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Un “cisne negro” global frena la baja de precios de los celulares que esperaba el Gobierno

La escasez mundial de memorias, impulsada por el auge de la inteligencia artificial, presiona los costos de los smartphones y complica la estrategia oficial de apertura y reducción de aranceles. En Argentina, el impacto se siente en precios, oferta y producción local.

Un “cisne negro” global frena la baja de precios de los celulares que esperaba el Gobierno

La escasez mundial de memorias, impulsada por el auge de la inteligencia artificial, presiona los costos de los smartphones y complica la estrategia oficial de apertura y reducción de aranceles. En Argentina, el impacto se siente en precios, oferta y producción local.

El plan del Gobierno nacional para abaratar de manera significativa los celulares chocó con un factor externo inesperado. Mientras el Ejecutivo avanzó con la eliminación progresiva de aranceles y la reducción de impuestos internos, un fenómeno global —la falta de memorias RAM y de almacenamiento por la explosión de la inteligencia artificial— amenaza con revertir parte de ese efecto.

La medida había sido anunciada en mayo por Manuel Adorni, cuando aún se desempeñaba como vocero presidencial del gobierno de Javier Milei. El esquema contempló llevar a 0% los aranceles de importación de celulares (antes del 16%) en dos etapas, junto con una fuerte rebaja de impuestos internos tanto para equipos importados como para los fabricados en Tierra del Fuego.

El objetivo era claro: fomentar la competencia, desregular el mercado y empujar una baja fuerte de precios, en un rubro que venía aumentando por encima de la inflación. El resultado, sin embargo, fue parcial. Según el sector, los valores cayeron en promedio un 15%, aunque más por sobrestock y retracción del consumo que por la política arancelaria en sí.

El “cisne negro” que cambió el escenario

El imprevisto llegó desde el mercado internacional. Tal como definió el economista Nassim Taleb, un cisne negro es un evento altamente improbable pero de enorme impacto. En este caso, la causa es la demanda masiva de memorias informáticas por parte de gigantes tecnológicos ligados a la IA, como OpenAI y Google.

La situación recuerda a la pandemia, cuando la minería de criptomonedas generó faltantes de chips. Ahora, la presión está sobre las memorias RAM y NAND Flash, componentes clave de los smartphones. El resultado: suba de precios, menor disponibilidad y tensiones en la cadena de suministro.

Qué dicen las consultoras y la industria

Según la consultora IDC, la crisis de memorias impactará de lleno en el mercado de smartphones en 2026. Tras un leve crecimiento global del 1,5% en 2025, el año próximo podría mostrar caídas de entre 0,95% y 5,2%.

IDC estima que el costo de la memoria representa:

  • 15% a 20% del costo total de un smartphone de gama media

  • 10% a 15% en modelos de gama alta

En ese contexto, los precios promedio podrían subir:

  • 3% a 5% en un escenario moderado

  • 6% a 8% en uno pesimista

La consultora TrendForce agregó otro dato preocupante: el regreso de celulares de gama baja con apenas 4 GB de RAM como estándar en 2026, un retroceso frente a los actuales niveles de 6 a 12 GB en la gama media.

Jean-Pierre Cecillon, directivo regional de Kingston Technology, fue contundente:

“Hay muy poco margen para que los precios no suban. Todo va a depender de cómo y cuándo cada fabricante compró sus memorias”.

Impacto en Argentina y Tierra del Fuego

En el plano local, el mercado cerraría 2025 con 6,4 millones de celulares vendidos, un 6,6% más que el año anterior, aunque lejos de los más de 10 millones anuales de una década atrás. Para 2026, las proyecciones pasaron de un crecimiento esperado del 6,2% a una caída cercana al 5%, ajustadas tras la crisis global de memorias.

Mientras el Gobierno sostiene que la baja de aranceles permitió reducciones de hasta 25%–35% en algunos modelos, las empresas que producen en Tierra del Fuego —como Newsan y Mirgor— advierten que la competencia en la gama baja será cada vez más difícil y que el frente externo agrega incertidumbre.

Contrabando y distorsiones

A este escenario se suma otro problema estructural: el contrabando. Según el sector, pasó de representar 2% del mercado a cerca del 30%, con picos del 40% en la gama alta. Uno de cada tres celulares activados en Argentina no ingresó por canales legales.

Ana Vainman, directora ejecutiva de Afarte, advirtió que esta práctica:

“Genera distorsiones de precios, pérdida de empleo formal y una fuerte caída de ingresos tributarios”.

Un horizonte más complejo

Así, pese a la apertura comercial y la reducción impositiva, no aparece en el corto plazo una baja generalizada de precios de smartphones. Las marcas ajustan estrategias, algunas absorben pérdidas y otras esperan mostrar “algún gesto” cuando en enero los aranceles lleguen a cero.

El objetivo oficial sigue en pie, pero el contexto global juega en contra.
Un “cisne negro” tecnológico se cruzó en el camino y volvió mucho más incierto el sueño de celulares baratos en Argentina.

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