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Schreiber: "Esto no da para más... revienta"

El comerciante de Río Grande describió una fuerte caída en el consumo de carne vacuna: pasó de vender entre tres y cinco medias reses por semana a apenas una. Aseguró que los clientes se vuelcan al cerdo por su menor precio y advirtió que comercios y proveedores tienen cada vez menos margen para sostenerse.

Schreiber: "Esto no da para más... revienta"

El comerciante de Río Grande describió una fuerte caída en el consumo de carne vacuna: pasó de vender entre tres y cinco medias reses por semana a apenas una. Aseguró que los clientes se vuelcan al cerdo por su menor precio y advirtió que comercios y proveedores tienen cada vez menos margen para sostenerse.

La caída del consumo sigue golpeando al comercio de Río Grande y en las carnicerías el cambio se refleja tanto en la cantidad que compran las familias como en el tipo de carne que eligen. Luis Schreiber, comerciante de la ciudad, aseguró que actualmente vende apenas una media res vacuna por semana, cuando anteriormente comercializaba habitualmente entre tres y cinco.

En diálogo con Guillermo Lacaze, Schreiber explicó que el retroceso no significa que las familias hayan dejado completamente de consumir carne, sino que compran menores cantidades y reemplazan cada vez más la carne vacuna por cerdo. Sobre por qué el precio de la vacuna se mantiene alto pese a la caída del consumo, fue directo: "el precio está muy alto porque siguen llevándosela para exportarla. Entonces uno dice 'no la compro, a ver cómo baja', pero no, por más que no la compre, se la llevan a otro lado, y más si le sacan todas las retenciones".

Como referencia de precios, señaló que una costeleta de novillo puede ubicarse entre 20.000 y 24.000 pesos el kilo, mientras una de cerdo ronda los 9.000 pesos. "Por lo menos se puede comer un pedacito de carne, o puede hacer carne al horno, o puede comerse una costeleta de cerdo", describió.

De tres o cinco medias reses a una por semana

Schreiber graficó la magnitud de la retracción a partir de lo que ocurre en su propio comercio. Como carnicería de barrio, recordó que solía trabajar con alrededor de tres medias reses por semana, cantidad que podía subir a cuatro e incluso cinco en semanas de mayor movimiento: "hoy estamos bajando una", señaló.

Al mismo tiempo, confirmó que aumentaron tanto la compra como la venta de carne de cerdo, porque "vale la mitad de precio". El cambio también se observa en los cortes más caros. Schreiber recordó clientes que le pedían reservar un lomo para consumir durante la semana siguiente: "no te aparece, y si te aparece, te aparece cada 30 días". "No dejan de consumir, consumen mucho menos", resumió.

"Hoy la caja es la mitad"

La sustitución de carne vacuna por cerdo tiene además un efecto directo sobre la facturación del negocio. Aunque pueda mantenerse una venta, el monto que ingresa es considerablemente menor.

"Hoy la caja es la mitad. Antes te llevaban un kilo de carne o un kilo de asado que vale 22, 24, 26; hoy te llevan un kilo de pechito de cerdo que vale 11", explicó Schreiber.

El problema, advirtió, es que esa reducción de ingresos se produce mientras los costos comerciales continúan aumentando. Mencionó particularmente las tarifas de energía y gas, y aseguró que algunos servicios acumularon incrementos superiores al 900% durante los últimos tres años. También se redujeron las compras complementarias: quien antes llegaba por un asado podía sumar chorizos, verduras, pan u otros productos en el mismo comercio. Al achicarse esa compra general, el impacto termina trasladándose nuevamente a la caja.

"Es totalmente una mentira"

Consultado sobre los datos oficiales de consumo, Schreiber cuestionó que se contabilice como un aumento real lo que —según explicó— es solo el mayor gasto en tarifas de luz y gas: "he escuchado a economistas decir que en el INDEC metieron los consumos de las boletas de luz, metieron los consumos de las boletas de gas, y claro, voló el consumo, porque antes pagabas 10 y hoy pagás 1.000". Y agregó: "eso lo toman como un consumo, como algo bueno del gobierno, que subió el consumo, y es totalmente una mentira, porque que te suba ese consumo te arruina".

Comerciantes con menos margen para sostenerse

Schreiber planteó que la situación no afecta únicamente a las carnicerías. Según relató, en conversaciones con otros comerciantes de barrio encuentra problemas similares, aunque lamentó que actualmente exista poca capacidad de organización colectiva para buscar respuestas.

Recordó que en otras crisis, como la de 2001, los comerciantes se reunían para evaluar compras conjuntas, realizar petitorios o gestionar reducciones de determinadas cargas. Hoy, sostuvo, esa organización resulta mucho más difícil. Como ejemplo mencionó problemas con la acreditación de pagos electrónicos durante fines de semana largos: un grupo integrado por alrededor de 80 comerciantes discutía el inconveniente, pero finalmente solo tres asistieron a la reunión convocada para intentar resolverlo.

"Las tarifas nos están agobiando"

El deterioro comienza también a trasladarse a la cadena de pagos. Schreiber aseguró que muchos comerciantes acumulan facturas y, cuando ya no logran cubrir todos sus compromisos, el proveedor suele convertirse en uno de los primeros eslabones con los que comienza el endeudamiento.

"Las tarifas nos están agobiando, y siempre estamos con una boleta cruzada, que pagamos esto, que pagamos lo otro, y cada vez está peor", afirmó.

Según explicó, algunos proveedores sostienen a comercios con los que mantienen relaciones desde hace décadas, y los propios comerciantes hacen algo similar con clientes de muchos años. Sin embargo, advirtió que esa capacidad tiene un límite: "ya todos tenemos poco margen, eso es lo preocupante". "Cada vez tenemos más boletitas a pagar juntadas", describió Schreiber. Consultado hasta cuándo puede sostenerse esa cadena de pagos, fue contundente: "en algún momento esto no da para más... revienta".

Hacia el cierre, Schreiber fue directo sobre las causas de fondo: "si cambian el modelo, capaz que sí, yo siempre acuso al modelo... es el modelo y es el plan económico. Por lo menos para el trabajador. Para alguno anda bien, muy bien".

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