
Suecia abandona las pantallas en las aulas y apuesta por el lápiz y el papel para mejorar la educación
El gobierno sueco invierte más de 200 millones de dólares en libros de texto y prohíbe los celulares en las escuelas, en un giro que divide a expertos y estudiantes.
Suecia, uno de los países más tecnológicos de Europa, está dando marcha atrás en la educación digital. El gobierno de coalición de derecha, en el poder desde 2022, impulsa un regreso al lápiz, el papel y los libros de texto físicos en las aulas, con el objetivo de revertir la caída en los niveles de alfabetización y mejorar su posición en el ranking PISA de la OCDE.
El eslogan oficial del programa lo resume con claridad: "från skärm till pärm", que en sueco significa "de la pantalla a la carpeta".
Un giro de 180 grados
Las computadoras portátiles se volvieron habituales en las escuelas suecas a fines de los años 2000. En 2015, el 80% de los alumnos de institutos municipales ya contaba con acceso individual a un dispositivo digital. En 2019, el uso obligatorio de tabletas se incorporó al currículo incluso en jardines de infantes.
Hoy ese modelo está siendo desarmado. Desde 2025, las escuelas infantiles ya no están obligadas a usar herramientas digitales y las tabletas no se entregan a niños menores de dos años. Este año entra en vigor una prohibición de teléfonos móviles en las escuelas, incluso para uso educativo. Además, el Estado destinó más de 200 millones de dólares en subvenciones para la compra de libros de texto y guías docentes, y un nuevo plan de estudios basado en materiales impresos está previsto para 2028.
"Estamos intentando eliminar las pantallas tanto como sea posible", explicó Joar Forsell, portavoz de educación del Partido Liberal. "Con edades más bajas, no creo que debamos usar pantallas en absoluto".
Las razones detrás del cambio
El giro tiene respaldo científico. La neurocientífica Sissela Nutley, del Instituto Karolinska de Estocolmo, señala que los alumnos pierden concentración al ver lo que otros hacen en las pantallas, y cita investigaciones internacionales que sugieren que leer en dispositivos digitales dificulta el procesamiento de información. El uso intensivo de pantallas, advierte, puede incluso afectar el desarrollo cerebral en los más pequeños.
Los datos educativos refuerzan la preocupación: las puntuaciones de Suecia en el ranking PISA cayeron bruscamente en 2012 y volvieron a bajar en 2022, especialmente en matemáticas y lectura. Casi el 24% de los estudiantes de 15 y 16 años no alcanzó un nivel básico de comprensión lectora. Un informe de la OCDE de enero de este año detectó una alta prevalencia de distracciones digitales en las aulas suecas y encontró que el uso intensivo de dispositivos en clases de matemáticas se correlacionaba con resultados más bajos.
Las críticas del sector tecnológico
No todos apoyan el cambio. La asociación Swedish Edtech Industry advierte que una educación más analógica dejará a los estudiantes mal preparados para el mercado laboral. Su directora ejecutiva, Jannie Jeppesen, cita un informe de la Unión Europea que estima que el 90% de los empleos pronto requerirán habilidades digitales.
Jeppesen también alerta sobre el impacto en la innovación: Suecia es actualmente la principal fábrica europea de empresas tecnológicas valuadas en más de mil millones de dólares —los llamados unicornios—, entre ellas Spotify. Si los jóvenes no desarrollan competencias digitales, esas empresas "se irán a otro lugar", advierte.
Otro punto de tensión es la inteligencia artificial. Si bien el gobierno quiere que los institutos de secundaria aborden el tema, críticos como la profesora Linnéa Stenliden, de la Universidad de Linköping, advierten que los niños de familias con menos recursos quedarán en desventaja frente a quienes reciben orientación digital en sus hogares, profundizando la brecha digital.
Un debate que recién empieza
Entre los propios estudiantes las opiniones están divididas. "Internet ha tomado el control de las generaciones más jóvenes y he notado que pierden el foco con más facilidad", dice Alexios, de 18 años, alumno de un instituto en Nacka. Jasmine, de 19, piensa distinto: "Centrémonos más en las computadoras. Porque si somos realistas, todo el mundo las está usando".
El director de educación de la OCDE, Andreas Schleicher, llama a la cautela y señala que Suecia adoptó la tecnología de forma "extrema" y sin una intención pedagógica clara. El desafío, para él, no es elegir entre pantallas y papel, sino encontrar el equilibrio.
Fuente: BBC Mundo