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Tierra del Fuego en la Mira Geopolítica: Recursos, Pasos Estratégicos y los Desafíos de un Territorio Codiciado

En un contexto donde hasta un mapa de la Patagonia en manos del primer ministro israelí Benjamin Netanyahu generó alertas, la pregunta queda flotando: ¿está Argentina preparada para defender lo que el

Tierra del Fuego en la Mira Geopolítica: Recursos, Pasos Estratégicos y los Desafíos de un Territorio Codiciado

En un contexto donde hasta un mapa de la Patagonia en manos del primer ministro israelí Benjamin Netanyahu generó alertas, la pregunta queda flotando: ¿está Argentina preparada para defender lo que el

Juan Pablo Deluca, presidente de Río Grande Activa, analizó las vulnerabilidades y oportunidades de la Patagonia en un contexto global de disputas por recursos y control territorial.

En un mundo en transformación, donde las tensiones geopolíticas y la escasez de recursos naturales redefinen las prioridades estratégicas de las potencias, la Patagonia argentina —y en particular Tierra del Fuego— emerge como un territorio clave. Juan Pablo Deluca, presidente de Río Grande Activa y reconocido economista y analista del desarrollo regional, advirtió por FM La Isla, sobre los riesgos y oportunidades que enfrenta esta región, históricamente codiciada por su posición geográfica y riquezas naturales.

Un Espacio Vulnerable y Codiciado
«Tierra del Fuego, Antártida e Islas del Atlántico Sur es un espacio alejado de los centros económicos tradicionales, pero estratégico por sus condiciones excepcionales», señala Deluca. La región alberga los tres únicos pasos bioceánicos naturales entre el Atlántico y el Pacífico —el Estrecho de Magallanes, el Canal Beagle y el Pasaje de Drake—, rutas críticas para el comercio global que carecen de controles rígidos, a diferencia del artificial Canal de Panamá, dominado por Estados Unidos.

A esto se suma la proyección antártica: la Península Antártica, la zona más accesible del continente, concentra el 70% del agua dulce del planeta. «Tener recursos no siempre es una ventaja; en la historia, fue sinónimo de colonización», reflexiona Deluca, citando ejemplos como Potosí. Hoy, con tecnología que permite operar sin presencia humana, la explotación de estos territorios se vuelve aún más tentadora para potencias extranjeras.

Políticas Nacionales y Amenazas Externas
Deluca critica las decisiones del gobierno nacional que, en su visión, facilitan la injerencia extranjera: la derogación de normas que limitaban la compra de tierras en zonas fronterizas, el acuerdo con el FMI que condiciona los beneficios industriales en Tierra del Fuego, y la reactivación de radares en manos de capitales británicos. «Hay un proyecto de país que prioriza intereses externos», afirma, mencionando el RIGI (Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones) como un ejemplo de políticas que favorecen la explotación de recursos sin valor agregado local.

La política exterior, con su giro hacia alineamientos polarizados —como la cercanía con Estados Unidos y la OTAN—, también preocupa. «Mientras el mundo se rearma militarmente, nosotros debilitamos nuestra capacidad de defensa y soberanía», señala, en referencia a la creciente presencia de bases extranjeras y acuerdos que podrían comprometer la autonomía regional.

La Urgencia de una Visión Local
Para Deluca, el mayor desafío es la falta de discusión local sobre estos temas. «Somos una provincia joven, pendiente de lo urgente, pero debemos proyectar a largo plazo», sostiene. Destaca la necesidad de fortalecer la identidad fueguina y la conciencia sobre la importancia estratégica del territorio, incluyendo su rol en la logística antártica y la defensa de los derechos soberanos sobre Malvinas.

«El mundo cambió, y lo que hicimos antes ya no alcanza», advierte. Con una economía global donde China domina la producción industrial y Estados Unidos intensifica su control militar, Argentina —y especialmente Tierra del Fuego— debe navegar con cuidado para no quedar atrapada en disputas ajenas. La clave, según Deluca, está en desarrollar capacidades propias, proteger los recursos y, sobre todo, «entender que este territorio no es solo un mapa, sino un espacio vital para el futuro del país».

En un contexto donde hasta un mapa de la Patagonia en manos del primer ministro israelí Benjamin Netanyahu generó alertas, la pregunta queda flotando: ¿está Argentina preparada para defender lo que el mundo ya tiene en la mira?

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