiendo a un rival en un arranque de violencia, simbolizó la impotencia de un equipo que no pudo competir a la altura de sus aspiraciones.

Marcelo Gallardo había confiado en la identidad que lo llevó a consagrarse como el técnico más exitoso de la historia del club. El primer tiempo frente al Inter fue alentador, con un River que no se replegó y que incluso generó peligro contra un equipo habituado a las finales de la Champions League. Sin embargo, el segundo tiempo expuso las limitaciones. El ritmo decayó, la jerarquía europea se impuso y nombres como Lautaro Martínez, Nicolò Barella y Federico Dimarco marcaron la diferencia. El delantero argentino brindó una exhibición magistral, mientras que los defensores italianos anularon con facilidad a Rafael Borja.

La expulsión de Lucas Martínez Quarta por una falta innecesaria agravó las cosas, pero la caída había comenzado antes. River ya lucía desgastado desde el entretiempo, incapaz de mantener la intensidad. La eliminación, sin embargo, no se definió solo ante el Inter. El verdadero tropiezo había sido la falta de contundencia frente a Rayados de Monterrey. Sin goles, no hubo milagro posible.

Gallardo no eludió su responsabilidad y pidió disculpas a la hinchada que los acompañó en Estados Unidos. El gesto no fue vacío: entendió que el equipo decepcionó. A pesar de contar con un plantel reforzado, campeones del mundo y figuras como Franco Mastantuono –cuyo rendimiento quedó opacado por las dificultades del equipo–, River dista mucho de aquella máquina voraz que dominó América. El semestre fue irregular, con destellos de buen fútbol en partidos clave, como el clásico ante Boca o algunos compromisos de Libertadores, pero sin la consistencia necesaria.

El equipo arrastra problemas estructurales. En ataque, la ausencia de un "9" letal se hizo evidente: Borja no convenció, y Miguel Ángel Colidio aún no logra reemplazar la efectividad de Lucas Beltrán. En defensa, Martínez Quarta cometió un error garrafal, mientras que Germán Pezzella no aportó solidez. Incluso jugadores como Rodrigo Aliendro o Enzo Pérez, históricamente confiables, pasaron sin pena ni gloria.

La participación de River en el torneo dejó en evidencia que el club necesita un salto de calidad. No solo en refuerzos, sino también en actitud. Vivir con grandeza, una consigna histórica del Millonario, debe volver a ser una realidad en el campo de juego. Mientras tanto, la hinchada espera que Gallardo, con su genio estratégico, pueda reencauzar un proyecto que hoy muestra grietas. El Mundial de Clubes fue un espejo crudo: hay mucho por mejorar.

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