
Una campaña atravesada por la interna de la derecha y la confrontación nacional: Santoro, Lospennato, Larreta y Marra bajaron el telón con duros cruces
El cierre de campaña en la Ciudad de Buenos Aires estuvo marcado por enfrentamientos internos dentro de la oposición, acusaciones cruzadas, guiños a referentes internacionales y un claro mensaje.
Una disputa que escaló hasta el último minuto
El proceso electoral porteño finalizó de manera intensa y polarizada, con una escena política dominada por la interna de la oposición y un clima de tensión amplificado por el interés directo del Gobierno nacional. En una recta final marcada por acusaciones recíprocas, traiciones y estrategias cruzadas, las principales figuras del espectro opositor realizaron sus últimos movimientos con el objetivo de captar a un electorado cada vez más exigente y desconfiado.
Desde el oficialismo, el espacio libertario decidió redoblar su apuesta y lanzar una ofensiva directa contra el PRO, con la intención de desbancar a quienes durante años dominaron la Ciudad de Buenos Aires. En ese contexto de confrontación creciente, Leandro Santoro, el principal candidato del peronismo en la Capital Federal, eligió cerrar su campaña en la Facultad de Medicina de la Universidad de Buenos Aires, acompañado por la académica Claudia Negri, actual vicedecana de esa institución.
Allí, en un imponente Aula Magna decorada con el color verde que su espacio adoptó para esta elección, Santoro pronunció un discurso centrado en la defensa de la educación pública, la cohesión social y una crítica frontal al modelo económico y político del actual gobierno nacional. “Se traicionan entre ellos y piensan solo en sí mismos”, disparó, al tiempo que convocó a “terminar con el abandono y la crueldad”.
El candidato también rememoró figuras internacionales como el recientemente fallecido José “Pepe” Mujica y el Papa Francisco, a quienes elogió por representar “valores humanistas y de justicia social”. En una clara alusión a las fracturas dentro del bloque opositor, apuntó contra la ruptura entre Mauricio Macri y Javier Milei: “Lo que hoy sufre el PRO, lo sufrirá la Argentina si no detenemos este modelo fratricida”, advirtió.
El PRO intenta reconstruirse en medio del avance libertario
Mientras Santoro pronunciaba su mensaje en el ámbito universitario, a pocas cuadras de allí, en el Club 17 de Agosto de Villa Pueyrredón, se desarrollaba un acto simultáneo del PRO encabezado por Silvia Lospennato, en compañía de los primos Macri, María Eugenia Vidal y Fernán Quirós. El evento, concebido como una especie de relanzamiento del sello amarillo, se vio teñido por tensiones internas y reproches velados.
Desde un escenario 360, Mauricio Macri intentó mostrar unidad: “El PRO está de pie”, proclamó, aunque no evitó deslizar críticas al pasado reciente. Reconoció que la feroz interna entre Horacio Rodríguez Larreta y Patricia Bullrich fue “costosa” y los acusó de haber sido dominados por “el ego y la ambición desmedida”.
El propio Jorge Macri lanzó una dura indirecta hacia Larreta, cuestionando a quienes, siendo candidatos a legisladores, ya proyectan sus aspiraciones hacia la jefatura de Gobierno en 2027: “Parece que quieren que les paguemos el sueldo por dos años mientras se preparan para la próxima campaña”, ironizó.
Por su parte, Lospennato procuró llevar el discurso a terreno local y desmarcarse de la polarización nacional: “La Ciudad no es campo de batalla de ninguna guerra política. No vamos a ser rehenes de nadie”, declaró. Además, retomó la bandera de la Ley de Ficha Limpia —rechazada recientemente en el Senado— y llamó a los votantes a ejercer un control ético desde las urnas: “Elijan a personas íntegras. Si los honestos votan a gente honesta, la política cambia para siempre”.
Larreta en modo vecino, Marra en modo digital
Horacio Rodríguez Larreta, quien compite por una banca en la Legislatura, optó por una estrategia de cercanía y espontaneidad. Emprendió una recorrida urbana de 24 horas por diferentes barrios porteños, donde dialogó con vecinos, comió pizza y jugó al pool. Durante una entrevista en el canal de streaming “Gelatina”, sorprendió al reconocer errores estratégicos: “Les pido perdón a los porteños por haber traído a Jorge Macri”, confesó, señalándose como “el principal responsable” de su arribo desde Vicente López.
En el otro extremo del escenario político, Ramiro Marra —quien se alejó de La Libertad Avanza tras desacuerdos internos— optó por un cierre sin actos públicos. A través de las redes sociales, difundió una serie de videos con propuestas barriales en los que intentó mantener el contacto con sus seguidores sin exponerse al desgaste de la confrontación directa.
Milei y Adorni, atentos al resultado
El peso de esta elección en la Ciudad también se reflejó en el accionar del Ejecutivo nacional. El presidente Javier Milei suspendió su viaje previsto al Vaticano para estar presente en los días posteriores a la votación, consciente del impacto político que puede tener un buen desempeño de los candidatos afines en territorio porteño. Asimismo, su vocero, Manuel Adorni, decidió cancelar una serie de anuncios económicos a fin de evitar cuestionamientos legales por supuesto uso electoral de recursos públicos.
Conclusión
El telón se bajó, pero el escenario quedó encendido. Con una Ciudad de Buenos Aires convertida en el principal ring político del país, las elecciones prometen definir mucho más que cargos legislativos. Lo que se juega es el liderazgo opositor, la proyección de los modelos políticos en pugna y, en el fondo, la dirección que tomará la Argentina en los años por venir.